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Santiago Asorey: “El peronismo y el agua se relacionan profundamente en la discusión estratégica sobre la soberanía argentina en Malvinas y en el Atlántico Sur”

Santiago Asorey, autor del libro biográfico “Guillermo Moreno: una vida peronista” y secretario de redacción de nuestra admirada Agencia Paco Urondo conversó con De Frente sobre geopolítica, economía peronista y muchos temas más. 

¿Por qué un libro sobre Guillermo Moreno? ¿Qué convierte a la figura de Moreno en un motivo para escribir?

En un momento de la pandemia percibí que el peronismo entró en un proceso de crisis identitaria muy fuerte. La dirigencia estaba bastante desviada de la historia del peronismo. La historia del movimiento obrero organizado, la historia de los principios generales del movimiento nacional. Se había convertido solamente en un partido político de centro izquierda con una crisis de representación grave, -un poco lo que representaba la experiencia y visión de Alberto Fernández-. Paradójicamente en el gobierno del Frente de Todos estaba incluido todo el peronismo (excepto la figura de Moreno),  y se llevó puesto a todo a ese gobierno. 

En ese contexto, la figura de Guillermo Moreno representaba algo sencillo pero contundente: Surgió como un refugio de la identidad y de la tradición del peronismo. La reivindicación del pensamiento y la obra del general Perón, la tradición movimientista. La figura de Guillermo preservó ese lugar de reserva espiritual de la militancia de la forma que yo la comprendo y la caracterizó.  

Escribir este libro fue una manera de profundizar en la historia del peronismo. Guillermo  nació en octubre del 55, con el golpe de Estado ya consumado. Toda  su infancia fue durante la proscripción. Creció con su madre diciéndole que no se podía nombrar a Perón, fue parte de la generación que militó y dio la vida para traer a Perón de regreso a Argentina. Entonces, el libro fue una manera de volver a contar y meterse de vuelta en esa historia. 

¿Qué  encontraste en la vida militante de Moreno que sientas que podría ser una síntesis en lo personal que narre estas etapas colectivas del peronismo?¿Qué lo hace peronista a Moreno?

Guillermo es parte de una generación que vivió la conducción política del general Perón. Si bien él era muy joven, fue parte de esa generación que se movilizó y militó en la Juventud Peronista para el retorno definitivo de Perón a Argentina. Después sufrió el exilio en Brasil. Su hermana, cinco años mayor, fue parte de la generación previa; no la de los ‘70 sino de la juventud peronista de los ‘60; la de la resistencia peronista, en su caso en el sindicato de FOETRA. Ella fue una influencia importante en él.

Hay algo importante a destacar de ese momento histórico. La única manera en que ese peronismo podía ser derrotado era mediante golpes de Estados. El peronismo había logrado durante sus gobiernos una realidad concreta de bienestar, y lo pudo lograr con la correcta interpretación que hizo el peronismo de la realidad. El nivel de desarrollo industrial, y la mejora social que generó para nuestro pueblo permitió consolidar semejante fortaleza. 

En contraste, me parece que vivimos este peronismo contemporáneo que le cuesta mucho  esa conexión con el pueblo argentino. Entonces ahí, me parece que la figura de Guillermo   aspira a contener y recuperar esa conexión con esa parte de la historia y con la visión del peronismo como un movimiento nacional y no como un espacio partidocrático de centro izquierda. 

En algún momento me parece que una parte de la dirigencia del peronismo le empezó a pasar que veía la realidad a través de un vidrio opaco, desde los palacios del Estado. Se perdió la conexión medular con el pueblo argentino. Esto explica también el triunfo y el ascenso de Milei. Gobernar es también tener esa sensibilidad sobre lo que sucede al pueblo. 

Una de las verdades peronistas dice que la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo. Para hacer la voluntad del pueblo tenés que saber interpretar al pueblo, qué es lo que el pueblo quiere. Si el pueblo te está diciendo que no quiere tener inflación alta y vos tenés inflación alta;  tenés un problema. Y para eso hay que estar conectado con la realidad. Guillermo tiene esa conexión porque viene del sector privado. 

La historia de Guillermo me parece que permite reconstruir parte de esa síntesis. Porque no se puede pensar un proyecto económico y político sin estar cerca del sentir de la gente, no  hay manera.

Hay un patrón en tus respuestas, donde el protagonista en realidad parece ser el peronismo y Moreno el móvil  que permite trazar un segmento a partir de la vida de un militante para narrar lo que nos interpela a todos los peronistas. ¿Algún peronista te reprocho de alguna forma que elijas a Moreno para contar lo que querías contar sobre el Peronismo? En el caso que hayas recibido algún planteo ¿Fue hacia la economía  peronista que plantea Moreno o hacia su persona? 

Lo que pasa también con el caso de Guillermo es que es una biografía sobre un dirigente que está activo y participa de las discusiones coyunturales del peronismo, entonces por supuesto que el libro genera discusión y la propia figura de él genera discusión, pero no tanto así por la figura sino por las discusiones que propone. Me parece que Guillermo propone discusiones que interpelan al peronismo desde dos ejes: la discusión geopolítica y  la discusión económica.

¿Y qué planteos te resultan valorables de esas discusiones?

Sobre la discusión económica, entre otras historias, en este libro lo que se cuenta es cómo en los ‘90, en el auge de la globalización en donde la economía era la economía financiera y la Argentina se había resignado a no tener industria y primaba el libre comercio internacional, hubo un grupo de economistas peronistas que cuestionaron la convertibilidad de Domingo Cavallo. Primero habían intentado que el gobierno de Menem tuviera una orientación productiva e industrial. Pero no lo lograron. Fueron derrotados en esa discusión interna y luego fueron desarrollando durante 10 años una serie de planteos y propuestas que fueron las que permitieron que a partir del 2002 con la presidencia de Eduardo Duhalde y después con la presidencia de Néstor Kirchner se construyera la Argentina de la década ganada; la Argentina industrial de Néstor y Cristina Kirchner.

Eso no fue resultado espontáneo de la llegada de Néstor Kirchner a Buenos Aires, sino que fue fruto de un proceso de 10 años de discusiones dentro del peronismo sobre los problemas de la convertibilidad, sobre la necesidad de un tipo de cambio alto, sobre la necesidad de pensar una economía orientada hacia la producción y hacia el trabajo. Esa es una discusión de la cual formaron parte los mentores de Guillermo Moreno, Eduardo Curia, Eduardo Setti y Daniel Carbonetto. Esa es la base de la visión económica de Moreno. 

¿Y la discusión geopolítica?

La discusión en torno a la geopolítica también es muy interesante porque Guillermo, en algún momento empezó a prever y a anticipar desde su lectura geopolítica. Lo hizo primero dedicándose también al estudio de la geopolítica. Desde allí, analiza que lo que se venía en el mundo era una nueva contradicción entre globalismo y nacionalismo; insertando correctamente el entendimiento del movimiento peronista como una experiencia  dentro de los esquemas nacionalistas.

Desarrolló esa experiencia de nacionalismo económico; de protección del trabajo argentino, la administración del comercio exterior, -eje central  del proceso de la década ganada-. Eso estaba en discusión con otros gobiernos de la época que en otros países, por ejemplo Brasil, donde primaba la lógica del libre comercio, de la globalización. En oposición al proteccionismo económico, básicamente. 

Y de alguna manera Guillermo advertía ya en esa época que lo que se venía en el mundo era eso. Lecturas respecto a la derrota de Europa en el esquema de la guerra Ucrania-Rusia, en el retroceso de China ante Estados Unidos. Moreno da como ganadores a Trump y a Putin. Y por supuesto marcando también una contraposición frente a los nacionalismos xenófobos de los países del norte; el nacionalismo de inclusión que propone el peronismo ya desde el ‘73. En el Modelo argentino para el proyecto nacional, Perón habla literalmente de nacionalismo no xenófobo.

Ahí me parece que Guillermo hace una serie de definiciones políticas que generan discusiones dentro del peronismo porque hay otros compañeros que tienen otras definiciones no desde el peronismo, sino desde  la izquierda o la derecha o definiciones que no  tienen nada que ver con la historia del peronismo ni con la tradición del peronismo.

Posiciones que plantean una política más ligada a China; una visión que piensa que Argentina tiene que estar ligada al país asiatico . Entre muchas tensiones, Moreno señala justamente la problemática de cómo la manufactura china está depredando el trabajo argentino. Por supuesto que son todas discusiones efervescentes y necesarias en el peronismo. 

También me parece que muchas veces no se comprenden los planteos de Guillermo. Se quedan en que apoya a Trump o a Netanyahu, y esos señalamientos, se pierden de entender el planteo geopolítico más profundo de Guillermo. No tiene que ver con  apoyar específicamente a un dirigente o a otro, sino a una visión del mundo en donde la globalización queda derrotada y asoma un nuevo orden internacional que da una oportunidad para el peronismo y para una Argentina industrial. 

Dentro de estas discusiones es muy importante el rol de Francisco primero y luego el de León XIV.  Ambos con esa visión de cuestionar la globalización y en donde los pueblos del mundo, cada uno con su particularidad, tienen un rol central para hacer la historia. 

Este número de julio de De Frente está cruzado por la temática y concepto “agua”. ¿En qué pensás cuando te pido que relaciones al peronismo con el agua?

El peronismo y el agua se relacionan profundamente en la discusión estratégica sobre el Atlántico Sur, sobre el reclamo histórico de Argentina por recuperar el 25% del territorio argentino que incluye, por supuesto, la superficie marítima y la plataforma continental que rodea Malvinas y a las islas del Atlántico Sur usurpadas por los ingleses. 

Ahí hay una discusión central que es cómo Argentina puede lograr recuperar las Malvinas,

cómo eso se logra. Hay una parte del peronismo que cree que eso se logra en alianza con China y hay otra parte del peronismo que está empezando a vislumbrar que el eje del mundo cambió y ya no es el eje de la OTAN, el eje horizontal, sino que hay un eje vertical que va desde Canadá hasta Ushuaia y hay una ventana de oportunidades para que el peronismo discuta a través de ese planteo.

Nunca estuvo tan mal la relación entre Inglaterra y Estados Unidos. Hoy expresan dos cosmovisiones distintas. Inglaterra es el mundo de la globalización, del libre comercio internacional, y tiene vínculos financieros importantes con China. En cambio, Estados Unidos impulsa el esquema que está rompiendo la globalización. 

Me parece que es importante discutir cuál va a ser la estrategia geopolítica de Argentina para recuperar las Malvinas. Y este asunto incluye la Patagonia también. No solamente las Malvinas. Ahí hay una posible hipótesis de conflicto con Chile que tiene un acuerdo de defensa militar con Gran Bretaña, y que tiene un presidente actual (José Kast) que habló de la posibilidad de rediscutir la Patagonia. Por supuesto que están los recursos hídricos en el centro de esa discusión. 

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