de Luis Sebriano
A mi padre, que me enseñó que todo lo que haga
siempre tiene que ser buscando el Bien Común.
A mi madre, que me mostró que si uno se propone
y se esfuerza, se puede logar todo.
A mis hijos, que son el motor principal de mi vida.
A Carolina que es mi refugio.
A la vida, que me enseñó que siempre hay
que ser agradecido y humilde con todo.
ÍNDICE
PRÓLOGO JUAN DOMINGO PERÓN, su pensamiento….
Ideología……………………………………………………………………
Doctrina…………………………………………………………………….
Teoría………………………………………………………………………..
Programa…………………………………………………………………..
Tercera Posición…………………………………………………………
Comunidad Organizada………………………………………………
El Movimiento……………………………………………………………
Planes Quinquenales…………………………………………………..
Modelo Nacional………………………………………………………..
LAS 20 VERDADES PERONISTAS………………………………
Primera Verdad…………………………………………………….……
Segunda Verdad…………………………………………………………
Tercera Verdad………………………………………………….……….
Cuarta Verdad…………………………………….……………………..
Quinta Verdad…………………………………….……………………
Sexta Verdad………………………………………….………………….
Séptima Verdad……………………………………….………………..
Octava Verdad………………………………………….………………
Novena Verdad………………………………………………………….
Décima Verdad………………………………………………………….
Décimo Primera Verdad.…………………………………….………
Décimo Segunda Verdad…………………………………….………
Décimo Tercera Verdad…………………………………………….
Décimo Cuarta Verdad………………………………….…………..
Décimo Quinta Verdad………………………………….…………..
Décimo Sexta Verdad………………………………………………..
Décimo Séptima Verdad…………………………………………….
Décimo Octava Verdad……………………………………….……..
Décimo Novena Verdad……………………………….…………….
Vigésima Verdad……………………………………………………….
¿Vigésimo Primera Verdad?……………………………………….
Los Derechos del Trabajador……………………….……………..
El Modelo Formoseño……………………………………………….
CUADERNILLO las 20 Verdades hoy……………………….
CONCLUSIÓN…………………………………………………………
JUAN DOMINGO PERÓN
– Su pensamiento –
A más de 5 décadas de su fallecimiento, el legado político y doctrinario de Juan Domingo Perón mantiene plena vigencia en la Argentina del Siglo XXI, e incluso constituye la guía más confiable para iluminar el camino hacia un futuro mejor.
Mal que les pese a los factores de poder, el Justicialismo sigue siendo el grado más alto de conciencia política alcanzado por el Pueblo Argentino en la lucha por su liberación nacional y social. Y lo es porque medio siglo atrás este gran estadista se anticipó a todas las preocupaciones centrales que actualmente agobian a la sociedad: la armonización del crecimiento económico con la justicia social, la problemática ecológica, la integración continental como etapa previa al universalismo, y la construcción de una COMUNIDAD ORGANIZADA capaz de superar los vicios del colectivismo asfixiante y del individualismo deshumanizado.
Lamentablemente el reloj de la historia ha vuelto a atrasar, tanto que hasta el Papa Francisco, en su visita a Perú advirtió: “América Latina estaba buscando un camino, la Patria Grande, y de golpe, con los años, está sufriendo bajo un capitalismo liberal y deshumanizado”
Se cumplen más de 70 años de la celebración del Primer Congreso Nacional de Filosofía, realizado en la ciudad de Mendoza entre el 30 de marzo y el 9 de abril de 1949. De aquella Conferencia Magistral de Juan Domingo Perón nace uno de los textos claves en la comprensión y el desarrollo del Peronismo, que se llamó LA COMUNIDAD ORGANIZADA, que se convertiría en una de las Fuentes del Justicialismo, junto a LA DOCTRINA, EL MOVIMIENTO y LAS BASES.
Es por ello oportuno y necesario, que reavivamos algunos de los conceptos que nos legara este Genio, Intelectual y Estadista que fue Juan Domingo Perón, que estudiemos su pensamiento, que nos debe servir de guía, especialmente en esta etapa de la vida política de nuestro País. Convertirnos en predicadores.
Comprender su pensamiento es adentrarse en una de las experiencias políticas más trascendentales de la Argentina y de Latinoamérica. No se trata sólo de analizar a un líder carismático o a un hábil conductor de masas: se trata de estudiar una concepción integral de la política, de la sociedad y del ser humano. El pensamiento peronista es, ante todo, una propuesta filosófica, doctrinaria y estratégica que buscó –y aún busca- concretar la Independencia Económica, para tener Soberanía Política, y con ello lograr la Justicia Social.
Perón no fue un ideólogo de escritorio. Su pensamiento se forjó en la acción, en el diálogo permanente con el pueblo, en la observación crítica de la realidad nacional y mundial. Influido por corrientes filosóficas humanistas, por la Doctrina Social de la Iglesia, por su propia formación militar, y por otras Órdenes, supo construir una síntesis original entre la tradición nacional, el protagonismo de los trabajadores y la organización comunitaria como forma superior de la democracia.
En esta obra propongo estudiar ese pensamiento desde su raíz, pero también desde su vigencia. Porque en un tiempo que resurgen proyectos neoliberales, en que se relativizan los derechos sociales y se impone la lógica del mercado por sobre la dignidad humana, volver a Perón no es un ejercicio nostálgico, es un acto profundamente revolucionario.
Este ensayo es, entonces, una invitación a reflexionar, a comprender y a accionar. Porque como enseñaba el propio General “el pensamiento sin acción es estéril, y la acción sin pensamiento es un desastre”.
Hablar del pensamiento de Juan Domingo Perón no es simplemente hablar de un hombre o de un partido. Es hablar de un modo de entender la realidad desde la perspectiva de los pueblos que luchan por su liberación. El pensamiento de Perón es acción transformadora y filosofía política de raíz profundamente popular. No nace de los claustros ni de los cafés de la élite intelectual: nace del subsuelo de la patria sublevada, como decía Scalabrini Ortiz, que vio en Perón el instrumento de la Justicia Social.
Decía Perón “Mi pensamiento no surgió en los libros, aunque he leído muchos. Nación en la observación del dolor del Pueblo, e la injusticia cotidiana que sufría el trabajador argentino. Lo vi como joven oficial, lo entendí en la Secretaría de Trabajo, lo confirmé en la Plaza de Mayo cuando el pueblo dijo presente”…..”Yo no inventé la justicia social, la encontré escondida en el corazón del pueblo argentino y me puse al servicio de esa causa”.
Han querido ubicar al pensamiento de Perón en todos los extremos. Pero el peronismo no cabe en las etiquetas de los politólogos. No es una síntesis ideológica, es una superación histórica. No es de derecha, ni de izquierda, es de debajo de donde viene el pueblo.
En este sentido, el peronismo no puede reducirse a una etiqueta partidaria, ni a un simple capítulo de la política nacional. Es mucho más que eso, es la expresión vital de un pueblo que se reconoció a sí mismo en una doctrina y en una conducción. El peronismo es el ADN argentino, es nuestra cultura y nuestra identidad, la síntesis de nuestras luchas históricas y de nuestros anhelos colectivos. Allí donde otros pretendieron imponernos moldes extraños e importados, el justicialismo ofreció una respuesta nacida de nuestras propias raíces, profundamente criolla y, a la vez, abierta al mundo. Ser peronista, en última instancia, es reconocerse en lo más hondo de lo nacional y en lo más universal de lo humano.
Este libro quiere ser también un puente, un puente entre las generaciones que vivieron el peronismo en carne propia y aquellas que apenas lo conocen por relatos fragmentados. Un puente entre la experiencia histórica y los desafíos del presente. Un puente entre la memoria y la creación.
Que el lector encuentre aquí no sólo un análisis, sino una invitación a pensar la Argentina desde su Ser Nacional. Y que al recorrer estas páginas pueda descubrir que el pensamiento de Juan Domingo Perón no es un legado cerrado, sino una llama viva, capaz de encender nuevas voluntades y de orientar a quienes creen que el futuro de la Patria aún puede ser construido con Justicia, Libertad y Solidaridad.
Porque en definitiva este libro no habla sólo de un hombre, sino de un Pueblo y de un destino. Y si algo nos enseña la vida de Juan Perón, es que la política, en su esencia más pura, es un acto de amor.
El Justicialismo (decía Perón) tiene su propia Filosofía y su propio Sistema de Pensamiento Político: Reconoce Categorías o Niveles: Ideología, Doctrina, Teoría y Programa. Netamente diferenciados, que orientan a la Acción Política, desde la Concepción (intelectual y espiritual), hasta la ejecución (real y concreta).
IDEOLOGÍA: Define Objetivos Revolucionarios, que orientan a la Acción Política por un largo período. Ella ha incluido las 4 etapas políticas y generacionales de la Revolución Justicialista: Doctrina, Toma del Poder, Construcción Dogmática e Institucionalización.
DOCTRINA: “El Justicialismo es una Nueva Filosofía de vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista” (Perón, el 17de Octubre de 1950 en Plaza de Mayo).
Perón fue ante todo, un pensador político de síntesis. Su pensamiento parte de una concepción integral del ser humano, donde el trabajo no es sólo una actividad productiva sino una herramienta de dignificación y de realización personal. Por eso es esencialmente un movimiento de los trabajadores, pero no coom clase enfrentada a otra, sino como columna vertebral de la Comunidad Organizada.
Está inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia y en la Tercera Posición Justicialista. Esta concepción propone una solución universal, aplicable a la mayoría de los problemas mundiales. Ante el fracaso delos extremos, la Tercera Posición busca restituir la armonía, rechazando la violencia, y logrando la liberación del Hombre, por el camino de la perfección espiritual. Y esto es el Justicialismo, una concepción cuyo Objeto es la Felicidad del Hombre, en la Sociedad Humana, por el Equilibrio de las fuerzas materiales y espirituales, individuales y colectivas, en busca de la armonía. Esta Solución está concretada a través de la Comunidad Organizada, afirmando la trascendencia de la acción política, al sostener que su fin último es obtener la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación.
Es una “Nueva filosofía de vida”, en el sentido que defiende y ayuda a la vida del Hombre. Es una filosofía de vida que busca crear un nuevo tipo de humanidad, un hombre de mente y cuerpo plenamente desarrollados y equilibrados, un hombre con vocación solidaria.
Es “simple” porque va sin vueltas a la verdad, enfrenta en forma clara los problemas fundamentales y los resuelve por principios sencillos y concretos.
Es “práctica” porque enseña a obrar. Es una filosofía de acción, no habla en abstracto delo que habría que hacer por el hombre, sino que da criterio para resolver los problemas diarios. Por eso “mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar” (Perón).
Es “popular” porque se preocupa primordialmente del trabajador y del conjunto que estos constituyen. “Hemos hecho una Doctrina que es para el Pueblo Argentino, que está tomada del Pueblo Argentino, no hemos inventado nada. Lo que el Pueblo quiere lo hemos traducido en una doctrina de carácter económico, político, social y cultural” (Perón, 19 de junio de 1950, ante estudiantes brasileños).
Es “profundamente cristiana” porque el punto de sostén del Justicialismo reside en una valorización de fuerzas humanas y sociales en todos sus aspectos: materia y espíritu, individuo y comunidad, que es la auténtica valorización cristiana. “Es la aceptación del Evangelio de Cristo: igualdad de todos los hombres (Cristianos y No Cristianos), amor al prójimo, sin omitir la condenación de los explotadores y esclavizadores” (Perón). “Nosotros no sólo hemos visto en Cristo a Dios, sino que también hemos admirado en él a un Hombre. Amamos a Cristo no solo porque es Dios, lo amamos porque dejó sobre el mundo algo que será eterno: el amor entre los hombres” (Perón, 28 de Octubre de 1950, V Congreso Eucarístico Nacional, en Rosario). “El mundo nos ha ofrecido dos posibilidades extremas: el capitalismo y el comunismo. Interpreto que ambos carecen de valores substanciales que permitan concebirlas como únicas alternativas histórico-políticas. Paralelamente la concepción cristiana presenta otra posibilidad, pero sin una versión política suficiente para el ejercicio efectivo del gobierno” (Perón, en el Proyecto Nacional). “El Imperialismo ruso defiende al Comunismo, vale decir, la explotación del hombre por el estado. El otro grupo defiende al Capitalismo, vale decir, la explotación del hombre por el hombre. No creo que para la humanidad ninguno de los sistemas sea la solución, y en consecuencia ninguno de los sistemas, donde no exista la explotación del hombre, donde seamos todos colaboradores de una obra común para la felicidad común, vale decir, la doctrina esencialmente cristiana, sin el cual el mundo no encontró la solución, ni la encontrará tampoco en el futuro, porque no creo que para solucionar lasmiserias el mejor medio sea la guerra, que produce miseria mayor. …A esta posición es a la que se ha llamado en este país la “tercera posición”, o sea el Justicialismo.” (Perón, el 5 de Octubre de 1948).
Es “profundamente humanista” porque está centrada en el hombre, al que considera como único fin y hacia el que dirige toda su acción. “Nuestra Doctrina es Humanista, nosotros pensamos que no hay nada superior al hombre y en consecuencia nuestra Doctrina se dedica al hombre individualmente considerado para hacer su felicidad, y al hombre colectivamente tomado para hacer la grandeza y la felicidad del país”. (Perón, el 19 de junio de 1950 ante estudiantes brasileños). Considera a todos los hombres, sin excepción, al margen de toda élite, religión o raza, y reivindica a los humildes de todas las naciones y proclama la primacía en nuestro país de una sola clase, la clase de los que trabajan.
TEORÍA: El análisis de los problemas presentados en la Doctrina constituye la Teoría, cuyo Objeto es la Solución de aquellos, es decir que constituye la interpretación inteligente de la Doctrina. De ese análisis, surgen también las formas de ejecución de esa Doctrina y de la Teoría. Una Doctrina sin Teoría resulta incompleta, pero una Doctrina y una Teoría, sin las formas de realizarlas resultan inútiles. Para cumplir el Ciclo real e integral del Sistema se necesita que se haya Conformado e Inculcado una Doctrina, Enseñado una Teoría, y establecido las Formas de cumplir una y otra.
PROGRAMA: Determina la Forma de Implementación Técnica, de los Objetivos y de la Doctrina. Detalla los pasos a dar en cada caso. Encarna el “con qué lo concretamos”.
Todas estas categorías (Ideología, Doctrina, Teoría y Programa) son necesarias y suficientes para el Justicialismo, porque:
Ideología Revolucionaria sin Doctrina Política es Teorización.
Doctrina sin Programa, o Programa inoperable, es Panfletismo.
La Ideología es Permanente y Totalizadora, y la Doctrina y el Programa, por ser temporales y parciales, están subordinados a aquella, que solo puede corporizarse por la vía de los hechos políticos, económicos y sociales.
El Programa sin Conducción es Ideologismo. Por ello es imprescindible encarnar la política en las masas, y personalizar las masas en una conducción. Sin la existencia de un poder real, legítimo y efectivo, todo el Sistema de Pensamiento Político puede resultar simples tiras de papel.
En síntesis, la Doctrina es artículo de Fe, la Teoría es de Inteligencia y el Programa, la Ejecución, es el alma y los valores. Y todo ello impone disponer de Predicadores y Realizadores.
En la vida del Movimiento Justicialista no interviene solamente una Concepción, sino una Acción. Esta debe ser prioritaria. La Unidad de Concepción está en la Ideología, la Doctrina y la Teoría, y la Unidad de Acción está en la buena Conducción de aquellas.
Uno de los puntos centrales en el pensamiento de Juan Perón fue su postura ante el mundo:
TERCERA POSICIÓN
Aparte de lo ya explicado más arriba (dentro del párrafo de DOCTRINA), esta concepción tiene caracteres de una Solución Universal, aplicable a la mayoría de los problemas mundiales. Por ello tiene su explicación y aplicación en distintos planos de pensamiento:
En lo filosófico, sintetiza la Solución de Equilibrio entre las fuerzas opositoras del Hombre (espíritu y materia), o dentro de la Sociedad (unidad humana y totalidad humana), que elimine los extremos de la esclavitud e infelicidad.
Al Espíritu se le dará todo cuanto necesite para su Perfección, y a lo Material se le dará todo cuanto sirva a la perfección del Espíritu.
A la Persona (Unidad humana), se le dará todo cuanto necesite para su perfección, y ala Sociedad, todo cuanto sirva a la perfección de la Persona.
Ante el fracaso de los Extremos, por violentar las leyes de la naturaleza, del Orden y del Equilibrio, que rige la convivencia humana, la Tercera Posición busca restituir el imperio de la Armonía, rechazando la violencia y logrando la liberación del hombre por el camino de la perfección espiritual.
En lo Político, “Implica poner la Soberanía de las Naciones al servicio de la Humanidad, en un sistema Cooperativo de Gobierno Mundial, donde nadie es más que nadie, pero tampoco menos que nadie” (JDP).
Surge de la aceptación de que el determinismo histórico insoslayable orienta a la sociedad mundial hacia un Universalismo, que determinará nuevas formas de integración planetaria, superadoras de todas las fronteras ideológicas.
Esa integración universal, sólo podrá darse con países integrados y liberados de todo neocolonialismo (territorial, económico, financiero y cultural). Esa Liberación significa el ejercicio pleno de la Soberanía de los países, conquistando o restaurando el Poder de Decisión y Capacidad de Autonomía, necesarios para determinar en libertad su adhesión al sistema universal.
El logro de esa Liberación sólo será posible, si se fundamenta en un profundo Nacionalismo Cultural, que fortificará al Ser Nacional, y asegurará la identidad y la presencia soberana en la mesa de las Decisiones del Gobierno Universal.
El Continentalismo será una etapa de transición previa y necesaria hacia esa Sociedad Mundial. Por ello la Integración Continental Latinoamericana será imprescindible para la defensa de intereses comunes.
La Solidaridad y la Cooperación de las Naciones servirá así para construir una COMUNIDAD ORGANIZADA INTERNACIONAL al servicio de la humanidad, distante por igual de los sistemas de explotación y dominios imperialistas: del Capitalismo Neoliberal y del Comunismo Colectivista.
En lo Económico “Es la liberación de los extremos perniciosos, como lo son una economía excesivamente libre y otra excesivamente dirigida, para adoptar un Sistema de Economía Social, al que se llega colocando al Capital al servicio de la Economía” (JDP).
El Justicialismo rechaza la economía liberal, con su consecuencia el capitalismo, donde la economía está al servicio del capital sin ningún tipo de consideración social, endiosando la libertad económica.
El Justicialismo rechaza también la economía comunista, donde el Estado realiza la explotación del hombre. Para ello el Orden Social depende en forma exclusiva del Factor Económico, y por lo tanto desconoce el valor del espíritu, desembocando en un Estado que avasalla la libertad del hombre.
Ambas concepciones materialistas, niegan al hombre de toda proyección y trascendencia eterna.
En ese Proceso de Integración Universal, tendrá preponderancia un Régimen Social, donde el Capital esté al servicio de la Economía, y ésta al servicio de lo Social. Así la economía estará al servicio de la grandeza y bienestar d elos Pueblos y de la dignificación del Hombre.
Con este Gobierno Universal de tinte social, se podrá lograr un reordenamiento geopolítico basado en una mayor producción y en una equitativa distribución de los bienes (alimentos y materias primas), para terminar con la supresión biológica (peste, hambre, muerte, guerra), y las injusticias sociales (analfabetismo, enfermedades, desocupación, marginación, pobreza, hacinamiento, promiscuidad, mortalidad infantil, etc.)
En lo Social “En medio del caos que opera en el mundo, fluctuante entre el individualismo y el colectivismo, nosotros adoptamos un sistema intermedio, cuyo instrumento básico es la Justicia Social” (JDP).
El Individualismo Liberal en función de la libertad abstracta, elimina o restringe las libertades concretas (asociación, educación, etc), y toma al hombre como medio de un sistema economista, sin la intervención del Estado, dejando así de lado su carácter social.
El Colectivismo comunista deifica al Estado, y por lo tanto también el hombre se convierte en un esclavo masivo de aquel.
EL JUSTICIALISMO propone que cada persona sea encuadrada en la Justicia Social, que necesita para vivir con dignidad y felicidad.
En lo Estatal, ante la anarquía consecuente de las prácticas injustas e individualistas del liberalismo, y la estatización de la vida social a través del marxismo, el Justicialismo aporta una tercera solución: La Organización del Pueblo.
En el Estado Justicialista, el gobierno no es liberal ni marxista, por el contrario:
Estimula la iniciativa particular.
Estimula la organización del Pueblo.
Suple las deficiencias del Pueblo Organizado.
Sanciona los abusos individuales o sectoriales.
Armoniza los intereses legítimos, para la obtención del Bien Común.
En síntesis, el Estado Promueve la COMUNIDAD ORGANIZADA.
En lo Internacional en un mundo que avanza aceleradamente hacia el Universalismo, que es interdependiente, y cada instante más achicado (por el avance tecnológico), es necesario encontrar fórmulas de inserción e integración, que no releguen las aspiraciones de los Pueblos.
El Justicialismo propugna la Solidaridad y Cooperación entre todos los países del mundo, y la participación de los Pueblos en la discusión de los problemas de la humanidad.
El trato igualitario y la igualdad jurídica de todos los países del mundo, permitirá eliminar las antinomias e injustas diferencias del Norte-Sur (técnicas-económicas), y del Este-Oeste (ideológicas).
Para lograr ello, el Justicialismo propone su Tercera Posición, implementada en sobre los siguientes aspectos esenciales:
Justicia Social Internacional, es decir una Justicia que respete la voluntad, las aspiraciones y los intereses de los Pueblos, en forma coordinada y armónica con los beneficios del Bien Común Internacional (bienestar y felicidad de la Comunidad Internacional)
Igualdad de Oportunidades. Ello permitirá que todas las Naciones del Mundo puedan acceder a todos los beneficios de la Civilización (técnicas, económicas y culturales), sin exclusiones discriminatorias por razones económicas o ideológicas.
Preservación de la Identidad Nacional. Así como la particularidad personal enriquece su Comunidad Social, también la particularidad nacional enriquece la Comunidad Internacional.
En lo Generacional, en cada nueva generación surgen indefectiblemente nuevas ideas políticas, que puede producir los cambios políticos sociales necesarios para producir la adaptación a la natural evolución.
El trasvasamiento generacional, históricamente se cumplió con apresurados (que aceleran los tiempos lógicos), con retardatarios (que nunca quisieron que se hiciera algo), con violentos (que prefirieron la razón d ela fuerza, antes que la fuerza de la razón), o con mediocres (que se conforman con no hacer).
La Tercera Posición propone a la Juventud integrarse a una “Revolución en Paz”, buscando el equilibrio, lejos de los extremos perniciosos que propugnan la ultra izquierda (que niega la evolución), y la ultra derecha (que niega la revolución). Para ello se debería:
Constituir una Generación de Reconstrucción y Liberación Nacional, que contribuya con sus ideas a la formulación del Proyecto Nacional.
Forjar una “Generación Organizada” que defina sus estructuras al servicio del Proyecto Nacional.
Contribuir a la Actualización y Desarrollo Doctrinario, de una Doctrina Nacional.
En lo Geopolítico, la Tercera Posición busca el logro de los siguientes objetivos:
Argentina, Gran Nación por el Nacionalismo.
Unidad Latinoamericana, por el Continentalismo.
Tercer Mundo, por el Universalismo de Liberación
Se diferencia así de las posiciones imperialistas, que propugnan para los países del Tercer Mundo:
La división y el enfrentamiento, para reinar ellos.
La dependencia a través de colonialismos.
La división bipolar del mundo.
El Satelitismo ideológico.
La fractura de los continentes, evitando su integración.
El Universalismo de dominación y esclavitud.
En lo lógico, la Tercera Posición permite discernir la posición de equilibrio ante las desviaciones de izquierda y derecha.
Se constituye, entonces, en un instrumento o método de análisis, para determinar la posición o actitud correcta del Justicialismo, para la solución de los problemas del hombre y de la sociedad, distante de las posiciones extremas.
COMUNIDAD ORGANIZADA
“Quería yo la unidad nacional para que, cuando fuera necesario sufrir,
lo sufriéramos todos por igual,
y cuando fuera tiempo de gozar, lo gozaríamos todos por igual también” Juan Domingo Perón – 1973
El General propone con la Tercera Posición Justicialista, la Organización del Pueblo, porque no se puede tiranizar lo orgánico y porque la Organización vence al tiempo.
La Comunidad Organizada impulsa la idea de una Organización de las diversas fuerzas del Pueblo, armonizándolas, hacia el logro del Bien Común. Apoya la organización y el desarrollo de las fuerzas comunitarias, según sus intereses territoriales, sectoriales, etc.; permitiendo así la organización natural de los grupos sociales. Completada la Organización de la Comunidad, el Poder Social tendrá la entidad suficiente para ser un factor concurrente del Poder Político, enriqueciendo al Estado.
La Comunidad Organizada, interpretando al General, deberá conformarse a través de:
Conducción Centralizada, a nivel de Gobierno.
Ejecución Descentralizada, por los niveles inferiores.
Pueblo libremente organizado, generador de múltiples iniciativas y acciones multiplicadoras.
Debe realizarse de acuerdo a sus condiciones intrínsecas, sin importar modelos foráneos, sacrificando si fuese necesario, los egoísmos del hombre y los enfermizos y exclusivistas intereses sectoriales. Solo en una Comunidad Organizada el Hombre podrá realizarse. De esta forma se supera tanto el individualismo egoísta del liberalismo, como el colectivismo mecanicista del marxismo.
La Comunidad Organizada no es la masa ni la suma de individuos, es un cuerpo vivo donde cada uno cumple su función con libertad, comproiso y responsabilidad.
Otra de las Fuentes del Justicialismo es EL MOVIMIENTO, para intentar explicar esto me voy a basar en el Capítulo sobre El Movimiento, del Libro “Nosotros Los Peronistas” del Dr. Rodolfo Roquel. (Al igual que, más adelante, del capítulo de las 20 Verdades):
El Peronismo se define a sí mismo como un Movimiento, es decir, algo que está más allá de un partido político. La pregunta entonces, surge espontánea: ¿Por qué el Peronismo existe como Movimiento?
Una interpretación del fenómeno peronista, muy frecuentado por los “bienpensantes” de la Revolución Fusiladora, y aún más acá, es que el Peronismo es un Movimiento porque es una agrupación meramente gregaria, que sigue a un líder, diga lo que diga y haga lo que haga, que la conducción peronista es meramente carismática y no racional. Nuestros “libertadores” de 1955 creyeron que bastaba con deshipnotizar al rebaño, afirmando que Perón tenía cuentas secretas en Suiza, que había tenido amorescon una quinceañera y exhibiendo las alhajas y vestidos de Evita en las vidrieras de una joyería del centro porteño, etc etc. Todo esto mientras los personeros del imperialismo nos volvían a endeudar (cualquier parecido con la actualidad NO ES MERA COINCIDENCIA).
Pero para sorpresa de nuestros “libertadores”, el pueblo siguió siendo peronista, el movimiento siguió existiendo, siendo fiel al General y a la memoria de Evita. Durante 18 años resistió a todas las tentativas para destruirlo: proscripción, integración, división, torturas y fusilamientos. Si esta concepción del movimiento gregario fundado solo en el carisma del líder hubiera sido cierta, el peronismo hubiera desaparecido alpoco tiempo de la desaparición física del General. Pero han pasado muchos años desde la muerte de Perón y el movimiento peronista sigue vivo. Sobrevivió a la guerrilla, al lopezreguismo, al genocidio procesista, a la tentación del “tercer movimiento histórico” alfonsinista, a la infiltración neoliberal. La explicación, entonces, fundada en el gregarismo delos peronistas no resistió a la prueba del tiempo.
Otra explicación que se ha querido dar consiste en sostener que el Peronismo no es un partido sino un Movimiento porque está formado por tres ramas: la gremial, la política y la femenina. Sostenían que la división en ramas diferenciaba al peronismo de los demás partidos y le daba carácter orgánico, y que la juventud debía constituir una “cuarta rama”. No advertían que la división en ramas era meramente coyuntural: un despliegue estratégico de Perón para avanzar simultáneamente en varios frentes, y evitar tentaciones hegemónicas o clasistas.
Otra interpretación, proveniente de la izquierda tilinga, sostiene que el peronismo se define como Movimiento porque se identifica con el Totalitarismo fascista, o el sistema de partido único que Salazar y Franco impusieron en Portugal y España. Pero a diferencia de esos Regímenes, el Peronismo nunca identificó al Movimiento con el Estado. Perón no se perpetuó en el poder ocmo un dictador, sino que lo alcanzó mediante elecciones libres, fue la oposición la que recurrió a la fuerza para deponerlo.
El carácter Movimientista del peronismo proviene de otra cosa. Lo fundamental del peronismo, su esencia, radica en la adopción simultánea y armónica de Tres banderas: Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social. Esta es la substancia del Peronismo, todo lo demás son accidentes. Esta necesaria conjunción armónica de las tres banderas: independizar económicamente al país, para con eso tener Soberanía Política y así buscar la Justicia Social (redistribuir la riqueza con justicia). Por eso el Peronismo es un Movimiento de liberación.
Porque somos un Movimiento, porque no sometemos a nadie a un dogmatismo que suprime o limite su creatividad, porque creemos en el debate y en la confrontación democrática dentro del Movimiento y acatamos la decisión de la mayoría, constituimos los peronistas un desafío, una opción de realización personal y política, una gran Avenida por la que pueden transitar todos los Argentinos. Nos llamamos compañeros porque compartimos el pan. Porque solo reconocemos las jerarquías que nacen del talento, de la capacidad de conducción, del sacrificio militante, de la lealtad. Los peronistas podremos ser obreros, intelectuales, millonarios, campesinos o desocupados, pero nos sentimos hermanos y no nos creemos unos más que otros. Con alegre libertad, esa libertad para servir a la Patria y al prójimo, que es la libertad peronista, cada uno en lo suyo y por el bien de todos nos movemos juntos. Por eso somos Movimiento.
Otro de los rasgos más característicos que tuvo el General Perón durante sus mandatos fueron los Planes Quinquenales. A la luz de las realizaciones del Primer Plan Quinquenal, pueden inferirse las siguientes REALIDADES, en la PATRIA y su PUEBLO:
REALIDADES ESPIRITUALES: El Espíritu tiene cuanto le es útil para cumplir con su Finalidad: lograr la Perfección del Hombre. Por ello han vuelto a tener sentido:
La dignificación del Trabajo y del Trabajador.
La Elevación de la Cultura Social, con el Hombre como objetivo.
La Humanización del Capital.
La Conciencia Social de la Comunidad.
La Fe en Dios.
El Amor, por la Patria y por sus Símbolos.
La Unión en la Familia.
La Solidaridad entre los Hombres.
El Afán Popular por la Cultura.
Los Derechos del Trabajador (Constitución de 1949).
Los Derechos de la Ancianidad (Constitución de 1949).
Los Derechos de la Niñez (Los únicos privilegiados son los Niños).
El Trabajo como Medio, para satisfacer las Necesidades del Espíritu y de la Materia (Constitución de 1949).
Derecho al Bienestar.
El Derecho a la Protección de la Familia.
El Derecho a la Educación y a la Cultura (Escuela Primaria a la Universidad).
El rechazo a las diferencias sociales.
REALIDADES MATERIALES:
Cronológicamente fueron las primeras, porque para Convencer sobre la Justicia, primero se debían remediar las injusticias existentes, como la Pobreza y la mala distribución de la riqueza, a través de una Mejor Justicia Distributiva.
Se elevó el estándar de Vida del Pueblo, aumentando la Producción y el Consumo (El Hombre como objeto de la Economía, y no al revés).
Se crearon Derechos Especiales para mejorar las condiciones materiales, y ellos se convirtieron en realidad:
a) A trabajar; b) A una retribución justa; c) A condiciones dignas de trabajo; d) Al bienestar; e) A la preservación de la salud; f) A la Seguridad Social; g) a la Protección de la Familia; h) Al mejoramiento económico; i) A la Unidad Económica Familiar y Bien de Familia; j) A la Asistencia de la Madre y el Niño; k) De la Ancianidad.
Protección al Agro (dignificación del Hombre de Campo):
Leyes sobre arrendamiento rural; b) Estatuto del Peón de Campo; c) Ley Forestal; d) Seguro Agrícola; e) Créditos Bancarios; f) Distribución racional de la Tierra (La tierra debe ser un Bien de Trabajo, y no simplemente un Bien de Renta); g) Compra y Organización de los Transportes para distribuir mundialmente la producción.
La Independencia Económica, que permitió poner la Economía al servicio de la Sociedad. Se constituyó en el respaldo de la Justicia Social, y se fue logrando con:
Nacionalización del Banco Central ; b) Pago de la Deuda Externa; c) Nacionalización del Comercio Internacional de la producción Argentina; d) Creación de las Flotas Mercante, Aérea y Marítima; e) Nacionalización de Seguros y Reaseguros; f) Industrialización de la Nación; g) Duplicación de la Renta Nacional; h) Construcción de Obras de Renta Pública: Diques, Gasoductos, Aeropuertos, Caminos, Ferrocarriles, Viviendas, etc.
Así se consiguió la Armonía del Hombre en sí mismo. La Armonía de la Materia y del Espíritu.
REALIDADES INDIVIDUALES Y COLECTIVAS:
LIBERTAD:
Tiene una Doble Función que cumplir: Individual y Social.
La Libertad Individual no puede ser Absoluta. Su límite es el Derecho a la Libertad de todos los demás.
“El Estado no reconoce Libertad para atentar contra la Libertad” (Constitución de 1949).
DERECHO INDIVIDUAL DE LA PROPIEDAD:
La Propiedad tiene una Doble Función que cumplir: una Individual, y otra Social o Colectiva.
Como Tercera Posición, se afirma que este Derecho no puede ser Absoluto, por lo cual no se suprime el Derecho a la Propiedad, sino el Abuso del Derecho mal ejercido.
Se proclama que “la tierra es del que la trabaja”, expropiándola de quienes abusan de su propiedad, para ser entregada a quien la hace producir.
CAPITAL
Se acepta el Capital en Función Social.
Se intenta suprimir el Capitalismo salvaje, no el Capital que debe cumplir su doble función: Individual y Social, en el Orden Humano.
TRABAJO
Como Causa de Bienes de Propiedad, es un Bien Individual y Social.
El Derecho Individual de Trabajar, es asimismo un Deber Social (Cada hombre debe producir como mínimo, el doble de lo que consume. JDP).
Por ello es un Derecho Personal y un Deber Social.
También se impone la Supresión de la Explotación del Hombre (Constitución de 1949).
Se asigna a los Trabajadores la Libertad de Asociación Sindical, y a los Sindicatos el derecho de participar activamente en la vida nacional.
ACCESO DEL PUEBLO AL GOBIERNO, modestos trabajadores integraron Organismos del Gobierno en cargos antes reservados al privilegio, al favoritismo o al fraude electoral.
MUJER ARGENTINA, adquiere los mismos derechos del hombre, gracias a la acción incansable de EVA PERÓN.
sin JUSTICIA y sin AMOR no se puede construir una verdadera Sociedad Humana, y menos una Sociedad Cristiana.
Por eso el Justicialismo, en Orden de los valores, se realiza por la Justicia y por el Amor.
La Justicia conduce al Equilibrio, pero el Amor perfecciona el Equilibrio, y conduce a la Armonía.
Tenía Perón también en su Pensamiento la idea clara de un Modelo Nacional, un Proyecto Nacional y de un Proyecto Continental.
El 1° de mayo, en su mensaje a la Honorable Asamblea Legislativa, el Presidente Perón presenta un documento esencial, que algunos analistas consideran como su verdadero testamento político: El Modelo Nacional para el Proyecto Nacional.
El Modelo Nacional no era algo de carácter puntual, sino que tenía Objetivos. Decía el General “una propuesta de lineamientos generales, antes que soluciones definitivas”, es decir, son líneas generales adaptables a la natural evolución. Un Conjunto de ideas, valores y objetivos “que no quiere ser otra cosa que la empresa representativa, y la síntesis prospectiva de una Ideología y Doctrina Nacionales”… “Nuestra Patria necesita imperiosamente una Ideología creativa, que marque con claridad el rumbo a seguir”… “La discusión esclarecedora contribuirá, a su vez, a profundizar el Modelo, para que surja el Proyecto Nacional”… “En el Modelo Nacional, nuestra sociedad futura deberá responder con absoluta plenitud, al concepto de Comunidad Organizada”.
Determinado el Modelo Nacional, se impone la necesidad de encarar una verdadera empresa común, dirigida a la concreción de aquel, es decir el Destino de la Nación. Se encuentran así las Políticas y Estrategias que en su conjunto integran al Proyecto. Éste comprende previsiones para el Todo y las Partes. Sólo si hay Proyecto Nacional, podrán determinarse las políticas sectoriales. Debe estar consentido, y sentido, por todos.
La Propuesta era Definir un Proyecto Nacional y Latinoamericano de Liberación, compuesto por valores como Paz, Integración, No Violencia, Cooperación, Solidaridad. Una Comunidad Organizada Latinoamericana.
LAS VEINTE VERDADES PERONISTAS
“Si algún día dudan del camino, vuelvan a las 20 Verdades Peronistas. Allí está todo. Si las sienten en el corazón, serán dignos de llamarse compañeros”…
Muchos entendemos que donde se ve el Pensamiento vivo del General es en las Veinte Verdades, que fueron pronunciadas por él, el 17 de Octubre de 1950 en la Plaza de Mayo como motivo de la celebración del 5to aniversario del Día de la Lealtad, para dejar un concepto claro sobre los objetivos y la base idealista y filosófica del Movimiento Peronista.
“Estas son las Veinte Verdades del Justicialismo Peronista. He querido reunirlas así para que cada uno de ustedes las grabe en sus mentes y sus corazones; para que las propalen como un mensaje de amor y justicia por todas partes; para que vivan felices según ellas y también para que mueran felices en su defensa si fuera necesario”, dijo Perón desde el balcón dirigiéndose al numeroso público congregado en la plaza bonaerense.
“No hay nuevos rótulos que califiquen nuestra doctrina…somos lo que las 20 verdades peronistas dicen. No es gritando la vida por Perón como se hace patria, si no defendiendo el credo por el cual luchamos. Un gobierno que no cumple con las veinte verdades peronistas no es peronista”, sentenció.
Primera verdad: “La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo quiere, y defiende un solo interés: el del Pueblo”
La primera verdad nos plantea el problema del significado de la expresión DEMOCRACIA.
Hay democracia cuando un hombre puede decidir el valor de su trabajo, el pan que llevará a su mesa y la educación que dará a sus hijos. Pero no hay democracia cuando unos organismos, que representan otros intereses, son los que deciden si ese hombre tendrá o no pan y trabajo, y si podrá o no educar a sus hijos. Hoy en día, en esta Argentina Neoliberal, como años anteriores en nuestro país, el Fondo Monetario Internacional tiene mucho más poder sobre el destino de los argentinos que el que tuvo cualquier Rey de España desde el descubrimiento hasta 1816; y el ciudadano argentino tiene infinitamente menos posibilidades de participar en las decisiones de esos organismos, que afectan su estabilidad laboral, el monto de su salario, la salud de su familia, y el valor del peso, que la que tenían los habitantes del Virreinato.
El camino auténtico para el peronismo es confrontar con esta falsa democracia, renovar su ímpetu revolucionario y luchar en todos los frentes, por una organización nacional e internacional verdaderamente representativa de la voluntad de los Pueblos. Ese es el camino que se ha seguido siempre en nuestra provincia.
La crisis que afecta a nuestro país no es solamente económica o financiera, ni siquiera es principalmente una crisis de moral o de valores. Es una crisis política que nace de la falta de una auténtica democracia, real y concreta. Por su falta, este gobierno débil y genuflexo ha sustituido el bienestar del Pueblo por los grandes intereses financieros y económicos, vinculaos al capitalismo foráneo.
La Patria necesita hombres con una clara doctrina, proyectos concretos y capacidad de conducción y de gestión para ejecutarlos. Por eso en Formosa, falta mucho por hacer, pero tenemos la democracia enraizada en el corazón popular, y tenemos esa conducción y esa doctrina en la persona de nuestro conductor.
Hacer lo que el Pueblo quiere no es fácil, requiere por una parte la rara aptitud de los verdaderos dirigentes de saber escuchar la verdadera voz del pueblo, que poco tienen que ver con la voz de los medios de comunicación social; y por otra parte una cuota de esa humildad que siempre ha caracterizado a los verdaderos demócratas. Parafraseando a Gildo Insfrán “para gobernar hace falta tener un oído en el Pueblo, y el otro en Dios”.
Tampoco hacer lo que el Pueblo quiera significa convertirse en una pluma arrastrada por el viento de la opinión pública, sino que requiere una constante docencia ética, política, económica y social. Es función del dirigente explicar al Pueblo, en forma convincente y clara, con toda sinceridad, cual es la realidad, la única verdad. Porque el interés permanente del Pueblo no es lo mismo que el humor circunstancial de la opinión pública, instalado generalmente por la opinión publicada.
Esta Primera Verdad es un grito a la conciencia política de los peronistas; quien no trabaja por hacerla realidad ha dejado de ser peronista o ha olvidado porqué asumió su compromiso político y social.
Segunda verdad: “El Peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y por lo tanto no es peronista”
El dirigente, y el militante, peronista debe estar al servicio de los intereses del Pueblo, y no de un círculo o grupo. Pero mucho menos si se trata de un círculo caracterizado por un interés financiero o económico, foráneo o nacional, opuesto al interés popular.
Hemos visto, a través de la historia del peronismo como ciertos grupos han idoponiendo por sobre el interés del pueblo, el interés de determinados sectores.
Cuando Perón fue obligado, por la reacción oligárquica y antinacional a dejar sus cargos en el gobierno de 1945, y encarcelado en Martín García, fueron los trabajadores quienes salieron a pedir su liberación, ese subsuelo de la patria sublevada, ellos acudieron multitudinariamente a la Plaza de Mayo, para rescatar a Perón y a sus banderas.
Por esto, y muchas otras cosas más, los peronistas debemos tomar conciencia de esta verdad, hoy más actual que nunca, y proclamarla con nuestra prédica, nuestra conducta y nuestra acción. Ella es la que marca la verdadera vocación del peronismo por la liberación nacional y popular, que constituye su justificación histórica.
Tercera Verdad: “El Peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es solo de nombre”.
La Lealtad es a la doctrina y al movimiento nacional, no a los intereses personales. El peronista genuino no busca cargos, sino transformar la realidad. Cualquier forma de egoísmo político es contraria al ideal justicialista.
Esta verdad no se opone a la existencia de internas dentro del Movimiento. Justamente por tratarse de un Movimiento el peronismo no solo admite, sino que requiere para su supervivencia, de distintas líneas, de distintos enfoques, de distintas propuestas, pero ésta distinción debe basarse justamente en eso, en las propuestas y en los enfoques, no en la ambición personal de un dirigente.
No se es dirigente por el mero deseo de mandar o de ocupar un cargo; es el Pueblo que consagra a algunos compañeros como dirigentes, cuando reconoce en ellos aptitud para la conducción, auténtica preocupación por sus necesidades, calidez humana, valor en las dificultades, lealtad a los principios, etc. Por eso los dirigentes peronistas tienen que revalidar sus títulos todos los días.
El dirigente debe tener, además, intuición política, pero también prudencia y conocimientos claros y firmes de la realidad. Por eso es fundamental la formación de los cuadros jóvenes y de la GENERACIÓN INTERMEDIA, que deben forjarse en el estudio y en la acción.
También debemos admitir que no todos pueden ser dirigentes. El Militante Peronista, el que difunde su doctrina más con el ejemplo que con la palabra, es tan importante como el dirigente.
Por eso el debate interno del Movimiento, mientras sea leal, serio e integrador, y no sectario ni divisionista, es un signo de vitalidad y de crecimiento.
Cuarta Verdad: “No existe en el Peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan”.
Esta es una de las más revolucionarias del Peronismo. Esta verdad no se refiere a los hombres que tienen un empleo, sino a los que trabajan, es decir, a los que producen al menos lo que consumen; hoy en día seguimos confundiendo trabajo con empleo, que son dos conceptos distintos. El empleo es la forma típica del trabajo en relación de dependencia, que caracteriza al Sistema Capitalista. Pero el Trabajo trasciende esa categoría, y en actualidad vincula con el conocimiento, con el saber hacer, y no con la dependencia de un patrón.
Lo importante de esta Verdad es la dignificación del hombre a través del trabajo (Doctrina Social de la Iglesia). El trabajo, servil en la antigüedad, alienante en el capitalismo, libertador en la utopía socialista, es para nosotros los peronistas, un signo de dignidad y de responsabilidad social. El trabajo para un peronista es signo de amor y de solidaridad, decía Evita, porque la Patria se construye trabajando.
Uno de los grandes desafíos que la historia impone al peronismo es terminar con la desocupación. Hay que volver a crear trabajo, a recrear la cultura del trabajo.
Tanto la Primera Verdad, como ésta, coinciden en un aspecto: el peronismo no niega las diferencias orgánicas y funcionales que existen en la sociedad: Hay terratenientes, campesinos, empresarios industriales, comerciantes, obreros, empleados públicos, mercantiles y de empresas de servicios, profesionales, cooperativistas, microemprendedores, etc., etc. Pero no pretende representar ni servir a una clase determinada, sino al Pueblo en su conjunto, a la Comunidad Organizada sobre la base de la justicia distributiva y social.
Acá se define la centralidad del trabajo como principio ético, económico y social.
Quinta Verdad: “En la nueva Argentina el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre, y es un deber porque es justo que cada uno produzca al menos lo que consuma”.
Desde el punto de vista peronista, el trabajo es un deber y un derecho social. Es un derecho social porque nadie puede ser legítimamente privado de aportar al bien común el resultado de su vocación y de su esfuerzo. Y es un deber social porque todos estamos obligados a contribuir al bien común, a cooperar en la realización de la Comunidad para no vivir del esfuerzo ajeno, para no privar del pan a quien realmente lo produce.
Esta Verdad nos impone a los peronistas utilizar nuestra inteligencia, nuestra imaginación creativa, nuestra capacidad para formular alternativas y llevarlas a la práctica para instrumentar los cambios necesarios a fin de garantizar a cada argentino el derecho y el deber del trabajo.
Esta Verdad sintetiza la filosofía del trabajo peronista. El trabajo no es castigo, sino dignidad. Y no sólo es derecho, es también responsabilidad. El pueblo tiene derecho al bienestar, pero también a contribuir a la comunidad.
Sexta Verdad: “Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista”.
Esa verdad permanece inalterable, siempre que sea bien interpretada. No se es peronista sólo por estar afiliado, sino por comulgar en las ideas y en la conducta, con una doctrina que se basa en las tres banderas y en estas veinte verdades. Por eso muchos que se dicen, o se creen peronistas, o no lo han sido nunca o han dejado de serlo por sus ideas o por su conducta antipopular y antinacional. Y hay muchos que sin saberlo lo son.
Por eso esta Verdad no implica que seamos sectarios ni excluyentes, al contrario, nos obliga a juzgar a las personas por sus frutos y no por su afiliación partidaria. Es fuente de la vocación frentista del peronismo que sostiene a su vez, que para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino.
Toda la historia del peronismo está llena de ejemplos de argentinos notables, que desde posiciones antagónicas al Movimiento, cuando comprendieron su esencia, se incorporaron a él (Homero Manzi, Jauretche, Jorge Abelardo Ramos, Vicente Solano Lima, Leopoldo Marechal, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Sampay, Raúl Carrillo, Enrique Pichón Riviere, José María Rosa, Fermín Chávez, Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, etc., etc.)
El Peronismo ha significado y significa, no sólo un Movimiento político y social, sino también cultural, en el amplio sentido de la palabra. Por eso ha contribuido al avance de Argentina en campos tan disímiles como la historia, el sanitarismo, la investigación nuclear, la psicología social, la meteorología, la pedagogía, el ecologismo, el derecho, etc., etc.
Séptima Verdad: “Ningún Peronista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista empieza a sentirse más de lo que es, comienza a convertirse en oligarca”.
Esta verdad, en su primera parte, exige que el peronista no se sienta más de lo que es. No se es peronista por el deseo de sobresalir, ni de ocupar cargos destacados, ni por ser alabado. Se es peronista para servir al pueblo, al vecino, al amigo, al hombre y la mujer de carne y hueso. Por su inspiración cristiana, el peronismo es ante todo Servicio.
En su segunda parte, exige que ningún peronista debe sentirse menos de lo que debe ser. Esto significa que todo peronista debe utilizar los talentos que tenga al servicio de la Patria y del Movimiento. En un país que, como el nuestro, debe luchar aún por su independencia, no puede haber ciencia, ni arte, ni cultura, ni deporte apolíticos. Todo debe ser puesto al servicio de la Soberanía política, la Independencia económica y la Justicia social.
En su tercera parte, esta verdad encierra una realidad tremenda: Oligarca es el que pretende explotar al pueblo. En sentido estricto Oligarquía es el gobierno de los ricos para los ricos (cualquier coincidencia con este gobierno no es casualidad). Pero0 existe también en nuestro país una cultura oligárquica, que es la contracultura del peronismo. Los verdaderos Oligarcas son pocos, pero los oligarcas mentales (esa oligarquía pobre) son muchos más.
El peronista que pretende usar del Movimiento y de su condición de justicialista para sus propios fines, para satisfacer su ambición personal, para obtener más de lo que da, aún sin saberlo, se ha pasado se ha pasado a las filas del enemigo, se ha convertido en oligarca. Y no porque haya ganado la lotería, sino porque empieza a pensar como los verdaderos oligarcas quieren que piense, y a comportarse como a ellos les conviene que lo haga. Ha salido de la cultura peronista y se ha pasado a la contracultura del egoísmo, el lucro, el consumismo y la dependencia. No solo se es peronista a la hora de votar, sino en todos los momentos de nuestra vida.
Octava Verdad: “En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los Hombres”.
El peronismo pone a la Patria por sobre todos los intereses. Por eso no es sectario ni excluyente, y está dispuesto a aceptar lo que redunde en bien de la Patria. Quien no está dispuesto a sacrificarlo todo por la Patria, no es un auténtico peronista.
Por eso debemos tener en claro qué es la Patria. La Patria es la forma en que sentimos nuestra pertenencia a la Nación, y se manifiesta como la solidaridad que une al tejido social. Cuando esa solidaridad se quiebra, cuando cada individuo o sector piensa sólo en sus intereses, cuando uno trata de salvarse a sí mismo, entonces la Patria está en peligro. Y es en esos momentos que los peronistas debemos dejarnos de internismo inútiles y polémicas estériles, para tomar la sartén por el mango e ir a lo importante, a lo esencial, asumir los costos necesarios para corregir lo que haya que corregir, sacrificar justas ambiciones personales y abrirse a un diálogo profundo y sincero.
Después de la Patria, el Movimiento debe anteponerse a los intereses personales, propios o ajenos. Integramos un Movimiento antes que un partido, no porque reneguemos del partido, sino porque lo consideramos un instrumento al servicio del Movimiento, a los fines electorales.
Por último, el peronismo no desconoce ni niega las legítimas aspiraciones políticas de los hombres. Necesita hombres con capacidad de liderazgo y vocación de servicio. La militancia y la dirigencia peronista, superaron los años de persecución, proscripción, fusilamientos, torturas y desapariciones.
Novena Verdad: “La política no es para nosotros un fin, sino solo un medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional”.
Verdad bien sanmartiniana. El Libertador señalaba en su correspondencia que un gobierno no debe ser juzgado por la liberalidad de sus principios, sino por su influencia en la felicidad de los gobernados.
Para el peronista la política no es una profesión sino una vocación, no es una oportunidad de mandar sino de servir al Pueblo.
Esta Verdad define que el bien de la Patria es, en primer lugar, la felicidad de sus hijos. Esta felicidad se obtiene a través de la justicia social, para que, como decía Perón, se iguales un poco las clases sociales haciendo que los ricos sean un poco menos ricos y los pobres un poco menos pobres.Crear trabajo, y aumentar el conocimiento es la manera actual de realizar la felicidad del pueblo y garantizar su porvenir.
No debemos olvidar el fundamento ético de la política. En esa línea de pensamiento Gildo Insfrán afirmó: “… Quiero reiterar, reafirmar y dejar meridianamente claro qué entendemos por gobernar; Se engaña el que piense que apuntamos tan solo al crecimiento económico, al bienestar puramente material. Nuestra acción seguirá también apuntando al plano espiritual, al rescate de los valores sin los cuales una comunidad no es tal, a la reafirmación de nuestra identidad provinciana, al desarrollo de la cultura en todas sus manifestaciones. Sobre la prosperidad pretendemos erigir al hombre trascendente”… “Cada formoseño debe saber y sentir que se necesita de su contribución, y tener la seguridad de que seguirá siendo tratado con respeto, que su dignidad no va a ser violada”.
Décima Verdad: “Los dos brazos del peronismo son la Justicia Social y la ayuda social. Con ellos damos un abrazo de justicia y amor”.
La justicia y el amor no son cosas que baste con decirlas, exigen acciones concretas: obras son amores dice el refrán. Durante el primer gobierno peronista la justicia social se lograba, no sólo mediante la sanción de leyes adecuadas, sin oponiendo toda la fuerza del Estado al servicio de su cumplimiento. La asistencia social estaba centralizada en la Fundación Eva Perón, de modo que todo lo destinado a los más necesitados, llegaba realmente a ellos y sin burocracia. Como decía Evita: “La ayuda social es un deber de solidaridad humana que supera a todo prejuicio; es la exteriorización del deber de los que trabajan, con respecto a los que no pueden trabajar”.
El General Perón fue encontrando los medios y caminos para evitar las injusticias sociales, pero fue Evita quien puso el amor que había que poner para darle alma y cuerpo a la justicia social.
Décimo Primera Verdad: “El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha, desea héroes no mártires”
Toda injusticia social lleva a la protesta. Esto es lógico y necesario. Pero la mera protesta, sin propuestas positivas, conduce a la violencia. Jauretche decía que las multitudes no siguieron a Perón movidas por el resentimiento, sino por la esperanza. Debido a las realizaciones que efectuó desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, el pueblo sabía que Perón podía construir una nueva Argentina.
Si el peronismo sobrevive es por su capacidad de hacer, de transformar la realidad, de enfrentar a la injusticia. Por eso, a pesar de los errores y vacilaciones de algunos dirigentes, su esencia de gran fuerza nacional con capacidad de ejecución, sigue viva y vigente. Para nosotros los peronistas el poder no está en la punta de los fusiles sino en el trabajo social efectivo y cotidiano.
Décimo Segunda Verdad: “En la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños”
Y en la Argentina Neoliberal y dominada, los primeros perjudicados son los niños, aparte de los jubilados. Se les niega el pan, la salud, el amor, la alegría, los buenos ejemplos, y toda ilusión de futuro.
Esta Verdad se ve reflejada en Formosa, una provincia olvidada muchos años por los intereses del puerto. Se han construido más de 1300 escuelas (y continúan) comparables con las del Plan Quinquenal. Se ejecutan planes de salud materno infantil de grandes resultados, se cuida la alimentación y cada rincón de la provincia, y la vestimenta de los cientos de miles de alumnos. De esta manera tenemos la certeza que en Formosa los únicos privilegiados son los niños, y si no logramos que en toda la Nación (como lo plantea esta verdad) se haga lo mismo, toda nuestra lucha habrá sido en vano.
Décimo Tercera Verdad: “Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: El Justicialismo”.
Doctrina viene del latín docere, es decir enseñar. Doctrina es entonces lo que se puede enseñar y transmitir, lo que se irá enriqueciendo con el tiempo a través de nuevas interpretaciones y adecuaciones a la cambiante realidad.
La Doctrina Peronista es marcadamente práctica, nació de las necesidades del Pueblo y de las soluciones que Perón iba encontrando para satisfacerlas. El General siempre insistió en la actualización doctrinaria y en el trasvasamiento generacional, que no es tirar todo slos días un viejo por la ventana, sino formar militantes y dirigentes que deben estar profundamente formados en la doctrina justicialista.
Los peronistas creemos que la acción debe venir del espíritu, como la voluntad de la inteligencia. Para nosotros la acción política es ejecución de una doctrina o no es nada.
Décimo Cuarta Verdad: “El Justicialismo es una nueva filosofía de vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”.
Esta Verdad la escribí en la página 2 de este ensayo. Pero que diferente sería nuestro País si sus administradores, sus empresarios, sus sindicalistas, etc., compartieran esta filosofía de vida.
Décimo Quinta Verdad: “Como Doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la sociedad”.
Esa Verdad pone distancia entre el justicialismo y los totalitarismos, que absorben a la persona considerándola como solo una pieza de la maquinaria social, como también del individualismo liberal. Este último peligro se manifiesta en este neoliberalismo deshumanizado que nos gobierna, que exaltando a la libertad como valor absoluto, lleva necesariamente a la supervivencia del más fuerte en un mercado de competencia salvaje y desigual, que termina desarticulando a la sociedad.
El Peronismo deberá luchar para lograr el equilibrio enunciado en esta Verdad, defendiendo la dignidad de toda persona y su derecho a la educación, a la salud, al trabajo dignamente remunerado, y a la seguridad social.
La situación de absurda injusticia social, de desempleo, etc., es la consecuencia de la falta de aplicación de esta Verdad. Debemos recuperar, antes de que sea demasiado tarde, el equilibrio justicialista perdido.
No se trata de que haya confusión entre lo público y lo privado. Ocurre que con el colectivismo el hombre era absorbido por el Estado, mientras que en este sistema individualista el hombre y el Estado son absorbidos por las corporaciones financieras. Hoy más que nunca es necesario reconstruir un Estado fuerte y eficaz al servicio de los interese populares, así como un pueblo consciente de su destino y de sus verdaderas necesidades.
Décimo Sexta Verdad: “Como Doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía, y ésta al servicio del bienestar social”
El auge del neoliberalismo y de la llamada economía de mercado, que se resume en el principio de la supervivencia de los más aptos, de los más fuertes, ha llevado al actual sistema socioeconómico mundial, que acentúa la explotación de las naciones marginales por las centrales. Esta injusticia es tan notoria que, aún en los países centrales, muchos pensadores, economistas y sociólogos, sin renunciar a la economía de mercado, están proponiendo medidas correctivas para garantizar la vigencia de la justicia y del bienestar para todos.
En 1974 Perón decía “La decisión política es previa al ámbito económico. El justicialismo comprende lo económico como naturalmente emanado de un proyecto histórico político, de espíritu intrínsecamente nacional, social y cristiano.
En tal sentido, el objetivo fundamental es servir a la sociedad como un todo, y al hombre no sólo como sujeto natural sometido a necesidades materiales de subsistencia, sino también como persona moral, intelectual y espiritual.
En rigor, nuestra concepción tampoco supone que la búsqueda del beneficio personal invariablemente redunda en el bien de toda sociedad.
Por el contrario, la actividad económica debe dirigirse a fines sociales y no individuales; respondiendo a los requerimientos del hombre, integrados en una comunidad y no a las apetencias personales.
Esta interpretación amplia y solidaria de la actividad económica llevará implícita una definición clara del concepto de beneficio, ubicándolo, no ya como un fin en sí mismo, lo que daría como resultado una utilización de los recursos en función de un individuo egoísta, sino como la justa remuneración del factor empresarial por la función social que cumple.
Preservamos así el estímulo para fomentar el incremento de la gestión empresarial privada, con su dinamizadora dosis de creatividad, pero enmarca en un contexto donde debe prevalecer una distribución socialmente justa.
La esencia de nuestra tercera posición consiste en anhelar una sociedad eminentemente creativa y justa, en la cual la conducción económica pertenezca al país como comunidad armónica y los logros económicos no atenten contra la libertad y la dignidad del hombre.
Pero cada uno de mis conciudadanos debe tener muy claro que la única posibilidad de que lo anteriormente expuesto, no quede en meras expresiones de deseo, depende de que todos los argentinos participen en una profunda revolución ética, que en verdad implica una auténtica toma de conciencia cristiana”.
Décimo Séptima Verdad: “Como doctrina social, realiza la Justicia Social, que da a cada persona su derecho de función social”.
Para el neoliberalismo, los individuos tienen derechos absolutos, solo limitados por la competencia y la ley de la oferta y la demanda. Para el Peronismo la Justicia Social consiste en que todos los derechos tienen una doble función: una individual, en beneficio exclusivo de su titular, y una social, que le impone al titular ejercer esos derechos teniendo en cuenta, no solo su personal interés, sino también el interés social, el bien común y la solidaridad.
De tal modo en la antítesis egoísmo-solidaridad, el peronismo opta necesariamente por la solidaridad. Toda conducta no solidaria resulta antisocial y no es digna de la protección del Estado, porque la sociedad no esuna mera suma de individuos, sino un entramado de relaciones interpersonales donde la conducta de cada uno repercute sobre los demás.
Conviene repetir que para nuestro pensamiento la persona humana no es una función social, sino que tiene una función social. En lo que se refiere a las relaciones de la persona con la sociedad, la circunstancia de que ésta última sea una organización y los hombres cumplan el rol de órganos de ella, no debe conducirnos al extremo de reducirlos al mero papel de células o engranajes del todo social. El hombre participa en la sociedad y en los fines sociales, pero tiene sus propios fines individuales y personales.
Décimo Octava Verdad: “Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
Es verdad es, por un parte la piedra angular sobre las que se sostienen todas las demás. Pero por otra parte, es la aparentemente se contrapone con la realidad de un mundo globalizado, interdependiente y sometido a enormes desigualdades.
Quizá podría decirse que solo podemos ser políticamente soberanos y gozar de la justicia social si primero logramos reconquistar la independencia económica. Del mismo modo podría decirse que, para ser económicamente independientes necesitamos de la fuerza de un Estado políticamente soberano. Finalmente podría debatirse que no se podrá lograr la soberanía política, ni la independencia económica, si no se cuenta con el apoyo de un pueblo que se siente fuerte porque defiende un orden social justo.
Lo cierto es que hay que discernir que sin justicia no habrá autodeterminación económica ni soberanía, sin soberanía no habrá justicia y seguiremos siendo económicamente dependientes, y sin independencia económica la soberanía estará vacía de contenido y la justicia social será imposible. Se requieren las tres banderas simultáneamente.
Tener soberanía política no significa simplemente no ser dominados por cualquier imperialismo, sino gozar de la autonomía necesaria en el orden mundial, para desarrollarnos y crecer y crecer en el concierto de las naciones, jugando un papel cada vez mas importante en la promoción de la unidad latinoamericana y la paz mundial. Tener independencia económica no significa mero autoabastecimiento o autarquía financiera, sino la posibilidad de integrarnos en el comercio mundial en igualdad de condiciones con todos los otros países. Tener justicia social no significa simplemente que la renta nacional esté justamente distribuida entre empresarios y trabajadores, sino hacer de esa justa distribución una herramienta para el aumento de la misma y asegurar condiciones de vida cada vez más dignas para todos.
Décimo Novena Verdad: “Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un Pueblo libre”.
Esta verdad ha sido mal interpretada muchas veces por los antiperonistas, cuando se habla de Estado centralizado, piensan en un Estado totalitario o un centralismo absoluto del Gobierno Federal en detrimento de las autonomías locales. Esta “mala interpretación” del peronismo como totalitario o despótico se vale de no hacer caso a los otros dos términos de esta verdad.
Un gobierno centralizado es un gobierno en el cual confluyen las voluntades de todas las provincias, de todos los municipios, de todas las asociaciones libres del pueblo, un gobierno “que hace lo que el pueblo quiere”, como reza la primera verdad. Por eso el Estado ha de estar racionalmente organizado, ha de constituir la expresión político-jurídica de la Comunidad Organizada. Un pueblo libre no es solo el que pueda votar en períodos fijos, sino el que participa todos los días, a través de sus asociaciones intermedias, de la vida pública, un pueblo que está libre del hambre, de lamiseria, de la falta de educación, salud y trabajo.
En este sentido, el gobierno peronista de Formosa convoca continuamente a su pueblo, a sus trabajadores, a sus artistas, a sus intelectuales, a sus empresarios, a su juventud, para fortalecer la identidad provincial y regional. Porque ese es el mejor camino para vertebrar de nuevo a la Nación, para reconstruir la Nueva Argentina pujante y equilibrada. Por nace el Modelo Formoseño, del pueblo y para el pueblo.
Vigésima Verdad: “En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo”.
Si para algo sirve la realidad que vivimos, es para confirmar esta verdad. Se ha entregado el patrimonio nacional, se ha hipotecado a 100 años el porvenir de nuestros hijos, nietos, bisnietos, etc., se ha deformado nuestra doctrina (Peronismo Federal), pero el pueblo argentino no ha bajado los brazos, está empezando a despertarse y a unirse cada vez más con organización y solidaridad. Y como decía el General “sólo el pueblo salvará al pueblo”.
Estas son las 20 Verdades que proclamara el General el 17 de octubre de 1950 en la Plaza de Mayo. Pero podríamos decir también que existe una Última Verdad, una Vigésima Primera Verdad que también la dijo el General, pero el 14 de diciembre de 1973 (23 años después): “PARA UN ARGENTINO NO DEBE HABER NADA MEJOR QUE OTRO ARGENTINO”.
“Nuestra consigna es clara. El que llega al gobierno tiene dos objetivos, fuera de los cuales nada interesa. Primero hacer feliz al pueblo, y segundo llevar al país adelante y lograr su grandeza. Para ello tenemos que establecer los sistemas, y el sistema que nosotros estamos aplicando es necesario que lo sirvan todos, no que lo sirvamos nosotros solos. Habíamos establecido que para un justicialista no hay nada mejor que otro justicialista. Pero ahora cambiamos, y decimos que para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino”.
Otro de los puntos, que me atrevo a afirmar, más sobresalientes del legado que nos dejara Juan Domingo Perón, para poder entender su pensamiento, son Los Derechos del Trabajador.
El 24 de febrero de 1947, en un acto organizado por la CGT en el Teatro Colón, nada más y nada menos, el General proclamó los Derechos del Trabajador. Días después, el 7 de marzo, esta declaración presidencial fundó el Decreto 4865 del Poder Ejecutivo Nacional, y que al tiempo fue uno de los pilares de la Constitución de 1949.
Los Derechos del Trabajador:
DERECHO DE TRABAJAR. El trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la causa de todas las conquistas de la civilización y el fundamento de la prosperidad general; de ahí que el derecho de trabajar debe ser protegido por la sociedad, considerándolo con la dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien la necesite.
DERECHO A UNA RETRIBUCIÓN JUSTA. Siendo la riqueza, la renta y el interés del capital, fruto exclusivo del trabajo humano, la comunidad debe organizar y reactivar la producción en forma de posibilitar y garantizar al trabajador una retribución moral y material que satisfaga sus necesidades vitales y sea compensatoria del rendimiento obtenido y del esfuerzo realizado.
DERECHO A LA CAPACITACIÓN. El mejoramiento de la condición humana y la preeminencia de los valores del espíritu, imponen la evaluación de la cultura y de la aptitud profesional, procurando que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las direcciones del conocimiento.
Incumbe a las sociedades estimular el esfuerzo individual proporcionando los medios para que, en igualdad de oportunidades, todo individuo pueda ejercer el derecho a aprender y perfeccionarse.
DERECHO A CONDICIONES DIGNAS DE TRABAJO. La consideración debida al ser humano, la importancia que el trabajo reviste como función social y recíproco entre los factores concurrentes de la producción, consagran el derecho de los individuos a exigir condiciones dignas y justas para el desarrollo de su actividad y la obligación de la sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que las constituyen y reglamentan.
DERECHO A LA PRESERVACIÓN DE LA SALUD. El cuidado de la salud física y moral de los individuos debe ser una preocupación primordial y constante de la sociedad a la que corresponde velar para que el régimen de trabajo reúna los requisitos adecuados de higiene y seguridad, no exceda las posibilidades normales de esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de recuperación por el reposo.
DERECHO AL BIENESTAR. El derecho de los trabajadores al bienestar, cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuadas. , de satisfacer sin angustias sus necesidades y las de sus familias en forma que les permita trabajar con satisfacción, descansar libre de preocupaciones y gozar desmesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo con los recursos directos e indirectos que permita el desenvolvimiento económico.
DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL. El derecho de los individuos a ser amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad para el trabajo, promueve la obligación de la sociedad de tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o de promover regímenes de mutua obligatoria destinados, unos a otros, a cubrir o complementar las insuficiencias o ineptitudes propias de ciertos períodos de la vida o las que resulten deinfortunios provenientes de riesgos eventuales.
DERECHOS A LA PROTECCIÓN DE LA FAMILIA. La protección de la familia responde a un natural designio del individuo desde que en ella genera sus más elevados sentimientos afectivos y todo empeño tendiente a su bienestar debe ser estimulado y favorecido por la comunidad como el medio más indicado de propender el mejoramiento del género humano y a la consolidación de principios espirituales y morales que constituyen la esencia de la convivencia social.
DERECHO AL MEJORAMIENTO ECONÓMICO. La capacidad productora y el empeño de superación hallan un natural incentivo en las posibilidades de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar y favorecer las iniciativas de los individuos tendientes a ese fin y estimular la formación y utilización de capitales en cuanto constituyen elementos activos de la producción y contribuyan a la prosperidad general.
DERECHO A LA DEFENSA DELOS INTERESES PROFESIONALES. El derecho de agremiarse libremente y de participar en otras actividades lícitas, tendientes a la defensa de los intereses profesionales, constituyen atribuciones esenciales de los trabajadores que la sociedad debe respetar y proteger, asegurando su libre ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarlo o impedirlo.
EL MODELO FORMOSEÑO
El Modelo Formoseño es una expresión concreta del peronismo en acción, con identidad propia, desarrollada en el tiempo y bajo la conducción de uno de sus mejores intérpretes el compañero Gildo Insfrán.
Formosa es un ejemplo cabal de que la Doctrina peronista no es una reliquia sino una herramienta de transformación real. Bajo la conducción de Gildo Insfrán, Formosa ha desarrollado un proyecto a largo plazo, profundamente arraigado en la identidad nacional y popular, que encarna los tres pilares fundamentales del peronismo: La Independencia Económica, la Soberanía Política y la Justicia Social.
El Modelo Formoseño no es un eslogan, es una planificación territorial estratégica, sostenida, coherente, con visión federal y mirada solidaria. Es una expresión de la Comunidad Organizada, donde el Estado no es un mero administrador, sino el garante de los derechos, el constructor de futuro, el planificador del desarrollo con inclusión.
Formosa fue históricamente una de las provincias más postergadas de nuestro País. Marginada por los modelos liberales de desarrollo que sólo pensaban en la Pampa húmeda, quedó fuera de las rutas económicas. Pero fue justamente desde esa periferia histórica donde le peronismo plantó bandera para construir una nueva centralidad basada en la dignidad de los pueblos.
Desde su provincialización en 1955, gracias al gobierno de Perón, Formosa comienza a transitar su destino de provincia libre y organizada. Sin embargo, sería recién a partir de los años ´90, con la conducción del compañero Gildo Insfrán, que el pensamiento de Perón se traduce en un modelo concreto de desarrollo humano, económico y cultural.
La infraestructura escolar, sanitaria, vial, energética, etc., ha sido planificada con una lógica inclusiva, que rompe con el viejo paradigma centralista que condenaba a Formosa a la exclusión. Escuelas, Hospitales, Rutas pavimentadas, centros de salud y hospitales, viviendas dignas, universidad provincial… Son pruebas palpables de que el Estado, cuando está al servicio del pueblo, transforma la realidad.
El Modelo Formoseño no se sostiene solo en obras, se sostiene en una concepción política profundamente peronista, donde la conducción no se ejerce desde el marketing, sino desde la mística militante, la planificación estratégica y el contacto directo con el pueblo.
Gildo Insfrán no es gestor aislado. Es el conductor de un proyecto colectivo, que piensa a Formosa como parte de una Patria Grande. SU liderazgo s enutre de la doctrina de Perón y Eva, de la defensa irrestricta del federalismo, de l aunidad nacional y d ela lealtad al pueblo humilde. Es lo que Jauretche llamaba “dirigencia con sentido nacional”.
En tiempos donde resurgen expresiones neoliberales que vuelven a poner en duda la función del Estado, que atacan los derechos sociales y que proponen modelos extractivitas y excluyentes, Formosa se levanta como un abandera del peronismo en su versión más coherente y moderna.
Aquí no hay especulación electoral ni administración de la pobreza, hay visión de futuro, hay planificación, hay amor al pueblo. Formosa enseña al país que es posible construir una Patria justa desde el interior profundo, sin renunciar a la identidad ni al pensamiento nacional.
El pensamiento de Juan Perón se mantiene vivo en aquellos territorios donde el Pueblo no es espectador, sino protagonista. En ese sentido, Formosa es una trinchera del pensamiento justicialista, un refugio ante el ataque egoísta, una experiencia concreta de que el peronismo es posible, vigente y necesario.
CUADERNILLO ANEXO
Las 20 Verdades en la Formosa de hoy
-Guía de acción y conciencia-
A lo largo de este libro/ensayo me propuse reflexionar sobre lo que para mí es el pensamiento profundo del general Juan Domingo Perón, no como un ejercicio académico, sino como una necesidad urgente en estos tiempos oscuros. En ese marco las 20 Verdades, como ya lo abordamos anteriormente, representan el corazón doctrinario de nuestro Movimiento: una brújula moral, política y social que sigue latiendo con fuerza en el alma del pueblo argentino. Es por eso que agrego este Cuadernillo, como una interpretación personal y militante, pensada para estos tiempos, con la intención de provocar reflexión y acción.
Sin embargo, no basta con repetirlas de memoria ni colgarlas en las paredes. Las verdades deben ser vividas, comprendidas, actualizadas y puestas en práctica. Por eso en este capítulo intento acercar una lectura contemporánea, militante y humana de cada una de ellas. A cada Verdad la acompaño con un breve análisis actual, una pregunta disparadora y una propuesta concreta, pensando en quienes hoy queremos construir una Patria justa, libre y soberana desde el llano, desde el amor al otro.
Como militante peronista formoseño, siento la necesidad de volver a las raíces doctrinarias, no desde el discurso repetido, sino desde el compromiso con la realidad, especialmente en estas tierras que desde hace décadas viene sosteniendo un modelo de desarrollo con inclusión.
Este trabajo no pretende cerrar el debate, sino que pretende abrirlo. Este trabajo es a la vez, una herramienta para formar cuadros políticos comprometidos con el pueblo, y un documento político que refuerza lo que somos y lo que defendemos.
Ojalá sirva como semilla en espacios de formación, escuelas de cuadros, unidades básicas, centros culturales, grupos de militantes, y sobre todo, en cada conciencia que sepa que el peronismo no es un recuerdo del pasado, sino una esperanza viva para el futuro.
La verdadera es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.
Análisis: Hoy vemos, a nivel nacional bajo el gobierno de Milei, que se gobierna más desde los intereses del mercado o del poder concentrado que desde las necesidades reales del pueblo. La gente desconfía de la política porque no se siente representada ni escuchada. Vemos un gobierno nacional alejado del pueblo. La democracia está en crisis cuando se gobierna de espaldas al pueblo.
En Formosa en cambio, el modelo político prioriza una visión federal profunda. Las políticas públicas responden a necesidades concretas: salud gratuita, educación universal, viviendas, conectividad y soberanía territorial.
Pregunta: ¿Mi acción política defiende el interés colectivo o reproduce intereses minoritarios?
Propuesta: Impulsar foros barriales, encuentros comunitarios, consultas populares y espacios de participación real en la toma de decisiones, para recoger la voz del pueblo como insumo directo. Recopilar reclamos urgentes y presentarlos a legisladores
El es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y, por lo tanto, no peronista.
Análisis: la burocracia y el elitismo han vaciado de contenido al peronismo en algunos sectores. Es tiempo de volver al pueblo.
En Formosa en cambio, la conducción es abierta al pueblo, trasciende las élites partidarias. El poder político está ligado a la base territorial, no a lobbies ni corporaciones.
Pregunta: ¿Estamos construyendo poder desde abajo o encerrados en estructuras vacías? ¿Nuestra militancia está enraizada en la comunidad o gira en torno a los cargos? ¿Estamos haciendo peronismo con el pueblo o solo entre dirigentes?
Propuesta: Recuperar las unidades básicas como espacios vivos de organización y escucha de la comunidad. Formación política popular, con escuelas de peronismo en los barrios.
El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un , lo es solo de nombre.
Análisis: En estos tiempos de individualismo, estas virtudes se vuelven revolucionarias. El odio de clases, el racismo y desprecio al pobre contradicen al espíritu peronista.
Las internas han fragmentado al movimiento y alejado a parte del pueblo. Necesitamos volver a la doctrina, no al marketing político.
Nuestro Modelo Formoseño combina el crecimiento con inclusión
Pregunta: ¿Estamos promoviendo la fraternidad o el enfrentamiento? ¿Somos parte de un movimiento o solo seguidores de dirigentes?
Propuesta: Otra vez acá surge la necesidad de promover espacios de formación doctrinaria y reflexión militante.
No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
Análisis: El trabajo está en crisis. La precarización, la exclusión y la meritocracia destruyen la dignidad. Hoy predomina el discurso neoliberal del “sálvese quien pueda”. Nosotros entendemos que sin Comunidad no hay Patria ni Justicia Social. La soberbia y el Ego han dañado la Unidad. Se debe volver a la Unidad Militante.
Formosa defiende el trabajo como base de la dignidad. El empleo público y privado, el cooperativismo y los oficios son piulares d esu Modelo
Pregunta: ¿Estamos construyendo desde la Igualdad o desde la competencia interna? ¿Qué estamos haciendo para que todos tengan trabajo digno, sobre todo las nuevas generaciones?
Propuesta: Fortalecer el trabajo colectivo en comisiones, cooperativas y espacios comunitarios. Impulsar economías populares, empleo joven y protección a los trabajadores informales. Más programas de formación en oficios. Etc.
En la nueva Argentina, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
Análisis: El derecho al trabajo es vulnerado por modelos económicos de exclusión. Volver a esta verdad es central.
Formosa invierte en infraestructura para generar empleo digno, y promueve el arraigo y el trabajo en el territorio
Pregunta: ¿Valoramos el trabajo como base de justicia o como variable de ajuste?
Propuesta: Exigir políticas públicas de empleo con equidad territorial y de género.
Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista. (En 1973, Perón sostuvo que esta verdad debía ser reformulada por la siguiente: “Para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino”).
Análisis: La Unidad es condición de victoria, pero no unidad vacía ni sumisión. Es lealtad al proyecto colectivo. Nos hemos acostumbrado a dividirnos por temas menores. La unidad es lo más urgente hoy.
En nuestra provincia de Formosa la lealtad y la unidad son valores centrales. Pero deben complementarse con compromiso real, estudio y militancia activa.
Pregunta: ¿A que estamos llamando Unidad hoy? ¿A quién favorecen nuestras peleas internas? ¿Que estoy haciendo para construir unidad desde la diversidad?
Propuesta: Crear espacios de encuentros entre militantes diversos para debatir propuestas sin chicanas. Espacios de reencuentro y reconciliación entre sectores peronistas. Fortalecer la mística, la formación y la ética del compañero que quiere ser útil al pueblo.
Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en .
Análisis: La humildad es principio básico. El arribismo y la soberbia nos alejan del pueblo.
En Formosa el liderazgo no se impone, se construye con trabajo y lealtad. Todos los compañeros, desde el más nuevo al más experimentado tienen valor.
Pregunta: ¿Estoy perdiendo contacto con la realidad del pueblo? ¿Estamos formando líderes humildes, comprometidos y cercanos al pueblo?
Propuesta: Ejercer liderazgo desde la cercanía, la escucha y el servicio.
En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la , después el Movimiento y luego los hombres.
Análisis: Las ambiciones individuales vacían de contenido las causas populares. Muchos priorizan cargos, egos o espacios propios. Esta verdad ordena nuestras prioridades.
En Formosa eso lo vemos, se ha priorizado el proyecto provincial por sobre intereses individuales o sectoriales, sosteniendo una identidad firme frene a modelos de ajuste.
Pregunta: ¿Estás militando por una idea o por una persona? ¿Estoy militando por la Patria o por interés personal? ¿Estamos cuidando nuestras conveniencias o el destino del pueblo formoseño?
Propuesta: Recuperar el sentido de misión histórica del peronismo. Espacios de formación que refuercen esta escala de valores. Proponer una reflexión colectiva sobre el sentido del compromiso político ¿Por qué militamos?
La no es para nosotros un fin sino solo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
Análisis: Militar es servir, no acomodarse.
En Formosa, los cuadros se forman para trabajar en beneficio del pueblo, no para escalar cargos.
Pregunta: ¿Cómo convertir la política en una herramienta de transformación real? ¿Qué sentido le doy a mi militancia?
Propuesta: Los líderes deben estar formados con vocación de servicio y conciencia social.
Los dos brazos del peronismo son la y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y de amor.
Análisis: Hoy hay hambre, exclusión, falta de vivienda, desigualdad. Se ataca lo social como si fuera gasto. La justicia social es una deuda aún vigente. La solidaridad debe ser una política pública. Hay una deuda pendiente con los más humildes. La exclusión no puede normalizarse.
En Formosa se combina el acceso a derechos con una política de cuidado. Las obras públicas y la asistencia no son regalos, son derechos.
Pregunta: ¿Estamos diseñando, o promoviendo, soluciones estructurales o solo asistencia pasajera? ¿Dónde está la justicia social hoy? ¿El Gobierno de Milei combate la pobreza o estigmatiza a los pobres?
Propuesta: Organizar una mesa de diagnóstico popular: ¿Qué necesita la comunidad para vivir dignamente? ¿Hacen falta leyes o acciones para garantizar acceso a la salud, educación y trabajo digno?
El Estado debe estar presente. Debemos profundizar el trabajo territorial con una red de compañeros capacitados en escucha activa, gestión de recursos y contención.
El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires.
Análisis: La grieta impuesta debilita al pueblo, ésta se convirtió en una industria. La unidad nacional es el gran objetivo pendiente.
El Modelo Formoseño en tiempos de grietas construye comunidad.
Pregunta: ¿a quién beneficia que estemos enfrentados? ¿Cómo puedo aportar a una Argentina más unida? ¿Cómo puedo construir puentes y no trincheras?
Propuesta: Promover pactos sociales y proyectos comunes entre sectores populares. Educación en valores y cultura de la paz.
En la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
Análisis: La infancia sufre hoy hambre, abandono y violencia. Esta verdad es urgente. La pobreza infantil nos interpela. No hay peronismo posible sin infancia feliz.
En Formosa en cambio, se han construido miles de escuelas garantizando la educación gratuita, alimentación y conectividad en toda la provincia.
Pregunta: ¿Qué futuro estamos dando a nuestros niños? ¿Los estamos cuidando en todo slos niveles, también en lo emocional, cultural y comunitario?
Propuesta: Una vez que se vaya este gobierno oscuro de Milei, reimpulsar planes de infancia integral: alimentación, juego, educación, afecto y salud garantizados.
Un gobierno sin es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene una doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
Análisis: La doctrina peronista es vigente, pero olvidada o desconocida por muchos.
Formosa sostiene un modelo claro: humanista, federal, redistributivo, con eje en la equidad y el desarrollo con inclusión.
Pregunta: ¿Estoy militando desde la doctrina o desde el oportunismo? ¿Nuestra militancia conoce y defiende esta verdad con argumentos? ¿Seguimos guiándonos por la doctrina o solo por lo electoral?
Propuesta: Promover círculos de estudio del Modelo Formoseño, introduciendo mucho de doctrina.
El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.
Análisis: No es ideología importada. Es nuestra forma de vivir con justicia y amor al prójimo. Frente a una sociedad individualista y mercantilizada, el peronismo sigue siendo una alternativa humanista real.
La claridad doctrinaria es una fortaleza en nuetsra provicnia. El pueblo formoseño la entiende y la respalda con su voto y participación.
Pregunta: ¿Vivimos el peronismo como una forma de vida o solo como una herramienta electoral? ¿Lo vivimos como filosofía o como etiqueta? ¿lo estamos comunicando con lenguaje simple y sentido común?
Propuesta: Organizar ciclo de charlas comunitarias sobre valores, justicia social y humanismo peronista. Integrar la doctrina a la vida cotidiana: trabajo, familia, educación, política.
Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
Análisis: Ni el individualismo extremo ni colectivismo autoritario. Equilibrio y armonía.
Pregunta: ¿Estoy respetando al otro como parte de un todo?
Propuesta: Construir Comunidad Organizada, con derechos y responsabilidades
Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del .
Análisis: Hoy la economía está al servicio de los mercados. Hay que revertir la lógica: primero la gente.
Frente a la dictadura de los mercados, proponemos economía humana.
Pregunta: ¿La economía crece para quién? ¿nuestra economía incluye o excluye?
Propuesta: Impulsar una economía humanizada: pymes, cooperativas, producción nacional, comercio justo.
Como doctrina social, el Justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.
Análisis: La Justicia Social no es limosna. Es distribución equitativa de la riqueza y de las oportunidades.
Pregunta: ¿Estoy comprometido con la equidad o me conformo con la caridad?
Propuesta: Luchar por el empleo digno y el acceso igualitario a bienes comunes.
Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Análisis: Estas tres banderas están en peligro hoy. Dependencia, exclusión y pérdida de autonomía nos acechan.
En Formosa trabajamos por esa tríada: justicia distributiva, soberanía energética y alimentaria, autonomía política.
Pregunta: ¿Defendemos esa visión en cada decisión diaria? ¿Cuál de estas banderas está más herida?
Propuesta: Proponer campañas de difusión sobre estas tres banderas con ejemplos locales.
Proyectos productivos comunitarios con perspectiva de justicia social y soberanía.
Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
Análisis: Ni Estado ausente ni autoritarismo. Organización popular con poder
Pregunta: ¿Estamos organizando al pueblo o reemplazándolo?
Propuesta: Fortalecer organizaciones libres del pueblo y redes comunitarias.
En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo.
Análisis: Frente al desprecio de las élites, reivindicamos al pueblo como sujeto histórico.
Pregunta: ¿confío en la fuerza transformadora del pueblo?
Propuesta: Educar, empoderar y organizar al pueblo desde la cultura, la memoria y la acción.
Las 20 Verdades no son un dogma. Son una síntesis viva del sentir y del pensar del pueblo argentino cuando se organiza, se reconoce en el otro y se decide a construir justicia social. Son banderas que no se arrían, principios que se negocian, y convicciones que nos recuerdan quiénes somos y porqué luchamos.
En estos tiempos de confusión, fragmentación y ataque a los valores nacionales, debemos intentar reinterpretar estas Verdades con ojos de hoy, y ponerlas al servicio de una acción transformadora. La política no es una carrera ni un negocio, es una herramienta de amor colectivo, de compromiso con el otro, de construcción de comunidad organizada.
En tiempos de Gildo Insfrán, se las han honrado con hechos concretos: inclusión, desarrollo, educación, dignidad, etc. Pero la responsabilidad no es solo del conductor, es de todos los militantes, jóvenes y no tan jóvenes, de cada compañero y compañera que entiende que ser peronista es una forma de vida.
Hoy tenemos la oportunidad, más bien la obligación, de ser el relevo consciente, fiel y transformador de este proyecto, cada uno desde el lugar que le toque. Que estas verdades no queden en libros, que se hagan carne en los barrios, las plazas, las escuelas. Que cada verdad sea una llama encendida en el corazón de un pueblo que se merece lo mejor.
CONCLUSIÓN
Recuperar el pensamiento de este estadista no es nostalgia, es estrategia. Es mirar hacia el futuro con las herramientas que nos dio nuestra propia historia.
Tras recorrer el pensamiento de Juan Domingo Perón, es evidente que su legado no es una reliquia del pasado, sino una herramienta para transformar el presente. Lejos de agotarse en consignas o en una iconografía repetida, el pensamiento es –en su esencia- una doctrina de liberación nacional y una ética del Bien Común.
Perón propuso un modelo donde el trabajo dignifica, donde el Estado es garante de la Justicia, donde la Comunidad Organizada es la forma más alta de la democracia y donde el Ser Humano está e el centro del desarrollo. Estas ideas, que muchos creyeron superadas, cobran fuerza en un mundo donde se multiplican la desigualdad, el egoísmo social y el individualismo extremo.
Hoy, cuando Argentina enfrenta desafíos estructurales, cuando los poderes económicos concentran riquezas y cuando el tejido social se ve dañado, el pensamiento peronista ofrece respuestas, orientaciones y sentido. Nos recuerda que la política no es un espectáculo ni gestión técnica, sino un instrumento de transformación social; que gobernar es crear trabajo; que el pueblo no es una masa que se administra, sino una comunidad que se organiza y lucha por su destino.
Volver a Perón es, entonces, un acto de responsabilidad histórica. Significa comprender que no hay verdadera libertad sin justicia social, ni verdadero desarrollo sin integración nacional. Significa también, asumir que el pensamiento nacional no se hereda, sino que se construye y se actualiza todos los días.
Como él mismo lo advirtió “Mi única ambición es que el día que se escriba la historia, se diga que puse mi modesto esfuerzo al servicio de una causa justa: la causa del pueblo”.
Nos toca ahora continuar esa causa, con inteligencia, con coraje y con libertad.
Creo, mejor dicho intento, con este ensayo, mostrar, predicar, peregrinar, lo que fue el pensamiento del más grande estadista argentino de los últimos tres siglos(nació en el Siglo XIX, desarrolló toda su doctrina en el Siglo XX, y su legado sigue vigente, y es muy necesario en este Siglo XXI).
Y espero pueda servir de guía a todas las generaciones, presentes y futuras, para seguir haciendo Peronismo, para devolverle la alegría al Pueblo, para devolverle esa felicidad que intentan arrancársela. Porque solamente recuperando nuestras banderas lo vamos a lograr, porque ¡Los días más felices siempre fueron, son y serán los Peronistas!
El pensamiento de Perón no es una doctrina cerrada, es una corriente viva, que se enriquece con el aporte de los pueblos, que se actualiza en la acción militante, que se adapta sin perder sus principios. Su obra más importante no fue un libro, ni siquiera una ley. Fue haber despertado al Pueblo Argentino.
Decía Perón desde el exilio: “Mi pensamiento no muere conmigo. Vive en las conquistas, en los derechos, en las banderas que supimos levantar. Mi legado no es personal: es una Doctrina, una mística, una esperanza colectiva.
Si mañana todo se pierde, sé que volverá a nacer desde abajo, porque el peronismo vive en el corazón del pueblo argentino. No hay decreto, proscripción ni difamación que pueda arrancarlo de ahí”
Soy un convencido de que el Peronismo pertenece a un estadio superior que en las que se encuentran las demás ideologías, pero no por soberbia doctrinaria, sino por profundidad histórica, por práctica transformadora y por raíz nacional.
No es una ideología más en la góndola de las opciones políticas. No es un “ismo” nacido en Europa para exportar a otras realidades. Nace de las entrañas del pueblo argentino, no es importado ni copiado, es original, criollo, mestizo, obrero y profundamente humano.
Es una doctrina propia que no acepta ser subsidiaria de ideologías extranjeras ni dependiente de moldes ajenos. Otras ideologías se basan en teorías abstractas, e peronismo se basa en la realidad concreta del pueblo argentino. Otras dividen al pueblo en bandos irreconciliables, el peronismo organizan la Comunidad. Otras postulan libertades formales, el peronismo garantiza derechos reales. Otras trabajan para los Mercados, el peronismo trabaja para la Nación y su Pueblo.
Por eso es mi convencimiento de que el peronismo es superior, porque no es solo una ideología, es una doctrina de vida, una práctica histórica, una mística transformadora.
Es el ADN del Pueblo argentino, expresa el Ser Nacional. No lo inventa, lo revela. Pone en palabras, en símbolos en leyes, en conquistas sociales, lo que el Pueblo sentía sin haberlo formulado aún. Por eso fue revolucionario, porque organizó el deseo colectivo de Justicia, Dignidad y Grandeza.
Por eso el peronismo vive siempre, incluso cuando no gobierna. Está en la memoria de las abuelas, en el canto de los pibes, en la bronca del obrero, en el suspiro del barrio. Es la cultura política más arraigada de la Argentina. Es el pueblo en marcha, es la Argentina que se reconoce a sí misma, que se piensa desde sus propias entrañas y no desde los intereses ajenos.
Hoy más que nunca, la Argentina necesita volver a pensar en peronista: con los pies en la tierra, el corazón en el pueblo y la mirada en el horizonte de la Justicia Social.
¡GRACIAS!
¡30.000 veces Gracias!
¡Viva PERÓN!
LUIS SEBRIANO
Congresal y Consejero departamental PJ Formosa
Delegado PJ Digital
Diplomado en Ciencias Políticas
Becario por el BID y la OEA en el CALIDEM
Analista político
Formado en una familia justicialista y gremialista formoseña





