Fragmentos de recuerdos, interpretaciones, relatos y herencias. La memoria de nuestro país se construye desde las partes que cada uno de nosotros trae a cuestas, a veces como una cruz sobre el lomo; superando al todo monolítico que intentará imponerse tendiendo al olvido y a la relativización de un pasado que duele pero al mismo tiempo fortalece. Una lucha que no termina; que se nutre desde la esperanza y el amor, pero también desde la bronca y el dolor frente a la injusticia, la de ayer y la de hoy.
Nos propusimos charlar con compatriotas, hombres y mujeres, para construir este texto coral, donde todas las voces dicen lo que piensan y sienten atravesadas por este 50 aniversario del Golpe cívico-militar. Sin importar edad, ocupación, lugar de residencia ni nada. Una voz, dos voces, mil voces susurrando, nombrando o gritando lo que tenemos para decir siendo el Pueblo solidario y generoso que finalmente somos; más allá de los bastardos y los mierdas de todas las épocas.
Gracias a todos los que respondieron a este llamado por la memoria, la verdad y la justicia. Porque “a pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos… NO NOS HAN VENCIDO”.
Mariana López, 40 años – Docente de secundaria
A los chicos parece no importarles la dictadura porque no la entienden, porque la sienten lejana. ¿Es importante que la entiendan o no? Esa es la pregunta, y la respuesta nos lleva directamente al sistema educativo.
En realidad, los chicos parecen atravesar una crisis de pertenencia en relación con el país y su historia. Sus vidas no sobrepasan la microhistoria: pueden ver solo desde el individualismo propio de la adolescencia, que no es un problema de ellos, sino de la sociedad en su conjunto.
Entonces, ¿qué podemos hacer desde la sociedad y desde el sistema educativo para fortalecer esa pertenencia y lograr que les importe —si es que es importante que les importe—? ¿Podemos enseñarles algo, desde el presente y para el futuro, que les resulte significativo y que luego les permita reevaluar esas experiencias de hace 50 años, hoy tan lejanas para ellos?
Tal vez el desafío sea construir una experiencia que, partiendo de la microhistoria, se vuelva también colectiva.
Esta es más una pregunta que una respuesta, y quizás sea el punto de partida para pensar todas estas cuestiones: ¿qué nos dicen, hoy, los 50 años de la dictadura y del golpe de Estado? ¿Qué nos dicen esos seis años de dictadura, considerados entre los más crueles de la historia, que marcaron un quiebre, un hito, y tras los cuales se inició un período de democracia ininterrumpida, más allá de las crisis económicas y de identidad en la Argentina?
¿Qué hacemos con esos chicos que nacieron tan lejos de la dictadura, incluso de la experiencia personal de sus padres? Tal vez sus abuelos hayan atravesado ese período, pero muchas veces no lo transmiten. Los estudiantes lo perciben como algo propio del museo o de los libros, y por lo tanto, como algo aburrido y ajeno.
Lautaro, 30 años – Lic. en Comercio Internacional
La dictadura triunfó, dejó una sociedad dividida en sufragistas individualizados y defensores del derecho irrestricto de la vida como pilar fundamental. La dictadura mató la radicalidad que pudo verse en los años 60 o 70. Además creo que también hubo una adopción de su idioma, proceso, víctima inocente, algo habrá hecho. Creo que 50 años después, debemos recordar, pero también buscar encarnar esa radicalidad que hoy en día solo puede ser representada por grupos reaccionarios de la política.
Silvano Pascuzzo, 56 años – Politólogo y profesor universitario
Creo que las consecuencias son claras, desde entonces el país ha tomado un rumbo muy distinto al que venís llevando hasta 1974. La destrucción de la industria y el debilitamiento de la clase trabajadora, no se han detenido como proceso estructural de mediano y largo aliento. Vivimos bajo la sombra de aquella etapa. El Estado es más débil, la política más elitista y el país más dependiente. La Dictadura inició también el proceso de endeudamiento comenzó también allí, y es uno de los grandes asuntos irresueltos al día de hoy.
En fin. La Dictadura fue clave para que naciera este país pobre y dependiente que tenemos hoy.
Yo era muy pequeño, tenía seis años, pero como concurría al Colegio San Vicente Pallotti de Belgrano R., dónde mataron a tres sacerdotes y dos seminaristas de la Comunidad de San Patricio, la Dictadura me tocó muy de cerca; lo mismo que la Guerra de Malvinas en 1982.
Juan, 45 años – Carpintero
Compañero te comparto mi pensamiento al respecto.
Las consecuencias de haber sufrido una dictadura tan cruel, que sin embargo fue la continuación de otras que tuvieron siempre como objetivo insistir en proteger los intereses de las élites nacionales y regionales, conforman a grandes rasgos el comportamiento cíclico de la historia. Sin dudas el justicialismo cimbró las bases del poder real, redistribuyó y modificó los circuitos de poder otorgando derechos y obligaciones al sector de la población que mueve la economía, es decir, a los trabajadores. El encono se hizo evidente en la brutalidad y el exceso del uso de la fuerza pública para aniquilar un pensamiento y a la vez como mensaje de terror hacia toda la sociedad. Sin embargo, no debemos perder el foco de que las FFAA son el perro, no el dueño. Son los que tiraron el tarascón, los que mordieron. Detrás de los uniformes estaban los trajes, esos mismos que hoy exhiben nuevos perros, sin uniforme, con apariencia de piadosa libertad pero listos para proteger los intereses de sus dueños. Ese yugo nos es impuesto por invisibles que operan detrás de las manos con fusil. Y la historia seguirá girando en una espiral sin fin en tanto no nos ocupemos de desarticular las asociaciones concentradoras de poder.
En mi caso, crecí con ambas historias, con cancelaciones y prohibiciones. Parte materna, todos militares y mi padre que fue secuestrado y tuvo la suerte de zafar. En esos casos apelar a los libros es el salvavidas, investigar y escuchar las historias, asociarse con aquellos que la vivieron de adentro. Así como la ignorancia es la tierra que sepulta la historia, el saber crítico es la luz para no cometer los mismos errores. Esa es la razón que hoy me hace peronista, por la luchas pretéritas y los derechos que nos arrebataron

Franco, 21 años – Militante peronista, estudiante universitario
A 50 años del golpe, son innumerables las consecuencias que aún acechan la realidad de nuestro país.
Al hablar del Proceso, el reflejo más inmediato nos lleva a hablar de los desaparecidos. Esto representa la tragedia más directa y sensible, la faceta genocida del golpe. Más allá del componente inhumano que representa la tortura y desaparición de personas, haciendo un análisis político, es notable la ausencia de quienes fueron los mejores y más comprometidos militantes del campo popular en la política actual, compañeros cuyo compromiso les costó la vida. La dictadura nos arrebató compañeros y compañeras que hoy deberían estar dejando su impronta en nuestra aún joven democracia. En paralelo, una de las mayores victorias del Proceso fue el disciplinamiento del Movimiento Popular y en consecuencia la domesticación de nuestro Pueblo. Antes de la dictadura, teníamos un Movimiento Popular con altísimos niveles de consciencia y organización, revolucionario y en ofensiva. Después de la dictadura, mediante la eliminación física de sus mejores exponentes, queda un Movimiento replegado en la defensa de la democracia. Estas dos fotos son un claro antes y después que dejó la última dictadura militar en nuestro país.
En lo económico, las consecuencias han sido igual de dañinas como permanentes. Así como hubo genocidio, hubo industricidio, y así como la eliminación física de personas representó una victoria política del regimen la modificación de la matriz productiva y social de la Argentina (Peronista-Desarrollista) fue el fin último del mismo. Es decir, todos nosotros debemos entender, que la llamada “guerra contra la subversión” fue el allanamiento del camino para poner en práctica el Neoliberalismo en la Argentina, como en el resto del cono sur. El fracaso económico argentino no solo es herencia de la última dictadura, sino deuda pendiente de esta democracia, y que no podrá resolver hasta que reconstruyamos los niveles de organización popular que la dictadura quebró. Es por esto que es importante que los jóvenes hoy no solo tengamos memoria de lo ocurrido, sino un compromiso político con la misma.
Jorge Amaya, 66 años – Docente jubilado.
1) En la actualidad, vivimos un intento por parte del gobierno nacional y la derecha de negar y terminar con el tema golpe de estado, represión, desaparecidos. Creo que no lo van a lograr, los argentinos hemos aprendido de la historia.
2) Por mi edad, viví los antecedentes, el golpe y la dictadura más sangrienta; es decir, no lo pensé, me hirió poco a poco.
Influyó como aprendizaje para valorar la democracia, la paz, el respeto; temas que, lamentablemente, son bastardeados una y otra vez con diferentes métodos desde sectores minoritarios pero poderosos.
Hebe, 45 años – Empleada
Además de las económicas, con la continuidad del modelo y sus principales beneficiados, creo que las consecuencias de la última dictadura tuvieron impacto que se extiende hasta hoy en relación a la organización de los trabajadores. Tanto como consecuencia del modelo económico, el disciplinamiento mediante el terror como la estigmatización de la militancia sindical, la organización más importante del peronismo quedó herida de muerte. Y ni sus dirigentes ni los dirigentes políticos especialmente han estado a la altura que requiere su reconstrucción.
Recuerdo preguntar, siendo niña, cómo dejaron que sucediera, cómo no salieron a prender fuego todo, cómo no salieron a reclamar masivamente por las desapariciones y las torturas! Y recuerdo, que en esa primera década democrática, las respuestas tenían que ver con el miedo y la ignorancia y que llegué a la conclusión de que habían dejado que sucediera, y ya.
Es muy difícil hoy explicar aquel miedo. Yo lo recuerdo. No es que vino la democracia y sólo quedó la lucha por la verdad y la justicia. En el medio hubo al menos una década de miedo. Especialmente miedo a hablar.
Son muchos años de miedo como para que no hayan cimentado este presente.
Gabriela Bazan, 62 años – Jubilada docente
Se debe seguir fomentando conciencia democrática.
Las atrocidades de la dictadura duelen hasta el día de hoy.
Lamentablemente el poder real diseñó estrategias de nuevas dictaduras tras el disfraz de la democracia. Encontraron nuevas formas de aniquilar el pensamiento crítico.
Tenemos 30.000 razones para reforzar el discurso del campo popular, de lo humano.
Tenemos como sociedad la obligación moral de pregonar la salida en conjunto para que no nos quiebren.
Hoy no usan balas pero nos siguen matando, atacando a los débiles, humillando al pueblo, repitiendo planes económicos para su conveniencia.
30.000 veces digamos basta a las dictaduras en cualquiera de sus formas.
Federico, 43 años – empleado
Qué eran, por qué luchaban y por qué los desaparecieron. Combatientes revolucionarios en su mayoría con una voluntad sobrehumana para transformar la realidad con hambre de Justicia Social, con fe ciega de que un mundo mejor es posible y vale la pena intentarlo hasta las últimas consecuencias. Nunca estuve muy cómodo con la pulsión relativizante respecto a revictimizar a los desaparecidos; la crueldad del enemigo fue inimaginable; en ese momento y ahora que tenemos detalles del horror por el que esos subhumanos torturadores y apropiadores de bebés están juzgados y presos. Sólo desapareciendolos podían derrotarlos; con crueldad, con desprecio por la vida humana. Reivindicar a Madres y Abuelas es también reivindicar el coraje y la voluntad de una generación diezmada que intentó, como pudo, proponernos un sueño y un legado de lucha que vive en cada uno de los militantes populares que somos y seguiremos siendo. El mejor homenaje es seguir dando pelea sin que nos importe más nada que la felicidad del Pueblo. 30 mil compañeros detenidos desaparecidos! PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!

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