El jueves 25/6 a la tardecita, Nico Riera, Juanita Groisman, Colo Mollesi y Agustín Eme charlaban en medio de otra edición de Último Aviso, mientras, en algún despacho de Blender, alguien decidía el destino de los laburantes. En un momento Fio Sargenti volvió al piso y cortó la charla. Con tono serio y de gravedad comunicó lo siguiente:
—Chicos, los tengo que molestar para que no queden afuera de todo. Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros. Echaron a muchos de nuestros compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestros salarios y los aumentos —dijo.
Aclaró, un poco porque conoce el paño y otro poco porque desde la producción gritaron, que no era un bait.
—Me parece que van a estar todos de acuerdo en que no podemos seguir haciendo el programa así.
Después soltó una frase que debería ser sentido común entre trabajadores de medios (o al menos del los nuevos medios digitales) y que no siempre es así:
—Si tocan a uno, tocan a todos. Así es como funciona la solidaridad laboral.
Avisó que había guardias esperando afuera del estudio. Pidió disculpas a la audiencia y los sacaron del aire.
Desde ese instante, Blender dejó de ser un canal de streaming y completó su involución a lo peor de los medios, a lo más viejo, corporativo y más conocido en este país dejando en evidencia la hipocresía de la distancia entre el discurso de la modernidad empresarial y el trato real a quienes producen esa modernidad.
La repercusión
La indignación no tardó en organizarse en redes, aunque organizarse sea una palabra demasiado prolija para lo que, en realidad, fue un estallido. Marcos Aramburu, uno de los conductores más queridos del ecosistema de nuevos medios digitales, envió un abrazo público a sus ex compañeros despedidos y no se guardó calificativos para la cúpula empresarial. Cerró con una frase que se viralizó por simple y efectiva: algunos medios nuevos se parecen demasiado a los viejos.
Pero no hubo unanimidad, porque nunca la hay, y porque la maquinaria de las cuentas que fabrican sentido común para la derecha digital no se iba a quedar de brazos cruzados frente a un reclamo salarial. Una cuenta de tendencias dio vuelta el relato entero en pocas horas: la conductora no había denunciado un despido, sino que había extorsionado a la empresa por no recibir un aumento. El verdugo se convertía en víctima con un corte de edición y una bajada de subtítulo, que es, a esta altura, la operación retórica favorita del clima de época.
Vale la aclaración que el posteo malintencionado de esta cuenta deja en evidencia la operación digital. Y vale también respaldar a Fiorella Sargenti que con una profesionalidad de años, fruto de su experiencia en medios, supo manejar la situación con el oficio que eso requiere.
Dos comunicados
El viernes amaneció con dos versiones de la misma noche, una al lado de la otra.
El de los trabajadores de Blender:
Y el de la empresa:
Los trabajadores hablaron de entre 10 y 15 despidos y exigieron la reincorporación inmediata. La empresa, en un texto que ya había circulado filtrado horas antes, habló de un grupo reducido de personas que adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía y prometió seguir invirtiendo y generando empleo.
Mientras tanto el SATSAID repudió los despidos, habló de prácticas antisindicales con largo recorrido y recordó que desde 2024 venía reclamando la regularización de los trabajadores del canal sin obtener respuesta. Además volvió a reconfirmar el testimonio de los trabajadores del canal que los despedidos fueron notificados con personal de seguridad presente mientras el programa seguía al aire. El reclamo individual se volvía, ahí, reclamo gremial, que es la forma que tiene la clase trabajadora de decir que esto no es un percance de una empresa, sino un patrón de época.
Hipótesis en las redes
Desde temprano el viernes por la mañana no tardaron en surgir hipótesis y análisis del caso mediante hilos de Twitter. Uno en particular es la del usuario @chalinadecacho
Empezó por preguntarse quién es el dueño. Augusto Marini, titular de Cale Group, es el propietario de Blender y también de Carajo, la señal libertaria donde milita el Gordo Dan y donde conviven funcionarios del equipo económico de Caputo. Dos medios que en la grieta se presentan como opuestos resultan ser, mirados desde la billetera, la misma persona.
El hilo siguió contando que dentro de Blender hay una nueva conducción con perfiles que no vienen del streaming sino de la televisión de toda la vida: figuras provenientes de América al frente del canal, en un giro que algunos ya empezaron a leer como el primer paso de una conversión hacia la pantalla tradicional, justo cuando Marini busca quedarse con el Canal de la Ciudad.
Mientras circulaba esa pregunta, abierta y sin respuesta definitiva, aparecía el dato que más indignación generó entre quienes seguían el hilo en tiempo real. Cale Group, el mismo holding que decía no tener margen para pagar los aumentos pactados, llevaba semanas publicando búsquedas laborales para Blender. Motion Designer. Community Manager. Ejecutivo Comercial. Editor o editora. La misma empresa que despedía con guardias armados en la puerta seguía, al mismo tiempo, buscando gente nueva para hacer lo que la gente vieja ya hacía.
El golpe en la ausencia
Hubo una pregunta que empezó como un chiste amargo en una respuesta en ese mismo hilo y terminó convirtiéndose en la lectura, según el usuario, más inquietante de todo el episodio. La duda era si lo que le hicieron a Tomás Rebord, despedirle a toda su producción mientras él estaba afuera del país, no era, en rigor, otra cosa que una jugada contra el programa más fuerte del canal, aprovechando justo el momento en que su conductor no estaba ahí para frenarlo.
La pregunta, que en cualquier otro contexto habría sonado exagerada, fue ganando espesor a medida que se conectaban los indicios, la nueva directiva, los avisos de búsqueda y el silencio de la empresa frente a Rebord.
Por abajo del cinturón
Como ocurre siempre alrededor de cualquier polémica relacionada con Rebord, también aparecieron quienes prefieren leer la distancia como cobardía antes que como circunstancia. Una cuenta que viene hostigando a Rebord desde hace tiempo aprovechó una historia suya de Instagram, grabada en un gimnasio con vista al mar de Miami, para instalar la idea de que el conductor se hacía el distraído con vista a la pileta mientras sus compañeros se quedaban sin trabajo.
El comentario fue una mediocre operación que se quedó a mitad de camino como las operaciones que arrancan de manera deshonesta. Rebord llevaba dos semanas de viaje, programadas desde mucho antes de que estallara el conflicto, y no se enteró de los despidos sentado en una reposera, sino a la distancia y con la misma sorpresa con la que se entera cualquiera que recibe la peor noticia de su trabajo lejos de su trabajo.
No hace falta agregar mucho más; alcanza con dejar la imagen suspendida ahí. El rencor siempre encuentra la manera de transformarse en amedrentamiento, incluso en escenas tan delicadas como la de quince familias perdiendo su trabajo.
¿Qué tendrá Tomás Rebord para decir?
Esta mañana del viernes 26/6, a través de un reel de Instagram, Rebord habló con la urgencia de quien dice algo que le duele de verdad, sin el cuidado de medir cada frase.
Contó que Blender, el medio en el que trabajaba desde hacía tres años, había decidido despedir a toda su producción en un momento en el que él estaba lejos y sin posibilidad de defenderlos. Dijo que había intentado comunicarse con las autoridades del canal y no había recibido ni una sola respuesta. Calificó la medida como un ataque directo hacia él y su programa. Dijo que no hay Hay algo ahí sin los compañeros que hacen Hay algo ahí. También hizo una declaración pública y contundente. No se negocia sobre la dignidad de las personas.(…) Una decisión de rajar a toda un equipo de trabajo (…) No voy a dejar a ninguno de mis compañeros tirados.
Mumumumumumu muy bueno Tomi
Así mismo nunció que iba a relanzar HAGOV.AR, el viejo sistema de financiamiento comunitario que usaba antes de llegar a Blender, esta vez con un objetivo menos feliz pero no menos necesario que es sostener el ingreso de los compañeros despedidos.
Al final del reel menciona una frase que terminó de confirmar todo lo que el hilo de Twitter venía sospechando desde antes. Dijo que no sabía si la decisión de la empresa era levantar el programa o levantar directamente el medio entero y hacer otra cosa.
ConFío 2027
Queda, al final, una imagen que desborda a Blender. Lo de Fio Sargenti funciona como el reverso incómodo de lo que hizo Nico Occhiato una semana antes en Luzu. En una misma semana, el streaming argentino dejó expuesto su mapa moral: por un lado, la careteada como si nada pasara; por el otro, la interrupción deliberada para volver visible el conflicto. Pero entre una y otra escena no hay solo dos estilos de conducción, sino dos formas de concebir algo más estructural: qué lugar ocupan los trabajadores dentro de una industria que se presenta a sí misma como comunidad.
Desde esta redacción expresamos nuestro apoyo a Fiorella Sargenti por su decisión de poner en evidencia la situación.
Cerramos esta crónica de De Frente con un saludo a los trabajadores despedidos de Blender y una pregunta que queda abierta: quién decide cerrar un proyecto y dejar sin trabajo a quienes lo sostienen.




La Argentina será Grande Otra vez.
Blender tiene como dueño al mismo dueño de Carajo, eso muestra claramente que en algún momento iba a mostrar la hilacha… ya lo hizo con Aquino, ahora fue otra muestra.