Empecé a escribir esta nota hace algunas semanas atrás; un día antes de la caminata a Luján. Casi en tiempo real, mientras transcurría el inicio del asunto que se observa en esta nota. Anotaciones sueltas, reflexiones hacia debates personales y peronistas que me invaden una y otra vez la cabeza, empujados por sus voces resonando en el inicio del primer fin de semana de octubre. Dudo, discuto, chicaneo en balbuceos mis desacuerdos dirigidos hacia la pantalla de Radio con Vos; como mi abuela cuestionaba a Grecia Colmenares en las escenas más dramáticas de la novela de la tarde en Canal 9, hace 35 años; la edad promedio de nuestros jinetes de viernes por la noche. Cosas que pasan cuando algo te interpela hondo.
De los cuatro peronistas que son parte del objeto de observación en esta nota, hemos tenido el honor de charlar con dos de ellos en números anteriores de De Frente; los rosarinos, Tomás Trapé y Mauricio Vera. Con los dos restantes, nos morimos de ganas de sentarnos a tomar un café apenas podamos; Facundo Pedrini y Agustina Sugus Leunda.
La leyenda de los cuatro Templarios
Pedrini tiene la cinta de capitán desde el año pasado. El viernes 2 de octubre, víspera de la caminata, fue la primera emisión de la segunda temporada de Contragolpe, programa de radio/stream que se emite por Radio con Vos. Trapé dice: “siento que (el programa) es una mesa de Templarios. Cada uno puso su espada arriba de la mesa” y un poco de acuerdo estoy con esa afirmación, por eso observo, escucho y escribo.
La convergencia de estas tres o cuatro piezas en un mismo sector del puzzle comunicacional que se enreda dentro de la discusión política en el Movimiento Peronista, genera muchísima más profundidad que el promedio de la discusión ofertada en el resto del peronismo, al menos el peronismo dirigencial, que debería de ser el que importa, pero no. Todos los actores políticos que pretenden ocupar alguna posición en el tablero de las disputas desde el peronismo (las de sentido y las de espacios), están mediatizados y sobrenarrados; parte inherente a la época, no es su culpa. Que los medios narren la época es lógico, es su función; pero que la política se limite a esa tarea en lugar de protagonizar la historia, es una luz parpadeantemente roja.
El peronismo streamer rompe la generalidad planteada desde la inercia de etapas anteriores de otros peronismos. Quizás por el limitante militante de no haber aprendido a pensar sin Cristina o la derivada comodidad de priorizar sólo sillones cómodos y escritorios grandes, la dirigencia actual, en la mayoría de sus capas visibles (salvo honrosas excepciones), habla encriptada (yo sé cosas que nadie sabe pero no te las puedo decir), ambigua (yo se qué hacer y cómo hacerlo pero es mejor no decirlas todavía) o excesivamente testimonial (aunque no voy a hacer nada para transformar el presente, mucho menos el futuro, voy a indignarme en Instagram como todos y todas).
Hay una cosa que coloca en otro lugar a algunas partes del peronismo por otros medios (streamer), que es sencillamente que asumen su resonancia; su rol de contar, narrar, interpretar e incluso entretener a la mayor cantidad de audiencia posible desde perspectivas filosóficas nutridas por esa identidad cultural y extraordinaria que es el peronismo. No se esconden, no se camuflan; hablan (sale autobombo en 3, 2, 1…) de frente.
¿Por qué me interesa lo que se dice en Contragolpe? ¿Por qué me parece que la construcción de este TODO aporta sinérgicamente mucho más que la simple suma de las partes? Porque expanden los debates sin caretas ni cassettes. Porque abren las discusiones y lo hacen sin especulaciones ni resultadismo medido en saldos de seguidores, de representación ciudadana o coso. Es increíble y preocupante que pensar al peronismo sin roscas sea algo novedoso y diferente.
Cada uno de estos comunicadores tienen sus propias cajas de resonancia: Trape y Vera conducen Cabaret Voltaire en Brindis TV, Pedrini conduce Cara a cara en Crónica, el canal que además dirige y Leunda volvió a discutir política en stream, ahora en su propio canal de Kick y en los próximos días de nuevo en Gelatina. Ninguno de esos resonadores logra bucear en la forma que ocurre en este formato de 4.
Me interesa lo que se dice en Contragolpe, porque estoy convencido que es inevitable la evolución del peronismo hacia el S.XXI. Principalmente por su propia subsistencia en el Nuevo Mundo que llegó hace rato; planteando con profundidad y planificando para la acción ejecutiva y organizativa; discusiones más amplias que motoricen la calibración y la reactualización política desde las dinámicas de este presente acelerado. En Contragolpe parecen tener muchísimas ganas de producir nutrientes para abonar ese camino de superación política. Es un desafío enorme. Emociona ver cómo un puñado de jóvenes peronistas se ponen tan compleja tarea al hombro y hacerlo con valiosos resultados.
Toda la dirigencia peronista llega en carreta y en blanco y negro a todas las nuevas discusiones que afectan directamente a los ciudadanos de a pie. Su mejor propuesta es resistir y tratar de recuperar la administración del Estado sin que importe más nada porque nosotros administramos mejor que ellos y coso. Una mierda de futuro es ese, sepanlo de una vez. Principalmente porque para cuando eso ocurra, en caso que se imponga el peronismo de la transparencia y la buena gestión, no va a quedar ni Estado, ni Nación, ni Patria. El vecinalismo y el provincialismo desde el peronismo, atentan contra la consolidación de un Proyecto Nacional. El tiempo se agota, por lo que es hora de dejarse de romper las pelotas.
Nosotros nos asumimos desde el peronismo salvaje; el peronismo marrón, el peronismo en cuero y en patas. Hacemos una total reivindicación de la acción de cuestionar todo sin especular ni andar midiendo costos/beneficios a la hora de intentar ampliar discusiones y organizar voluntades. No nos interesa acomodarnos en ningún despacho, aunque sí nos interesa incomodar a quienes los habitan actualmente y nutrirnos sinérgicamente con quienes vayan a ocuparlos en el futuro. Siempre que sea necesario pediremos disculpas, jamás pediremos permiso.
Volvamos a nuestros templarios. Pedrini inicia ese primer Contragolpe 2026 con una pregunta: “¿Por qué el peronismo no se agarra más a piñas?”, lo que detona un sinfín de afirmaciones cruzadas durante los minutos que componen su editorial y el posterior debate en la mesa con las espadas depositadas sobre ella.
El objetivo de esta nota no es explicar lo que ellos dicen, sino poner en valor que lo hagan. Por eso, presento a continuación una lista de algunas de las frases en Contragolpe (sólo del primer programa) que invitan a un doble clic militante para teñir y expandir debates, más allá de la certificación de alcance que esas ampliaciones generen:
“Un país de buenos puede ser un país injusto si creemos que consensuar todo es pacificar”.
“El único riesgo de enojarse es no saber cómo termina. Pero el que no se enoja por nada es incapaz de defender algo”.
“También hay un peronismo performático que trabaja más para las redes sociales que para la ciudadanía. Me parece que el problema que tiene el espacio es que no hay sanciones. El Peronismo se convirtió en un Movimiento sin consecuencias. Todos pueden echar a todos de la Plaza porque todos se asumen como víctimas y este es un tiempo de victimarios, el paraíso de las víctimas se terminó”.
”Milei es lo que es porque no pide disculpas”.
“Tal vez el Peronismo del S.XXI es el nacionalismo”.
“Grabois es una persona que tiene verdad. va hacia algo y le creo que lo que está haciendo es verídico, lo hace con sangre”.
“Yo tengo ganas que la gente se ofenda, de que corra sangre en las venas”.
“Yo me pregunto: Cristina está callada, Massa está mudo, los gobernadores le votan todo a Milei ¿y el problema es Grabois por decir tontita?”.
“Cristina en 2019 ¿estaba presa? no. ¿Fue candidata? no. Cristina en 2023 ¿estaba presa? no. ¿Fue candidata? no. Ahora estando presa, va a ser candidata. ¿Eso me están queriendo decir?. ¿Ese es el plan maestro?”.
“El peronismo está conurbanizado. Hoy, Milei tiene más gobernadores que el peronismo. No puede haber proyecto nacional con vecinalismo (…) ¿asfaltar la cuadra pesa más que la historia?”.
“Nunca vamos a poder discutir el Modelo de país si solo discutimos candidatos que se dirimen a dedo o control remoto como dice Axel Kicillof; control remoto del que se benefició mucho en otros momentos”.
“El mileismo social va a trascender a Milei porque lo antecede: Lo que sí está en retroceso es el mileismo popular”.
“El peronismo tiene que volver a crear rituales”.
“Hay que combatir a la izquierda, dejar de regalarle los espacios”.
“Al peronismo lo sostiene el streaming” dice Pedrini, “no estoy de acuerdo” responde Leunda. No profundizan, se discuten encima y dejan fluir. Continúan la discusión anterior. En esta, me dejaron con las ganas.
Cada frase es una afirmación audaz y sin rodeos; una provocación permanente sin urgencias ni ambigüedades. Esas afirmaciones en Contragolpe pueden provocar incendios en un ámbito de discusión política orgánica o en una sobremesa de asado compañero con abundante vino y cumbia.
Me quedo pensando en la importancia que tiene en el mundo de hoy que algo te deje pensando. Contragolpe me deja pensando.
Empiezo a darle un cierre a esta nota; algunas semanas más tarde, en estos últimos días; con la gratificante noticia que Contragolpe ganó el premio Martín Fierro como el mejor programa semanal de radio en la entrega que se realizó el último miércoles.
Se acabó el tiempo del peronismo tartamudo, se acabó el tiempo del peronismo performativo, se acabó el tiempo del peronismo sobrenarrado; es tiempo de volver a producir política.
En la política actual desde el peronismo que necesitamos recuperar con urgencia, la narrativa es la palabra que NO condiciona la posterior acción, la sustancia es la acción que condiciona la posterior palabra. Comprendiendo esta diferencia tan simple podemos ser más certeros, más amplios, más peronistas y que florezcan mil Contragolpes.

Crédito: News Digitales





