Puede causar sorpresa a los sectores polítizados, progresistas de izquierda y derecha; en su mayoría del lado de adentro del sistema y de mitad de tabla para arriba pero no tan arriba, poco y nada a los de abajo y afuera. Puede interpretarse como un movimiento desconcertante y confuso para esos mismos sectores que sobre ideologizan sus posiciones haciendo interpretaciones infantiles respecto a nosotros buenos, ellos malos; fin.
Vamos a intentar construir un punto de vista que humildemente intente; una vez más, romper la inercia; lejos de la pereza mental, la reducción edulcorada y frívola de los aparentes análisis indignados y sobreactuados de todos aquellos compañeros que no saben nada respecto al futuro, pero que casi siempre tienen un único interés: demostrar que tienen razón.
Vamos a hablar sobre Juan Grabois y la forma en la que resonó su reunión en las últimas horas con uno de los dueños del nuevo mundo en construcción, Peter Thiel.
ACOMODANDO LOS TANTOS
Antes de meternos de lleno en las repercusiones y especulaciones que trajo este hecho de nuestro interés, es fundamental comprender, al menos en los títulos, algunas cuestiones sobre urgencias políticas que el peronismo debe resolver y proponer con capacidad y poder de transformación. En cuanto decida bajarse de la carreta en blanco y negro sobre la que administra nostalgias de mundos que ya no serán ni volverán a ser, el peronismo debe reaccionar a la altura de la historia; para tener chances reales de disputar poder con un proyecto nacional que impulse la consolidación de un gobierno popular desde el Peronismo S.XXI.
Estas cuestiones son, y muy a grandes rasgos: Los datos digitales como el bien económico que activa la rueda ganancial de las corporaciones tecnológicas que exprimen el tiempo y la atención de las ciudadanías del mundo entero. La soberanía digital indispensable e impostergable para proteger, gestionar y monitorear los flujos de datos digitales producidos en territorio argentino por ciudadanos argentinos. La nueva Constitución Nacional que actualice las instituciones obsoletas, corruptas y rotas de un Estado/Nación que fue atacado sin piedad por el gobierno gorila de Milei hasta volver irreversible e irreparable el nivel de daño contra la Patria. Las soluciones a este cuadro de entrega y sumisión libertaria deben ser radicalizadas y extremas. Y por último, la alfabetización digital ciudadana. Sin estos pilares bien desarrollados, comprendidos y asimilados políticamente; nutridos por la creatividad y la virtud del pueblo peronista, planificados como políticas públicas que van a vertebrar la Justicia Social del futuro; ninguna discusión logrará más que una sucesiva cadena de derrotas electorales hasta quedar atrapados en el cepia de la nostalgia de lo que nunca jamás sucedió, como diría Sabina. Mientras tanto las renovaciones de burócratas mantendrán activos a los peloteros donde la dirigencia actual del Peronismo, enana y miópe, juega a la representatividad.
La revolución tecnológica va a traer niveles de desigualdad inéditos en la historia humana y los Estados tienen que cumplir una función central, interviniendo entre los mecanismos que producen ganancias monstruosas a los dueños de la ia (los dueños del nuevo mundo) y las vulnerabilidades de los usuarios/ciudadanos en los que nos hemos convertido aceleradamente en los últimos tres años, como fabricantes esclavos de datos digitales, o como lo llaman algunos autores, el nuevo petróleo.

TECNOCRISTIANISMO HUMANISTA
En el marco de un nuevo humanismo digital, los datos se definen no sólo como información, sino como materia prima y una extensión de la fuerza laboral de quienes los generan. La encíclica Magnifica Humanitas de León XIV propone una tesis revolucionaria al incluir a los datos, algoritmos y plataformas digitales dentro de los bienes destinados universalmente a todos, subordinando la propiedad privada al bien común.
De esta forma, aparece una voz que caracteriza al Dato como Plusvalía: Se establece que cada búsqueda, desplazamiento rastreado o interacción en redes sociales constituye una producción de valor continua e involuntaria. Actualmente, el ciudadano es un “trabajador no remunerado” de corporaciones transnacionales que extraen esta riqueza sin que el productor reciba compensación, lo que se define como un “saqueo cognitivo”. La soberanía digital en el territorio argentino se presenta como un campo de batalla frente al “hardware obsoleto” del Estado y la influencia de grandes actores privados. Gastón Douek define la Soberanía Cognitiva, como la capacidad de pensar por uno mismo frente a ser “pensado” por algoritmos.
Además, empieza a visibilizarse cada vez con mayor presencia, una discusión que gran parte de la dirigencia política tampoco entiende, relacionada a la necesidad material de una Renta Básica Universal u Honorarios por Datos. Este planteo, surge de la necesidad de democratizar el ámbito algorítmico y redistribuir la riqueza generada por la automatización. Existe una propuesta política que manifiesta que las empresas de Inteligencia Artificial (IA) deberán pagar a los ciudadanos, honorarios o derechos de uso por los datos que producen para entrenar a sus modelos de redes neuronales, cada vez más poderosos, hambrientos de un exponencial consumo y procesamiento de volúmenes de datos digitales de cada vez mejor calidad.
En lugar de ver la renta universal como un subsidio de subsistencia neoliberal, se propone una forma de capturar el “dividendo de productividad” que la IA genera al desplazar trabajadores. De esta primera dimensión se desprende la idea de Justicia Social Digital, no cómo solución definitiva frente a la desigualdad creciente e inédita en el planeta (que ya es muy injusto y desigual, pero lo será aún más), sino como un cambio de paradigma total respecto a cómo el peronismo genera trabajo y dignidad humana frente al saqueo digital del que somos víctimas como especie.
RELIVERAN Y PALANTIR
El único dirigente que aborda con seriedad y profundidad, la agenda y la narrativa de futuro con sólidas convicciones para producir sustancia política que nutra y tiña a todo el Peronismo en la búsqueda del Poder cruzado por las revoluciones tecnológicas y de la información actuales, es Juan Grabois.
Muy rápidamente se evidencia que es el único en la actualidad que manifiesta una postura respecto al nuevo mundo sin repetir consignas gastadas que no significan nada. Haciendo un repaso de las últimas declaraciones públicas de Grabois podemos recoger algunas de sus posiciones más interesantes para nosotros:
Los datos como bien económico: Grabois define el modelo actual como un “extractivismo cognitivo”, donde las plataformas están diseñadas para mantener al usuario “atenazado” para generar ganancias mediante coacción psicológica y neurológica.
Soberanía Digital: Propone que la producción pública de conocimiento (como el CONICET) no sea entregada gratuitamente a los oligopolios tecnológicos; sostiene que las empresas deben pagar un canon por usar datos e investigaciones financiadas por el Estado.
Nueva Constitución e Instituciones: Grabois afirma que la “forma de democracia actual está agotada” y es incompatible con el desarrollo tecnológico y las nuevas placas tectónicas de la infraestructura socioeconómica.
Alfabetización Digital Ciudadana: Impulsa un proyecto de Educación Digital Integral (EDI), comparable a la ESI, para que padres, docentes y alumnos comprendan y mitiguen los daños de la adicción a las pantallas, el grooming y la ludopatía infantil.
Nos encantaría tener dirigentes que discutan, qué desacuerden, cuestionen, mejoren, creen y desarrollen los pilares del Peronismo SXXI en tensión y complemento con estos ejes que plantea Grabois, pero la verdad es que aturde el silencio de la dirigencia más rosquera de escritorios y lapiceras que nada dice por fuera de su metro cuadrado de micropoder. NOTA: Al que sólo se ocupe de la interna, a ese es al que hay que jubilar en todo tiempo y en todo lugar.
Respecto al nuevo mundo y bajo la guía de Francisco, Juan Grabois también analiza los siguientes aspectos, incluso antes de la publicación de la encíclica papal Magnífica Humanitas:
La cultura del descarte: Advierte que la automatización y la IA, bajo la lógica del lucro, empujan a las mayorías hacia un proceso de exclusión, descarte y exterminio; tratándolas como “basura social”.
Intervención Estatal Estratégica: Sostiene que la tecnología no es neutra y debe ser direccionada por la política para el bien común. Propone una economía tripartita (sector privado innovador, sector público estratégico y sector popular comunitario) para que la ultraproductividad tecnológica no destruya la posibilidad de vivir dignamente.
Modernización para la eficiencia: Sugiere usar la IA para automatizar el 90% de los procesos repetitivos del sistema judicial y crear sistemas de alerta temprana en educación y salud, transformando el control algorítmico en una herramienta de transparencia y eficiencia social.

A partir de este marco general, podemos abordar específicamente el tema que nos trae a esta publicación: Grabois se reunió más de tres horas con el dueño de Palantir en Barrio Parque para debatir sobre el futuro de la humanidad y el capitalismo. Esta reunión sugiere que incluso los magnates de Silicon Valley entienden que para comprender Argentina hay que hablar con el peronismo, ya que existen realidades (identidad, cultura, memoria) que ningún algoritmo puede explicar. Y el único que está en la fila para dar estas discusiones es Grabois.
Reunirse con una de las personas más influyentes del mundo que está naciendo no implica ni una claudicación, ni una entrega. Demuestra capacidad de expansión, vocación de poder y ambición real para transformar las cosas. Los indignados de siempre y por todo tienen que aprender a bajar el dedito acusador. Es fundamental para el Peronismo S.XXI, desarrollar la capacidad del cactus que es capaz de crecer sin pausa en mitad del más cruel de los desiertos. Quien tenga la convicción de crear futuro para las grandes mayorías tiene las paredes del estómago más gruesas y más fuertes, aguanta más sapos y más grandes, resiste más las náuseas y las arcadas que la progresía bienpensante, que sólo se mueve por donde da la luz, evitando los pliegues donde se amontona la mugre y el barro. Quien crea que la presencia de Thiel en la Argentina no merece un diálogo responsable, determinante, sólido y combativo desde el Peronismo; con vocación de transformación, sin cobardías ni bajando la mirada a nadie; entonces que se indigne y ensaye la coreo de repudio que presentarán en el próximo “que quilombo se va a armar”.


