El Papa Francisco, tuvo una enorme capacidad de captar los problemas del mundo, ponerlos en palabras y proponer caminos de salida. En su encíclica Fratelli Tutti “sobre la fraternidad y la amistad social”, dirigida a católicos y no católicos, “no pretende resumir la doctrina sobre el amor fraterno”(…) sino ser “un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras”.
Expresa claramente que: “En el mundo de hoy persisten numerosas formas de injusticia, nutridas por visiones antropológicas reductivas y por un modelo económico basado en las ganancias, que no duda en explotar, descartar e incluso matar al hombre. Mientras una parte de la humanidad vive en opulencia, otra parte ve su propia dignidad desconocida, despreciada o pisoteada y sus derechos fundamentales ignorados o violados”.
Y también avanza sobre una problemática típica de este siglo XXI. Dice: “Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación. En esta pugna de intereses que nos enfrenta a todos contra todos, donde vencer pasa a ser sinónimo de destruir”.
“En la comunicación digital se quiere mostrar todo y cada individuo se convierte en objeto de miradas que hurgan, desnudan y divulgan, frecuentemente de manera anónima.” (…) “Todo se convierte en una especie de espectáculo que puede ser espiado, vigilado, y la vida se expone a un control constante.” (…) No cabe ignorar que «en el mundo digital están en juego ingentes intereses económicos, capaces de realizar formas de control tan sutiles como invasivas, creando mecanismos de manipulación de las conciencias y del proceso democrático. El funcionamiento de muchas plataformas a menudo acaba por favorecer el encuentro entre personas que piensan del mismo modo, obstaculizando la confrontación entre las diferencias. Estos circuitos cerrados facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas, fomentando prejuicios y odios».
Las grietas argentinas
Lo pongo en plural porque si bien hay una grieta grande que todos conocemos, los mecanismos de exasperación social son tan fuertes, que dan origen a cada vez más grupos y subgrupos, que se declaran guerras localizadas y tan inverosímiles como las de “gauchos contra veganos”.
Por supuesto que en esto los pioneros fueron los medios de difusión, con periodistas “de guerra” de ambos lados. Algunos con mayor poder de fuego, obvio, los de los medios hegemónicos. Pero el fenómeno relativamente reciente de las redes digitales agregan y multiplican las batallas de odio.
Lo que motiva “likes” y “retweet” en las redes que nos trae el algoritmo individual es la indignación, la bronca. Vende lo que enoja y al pulsar el teclado nos permite descargar al instante esa indignación. Si se incendian los bosques, tienen que ser los judíos o los mapuches, lo que importa es tener a quien pegarle un cachetazo. Si Messi se saca una foto con Trump hay que matarlo a cliks, no importa si una semana atrás era el ídolo intocable.
Entonces no es extraño que hayamos hemos logrado conseguir un Presidente de la Nación (Javier Milei) que pasa horas en X dando retweet a cuanta barbaridad escatologica publican sus seguidores y proclamando “no odiamos lo suficiente a los periodistas” .
Que nos dice Francisco en su encíclica Fratelli Tutti .
“Algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero «entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones, el diálogo en el pueblo, porque todos somos pueblo, la capacidad de dar y recibir, permaneciendo abiertos a la verdad. Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva.”
“El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro, aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos. Desde su identidad, el otro tiene algo para aportar, y es deseable que profundice y exponga su propia posición para que el debate público sea más completo todavía.”
“Porque «en un verdadero espíritu de diálogo se alimenta la capacidad de comprender el sentido de lo que el otro dice y hace, aunque uno no pueda asumirlo como una convicción propia. Así se vuelve posible ser sinceros, no disimular lo que creemos, sin dejar de conversar, de buscar puntos de contacto, y sobre todo de trabajar y luchar juntos.”
No matar
En estos días se estrena en el Baficci un documental en el que di testimonio. Lleva por título “No matar”. Y, reúne los testimonios de militantes políticos que abrazamos la violencia en los años 70, con la voz de hijos de víctimas civiles asesinados por la guerrilla. El director Juan Villegas nos grabó en forma individual y en distintos momentos. Y, en el celuloide fue construyendo un diálogo muy tenso, muy difícil, que seguramente hubiese sido imposible de realizar juntándonos alrededor de una mesa. Vds tendrán que verla y abrir su propio juicio.
No sé si Juan Villegas leyó la Fratelli Tutti, pero no tengo ninguna duda que Francisco hubiera aplaudido el intento. Porque como decía muchas veces “el verdadero diálogo se da con el que piensa diferente” .

