Hace 21 años, un grupo de jóvenes compañeros peronistas creaba la Agencia Paco Urondo; referencia ineludible para nosotros, que aspiramos al mismo destino de terca prepotencia de trabajo militante desde la comunicación. José Cornejo es periodista y es el director de la Agencia desde su fundación. Hace algunos días, nos acercamos a Flores para charlar con Cornejo sobre estos asuntos que tanto nos apasionan y ocupan: la Patria, el peronismo y el futuro.
Esta entrevista fue realizada en formato audiovisual y la podes ver en nuestro canal de Youtube (en edición 🙂). Esta versión escrita es un poco más extensa porque el viernes a primera hora, y aprovechando que estábamos en proceso de edición y cierre del número de este mes, le preguntamos a Cornejo sobre la marcha universitaria que había ocurrido apenas unas horas antes:
“Después de cinco marchas para que el gobierno cumpla la ley vigente que no respeta, se evidencia que si el sistema institucional fracasa, la forma de protestar se sale de ese sistema institucional porque deja de servir. Era natural que empezara a desembocar en un ciclo de protestas y manifestaciones mucho más agresivas que las anteriores con una respuesta también hiper represiva y violenta por parte del Estado. Me parece que tampoco podemos correr del análisis que este clima social se da en un momento de mucha protesta de las clases medias en el mundo. Por lo menos en occidente y con epicentro hasta ayer en Francia, donde los estudiantes franceses cargan semanas de mucha lucha contra el Estado de Macrón. Es todo muy reciente, pero me da la impresión que otras manifestaciones con protesta y represión terminan siendo funcionales a la derecha, los sectores represivos; o sea, contradictorias con los intereses de los manifestantes. Pero en este caso empieza a verse una tipo de expresión diferente. Es cierto que es la quinta marcha y todas las violaciones a la ley por parte del gobierno empujan a un hartazgo que empieza a justificar la protesta por fuera de lo institucional, un poco más violenta. Cuando por Mecanismos legales vos no podés modificar la realidad, inevitablemente se empiezan a valorar otros mecanismos. Además, me parece que podría ser la punta del ovillo de un proceso de descontento. Podría ser como en otros momentos de la historia argentina o cómo pasó en Chile, el descontento estudiantil como la punta del ovillo de un proceso de protesta más grande que va a tener que enfrentar el gobierno. En el mismo momento de la marcha, mientras se repartían los gases y los manguerazos de la policía frente al Congreso, estaba Milei en Washington tratando de convencer a los inversores de que el modelo libertario está funcionando perfectamente en Argentina. Eso, daría cuenta de un proceso de protesta social, que ya viene en ascenso, que podría empezar una fase mucho más crítica de confrontación policial”.
81 años se cumplen del glorioso 17 de octubre cuando juntos, Pueblo y líder, parieron al Movimiento Nacional por grande de la historia. Desde esa emocionante conmemoración es que nos sentamos a charlar con el compañero José Cornejo.
¿Qué interpretas del cuadro de situación actual en el que nos encontramos este 17 de octubre?. En una conmemoración más del Día de la Lealtad, pensando en la política en general y en la particularidad del peronismo también ¿Cómo entendes esta época?
Me acuerdo de una charla con Carlitos Dante Gullo donde yo le preguntaba; yo era pibe; por qué cantábamos la Marcha Peronista. Y Carlos me decía: y bueno, boludo, porque cada vez que vos cantás la Marcha Peronista te vas hermanando con los otros trabajadores, y trabajadoras de tu tiempo, y con los otros trabajadores que en el pasado la cantaron. Esta idea de unidad, de clase obrera, de clase trabajadora te permite reencontrarte y saber que no estás solo. Y aunque las cosas salgan mal, vos sos parte de un camino histórico, de una cadena que algún día va a terminar en la Patria que nosotros queremos construir.
El valor del 17 de octubre es que te da perspectiva, podés ir comparando las diferentes fotografías. Yo creo que justo hoy (lunes posterior a las elecciones en Brasil) es un día un poco triste, aunque al mismo tiempo, me parece que lo que pasó en Brasil no es una derrota definitiva todavía. Hay que reconocer que Lula… es bueno el viejo, hábil. Sabe remontar el partido y ha peleado muchas batallas. Es una foto más de un gobierno que hasta por sectores de derecha está considerado con una muy buena gestión; con números macroeconómicos de buenos a muy buenos.
Centralmente, nosotros llegamos a este 17 de octubre en condiciones de mucha debilidad. Por nuestra propia impotencia de poner al Estado al servicio de la gente y, a su vez, por la capacidad que tienen ellos que están en un tren de demolición total; por lo menos hacia el tipo de Estado que nosotros queremos. Todas las frustraciones que la gente va acumulando en este capitalismo tardío y decadente en el que estamos viviendo, logran darle visibilidad a ese significante vacío; del que hablaba en su momento (Ernesto) Laclau. Todos al servicio de un candidato falopa, el candidato que deseen en cada país. No importa nada, es más, cuanto más cachivache, mejor.
Logran demostrar la capacidad que tienen de construir candidatos competitivos de personas que son espantapájaros. En el caso de Brasil, Flavio Bolsonaro y antes habían intentado con Eduardo que es más cachivache todavía; que tuvo que escapar de Brasil porque lo perseguía la justicia; el padre preso… Estos tipos han logrado, en base a la crisis existencial que transitamos como sociedad, ese vacío tan fuerte en Occidente, entre la malaria económica y el vacío de no tener un destino en la vida. Como hemos renunciado a tener una función, ese vacío emocional, ese significante vacío, esa frustración; los chabones lo pueden convertir en votos para Flavio Bolsonaro, o Kast, o el paparulo de Colombia…
Todo ese combo nos pone en una situación de mucha debilidad. Porque si, del otro lado, nosotros podríamos construir movilización social, tener capacidad de conflictividad direccionada, poner en tensión la forma de distribución de la riqueza saliendo a la calle o desde formas de Estados más eficientes, como lo que en algún momento había configurado Néstor Kirchner… Bueno, si esas cosas pasaran tendríamos con qué responderles.
No estamos en esa situación. Repito, estamos en una situación de debilidad. Después venimos al palo en otras dimensiones de la sociedad. Una característica central de este tiempo es que algunas cosas cambian rápido; el ritmo que está teniendo la productividad en el marco de lo tecnológico hace que haya cambios muy rápidos y la subjetividad, las formas de entender de los seres humanos no va tan rápido como esos procesos tecnológicos.
Hay una adaptación, hay un reconocimiento y la gente se empieza a dar cuenta que este mundo de cartapesta que proponen las redes sociales está malísimo y no vas a ningún lado. Ser tu propio jefe de Rappi ya se terminó. Ya todo el mundo sabe que es una mierda y que hay que salir de ahí. Ahora, también pensando en el 17 de octubre, aquellos trabajadores explotados de la década del 30, negreados, que construyeron el 17 de octubre, parieron un ciclo político de acumulación y dignidad. Bueno, un poco son estos pibes de Rappi de hoy, los pibes de Uber de hoy, todos los trabajadores. De repente estamos todos hechos mierda, habrá algún sector que zafa.
El otro día comentábamos con un compañero de trabajo, que si vos ganás más de tres palos novecientos, si una familia ingresa más de tres palos novecientos, está entre el 10% más rico de Argentina. Es absolutamente delirante; sólo el 10% de familias llegan a cuatro palos por mes, y tampoco es que con eso sos millonario. Me parece que lo que falta es esa masa obrera preperonizada, que este capitalismo tardío a base de lo tecnológico logró reconstruir, y también a caballo de nuestras propias derrotas latinoamericanas. Entonces me pregunto ¿Cómo se configura un nuevo 17 de octubre que vuelva a poner a la clase trabajadora en el centro de la escena?
Para ser bondadosos con la clase política, que ya también está bastante castigada, es poco lo que puede hacer cuando el nivel de movilización y conflictividad es bajo. Es cierto, todos los miércoles los jubilados van a pelear al Congreso, sí, pero los cagan a palos. Entonces, el nivel de fragmentación no permite una amenaza seria a los grandes capitalistas de Argentina, al Círculo Rojo. Hasta se dan el lujo de poner de Presidente a un payaso que hasta los insulta a ellos. ¿Y por qué? Porque no hay riesgo, no hay capacidad de amenaza. Al menos hasta hoy que grabamos esto y que mañana se arme un estallido social, pero hasta hoy no hay amenaza, el Poder no está amenazado, no lo sienten, no hay riesgo de disputa por la distribución de la riqueza o un modelo de país que enfrente al que tenemos.
No creo que mañana haya una revuelta social (risas). Este contexto de debilidad actual en este 17 de octubre, podría permitir pensar en que lo que somos capaces hoy no es suficiente y que eso ocurre por múltiples razones. No solamente atravesamos una crisis económica, política y social, sino que al mismo tiempo transcurre una transformación cultural. No hay ningún elemento de los que pueden componer a las sociedades occidentales más o menos estables que tenga la velocidad de asimilación con que la tecnología avanza. Seguramente ocurrió siempre en la modernidad, pero la aceleración se vuelve inasimilable por momento ¿no?. Un compañero decía hace unos días en una charla, que hay dos variables más visibles para pensar el escenario, que son izquierda/derecha y moderación/radicalización, ¿no?. Sobre esos ejes va tratando de hacer equilibrio la corporación política, el sistema tradicional, conservador, qué sé yo. Y este Compañero lo que decía es que quizás el peronismo está empantanado en encontrar respuestas y soluciones desde perspectivas que interpreten el presente desolador, y podría quedar poco margen para poder ampliar hacia el futuro. ¿Cuál es la perspectiva de futuro que tiene el Peronismo? ¿Qué pareceres crees que tiene el peronismo hacia este cuadro de situación general del presente y las incertidumbres del futuro?
Estoy de acuerdo con el diagnóstico que hace este Compañero y te agrego otra cosa. Nosotros tenemos un columnista en el programa de radio que hacemos (Más o menos bien por Radio con Vos), que habla de cine, películas…A veces, se mete con la ciencia ficción, entonces viene y nos dice, ¿vieron que la ciencia ficción todo el tiempo es pesimista? Por ejemplo, ahora sacaron de vuelta, a propósito de la IA, reeditaron en los cines Terminator 2. Hace dos, tres décadas, que hay una abrumadora mayoría del cine de ficción que piensa siempre el futuro apocalíptico. Sea en el espacio, con monstruos terribles que quieren eliminar la humanidad, apocalipsis zombi, que se termina la civilización. Bueno, los occidentales tenemos un problema para pensar un mundo mejor. Porque los elementos que encontramos son super pesimistas. Vos podrías decir, bueno, a la clase política le puedo exigir una utopía o por lo menos un horizonte emancipatorio en este marco de quilombo fenomenal. Nosotros tenemos a favor que la experiencia de Néstor Kirchner y los gobiernos que le continuaron de Cristina Kirchner, fueron de bastante buenos a muy buenos, marcaron un camino hacia dónde ir.
Esa parte de la gestión, yo creo que no hay que renunciarla. Sí es importante que la economía crezca. La experiencia de Lula, que hablábamos al principio, te da cuenta que no es suficiente. Además, ¿Qué pasa, qué hacemos con nuestro vacío existencial?. Una nación idiota no tiene destino; hay algo de ahí que hay que construirlo. Lo que pasa es que un poco quedamos tapados de la urgencia y otro poco es el mal occidental, digamos; las utopías las proponen las nuevas derechas, las lógicas MAGA.
Hollywood viene hace rato trabajando el tema desde que es muy difícil encontrar en el presente elementos optimistas para pensar el futuro. La propia lógica de la tecnología te lleva a la concentración de la riqueza. La idea en algún momento era que la tecnología iba a hacer que trabajemos menos. ¿Viste ese chiste que anda dando vueltas? No quiero que la IA componga canciones mientras yo limpio el baño, prefiero que la IA limpie el baño y yo componer las canciones. Hay algo de todo este escenario que es civilizatorio, estamos en una hora oscura de la civilización. Dicho eso, no elude la responsabilidad de la clase política de pensar escenarios emancipatorios. Yo creo que por momentos, hay compañeros que logran dar en el clavo, tejiendo desde lo muy concreto de la vida cotidiana de la gente, uniéndolo a un horizonte.
El caso que ahora se estudia mucho en comunicación y que transmite mucho optimismo, es el caso de Mandami en Nueva York. El flaco dijo, bueno, no podés pagar el alquiler, no podés vivir en tu ciudad. Desde el concepto de Nueva York para los neoyorquinos, en el sentido de que la clase obrera viva mejor, el chabón ahí logró construir una cosa. Y ahora me decían que el municipio de Berlín está empezando a laburar eso, que compraron un parque de departamentos muy grande para que la gente vaya a vivir y empiezan con esa lógica de tratar de tejer
Otro debate: el genocidio en Palestina. Vas a la gente y le hablás del genocidio en Palestina; es real, cierto, existe y tenés razón en denunciarlo. Ahora, no se inscribe en la batalla cotidiana que da la clase obrera hoy por llegar a fin de mes. El truco quizá esté en construir ese movimiento emancipatorio, esa nueva utopía, tejiendolo con la problemática real. Creo que Lula había logrado resolver una parte de eso. Que tu economía funcione en este capitalismo decadente no es que ganes 10, 20% más sino que no te saquen 10, 20% los sectores nefastos del capital. Ahora, con eso no llegas a la felicidad.
(José) Mujica lo repetía todo el tiempo. Tenía toda una teoría sobre la austeridad, decía guarda con la austeridad que nos quieren imponer de arriba, porque quieren que vivas pobre y ellos se quedan con la riqueza. Y a la vez, la felicidad no te la va a dar la cantidad de cosas que puedas tener adentro de tu casa. El Papa Francisco también tiene una encíclica sobre los recursos necesarios para ser feliz, una cosa así. Hay algo de la utopía que tiene que estar asociado al metro cuadrado.
El diagnóstico es parecido respecto al presente y esa necesidad de utopía, me pregunto y te pregunto, para pensar: ¿Cuál es el lugar y qué rol debería ocupar el Estado en el S.XXI?¿Cómo se relacionan las ciudadanías con las oligarquías tecnológicas y cómo queda parado el Estado en esa relación entre privados? Mil preguntas para pensar. El problema al final del camino es que la capacidad de inclusión cada vez alcanza para menos. Debería haber alguna otra salida, por algún otro lado, ¿no? El Papa Francisco y el Papa León hablan de inclusión, no hablan de transformación ¿o si? Todo se pone cada vez un poco más complejo y el peronismo parece estar un poco desorientado frente a estos escenarios cada vez más difíciles ¿Qué te parece a vos?
Sí, fragmentado sobre todo. Si vos lo sentás a (Guillermo) Moreno, él te va a decir que tiene las ideas muy claras, pero en general hay un nivel de fragmentación que es reflejo de la sociedad de los tiempos en que estamos. Además, estamos viendo el final de lo que se conoció como la pax kirchnerista, digamos. La era que comenzó en 2003 con Néstor Kirchner y que después continuó Cristina, que fue un ciclo ascendente hasta para mí el sorprendente quiebre de 2015.
Era obvio que en algún momento todo lo que sube tiene que bajar. Desde 2015 para acá, sumándole un golpe tremendo que fue la campaña y la elección de Alberto y Cristina Fernández, el ciclo que va del 19 al 23. Fue la tormenta perfecta: sobre un escenario de pandemia, que también configura subjetividades, y la sequía y la guerra en Ucrania… Todo ese escenario de mucha crisis, de mucho decaimiento de Occidente. Bueno, esa tarea le toca a una persona notablemente incompetente como era Alberto, y a una Cristina que no quiso asumir la conducción del Estado pero se dedicaba a romperle al gobierno todo lo que podía. Entonces, ¿qué podría malir sal en ese escenario? Al mismo tiempo, vos decís, bueno, Macri fue un cachivache, o Milei es impresentable, pero se le perdonan todas. Alfonsín hizo el peor gobierno de la democracia y después se lo reivindica y qué sé yo.
Pasa que cuando vos representás, se supone que te parás desde esa vara moral de representar al pueblo. Que en realidad, vos te adjudicás esa estatura moral superior porque yo defiendo a los pobres. Bueno, entonces yo te voy a juzgar y te voy a exigir como tal. Se suponía que tenías una estatura moral, una inteligencia superior, una capacidad de resolver problemas, una solidaridad y una entrega mayor, no que ibas a estar a los codazos con Alberto a ver quién era la titular del PAMI.
Este nivel de degradación, que por ahí en la alta política que se hace en grandes despachos con muchos choferes y secretarias, se cree que es como una cosa maquiavélica y a escondidas, cuando en realidad para la gente era todo a través de una pecera de vidrio.
La gente veía que mientras se cagaba de hambre o estaba encerrada, con un gran nivel de angustia; la pobreza material y una pobreza emocional muy grande también. Veía que estos se mataban por ser cada vez más ricos o cada vez vivir mejor a costa del pueblo. Lo que después permitió toda la configuración para que Milei dijera casta, y bueno, y le fue muy fácil, digamos. Pegó en el blanco, fue una cosa tremenda.
El peronismo configurado a partir de 2003, que fue exitoso, que marcó un camino, hoy está todo roto. Y el punto máximo de destrucción, el agujerito de la Estrella de la Muerte, fue esa fórmula, el “he decidido que Alberto Fernández sea candidato a Presidente…” Porque cuando ella (Cristina) lo impone desde la tesis del dedo para nombrarlo, no hay forma de exculpar a Cristina de lo que fue el gobierno de Alberto. Y ahí, me paro dentro de un montón de compañeros militantes que la queremos un montón a Cristina y que vivimos años muy hermosos con ella y entendemos lo que representó para la historia argentina. Pero dicho esto, también le exigimos a Cristina que pida disculpas por lo que fue el gobierno de Alberto Fernández, que construya algún tipo de autocrítica diciéndole a la sociedad, che, la choqué toda con lo de Alberto Fernández. Tiene que decirlo. En la medida que Cristina no lo diga se genera un desencuentro; no con el peronismo, que qué importa, somos militantes, qué sé yo, somos una minoría social… Pero con la sociedad argentina, que confió en ella, que en algún momento fue el 54% de los votantes.
Ese es el momento de quiebre. Yo no te puedo creer; desde una visión cristiana, yo no te puedo perdonar si vos no me pedís perdón. No te puedo perdonar si vos no querés ser perdonado. Y Cristina no quiere ser perdonada. Y una y otra vez dice, no, yo tuve razón. Entonces, si vos crees que tuviste razón, entonces yo no te puedo votar nunca más. Y eso lleva a la crisis, a la fragmentación, a la desorientación del peronismo actual en su conjunto. Después, como tantas veces en la historia del peronismo y como tantas otras veces en el campo popular,aplica una metáfora que probablemente vos también sepas, y es que el agua encuentra su camino, va buscando el agujerito y encuentra su camino.
Incluso, en este ciclo de agotamiento del kirchnerismo, igualmente es posible que encuentre, en los cuadros militantes de hoy, las fuerzas políticas que emancipen a nuestro pueblo mañana. De hecho, estoy seguro que va a pasar eso.
Al mismo tiempo, cuando planteas que Cristina tiene que hacer una autocrítica, te responden “no, pero si se la pasó criticando a Alberto Fernández”. No, pero eso no es una autocrítica, eso es una crítica. Hay mucha gente buena leche y formada, no son solamente los piratas del asfalto que se han enriquecido con el kirchnerismo.
Gente que que es militante, que es solidaria, pero no puede entender la dimensión catastrófica de lo que fue la experiencia de Alberto Fernández para el peronismo. No solo del peronismo contra sí mismo, sino de cómo la sociedad ve a ese peronismo. Creo también que esa fragmentación fue a caballito de La Cámpora, cuya principal responsable es Cristina. Porque el poder de La Cámpora deriva de Cristina. Entonces, me enojo con La Cámpora, pero la responsabilidad última es de Cristina. A caballito de La Cámpora se sofocó y se asfixió toda la discusión política. Entonces, claro, cuando vos no discutiste durante una década, cuando salís a discutir y bueno… no hablaste durante una década ¿Qué esperabas?. Es como los niños que viven criados por lobos en la selva. Hasta que empezás a hablar de vuelta, tus argumentos van a ser más torpes, menos sofisticados, pero en algún momento eso va a encontrar su cauce. Ese proceso de recomposición del peronismo, necesariamente tiene que ir de la mano con las discusiones de la sociedad.
También cuando miramos la sociedad, en esta crisis occidental que transitamos, ves gruesas poblaciones, mucha mucha gente, quizás mayorías, que no tiene adscripción política, que no tiene ni club de fútbol, que no tiene banda de rock para ver, que no se inscribe en ningún conjunto social; que no lo tiene, no se encuentra, no reivindica una raíz, un origen, un par, un vecino. De ahí, es de donde pescan también estas derechas.
Yo sí creo que le podemos exigir al peronismo y en eso, estoy de acuerdo con vos. Bueno, loco, a ustedes se les paga un salario por esto, traigan una utopía, traigan al menos un programa. Estamos en un fenómeno medio del huevo o la gallina, pero en algún momento todo eso va a arrancar. Yo creo que de las discusiones que hay hoy salen ideas que están buenas, hay cosas que están bien, que uno puede tomar de acá y de allá, para pensar una una nueva etapa de expansión del campo nacional y popular que en algún momento va a llegar, porque así funciona la historia.
Hay una cosa que decías hace un rato sobre la metáfora del agua, con la cual nosotros venimos medio cebaditos para alimentar la discusión política. En un momento nos empezamos a preguntar, ¿tiene sentido seguir hablando de peronismo? O sea, ¿a alguien le importa más allá de nosotros? Por momentos, parece que como hay gente que participa en juegos de rol y son todos personajes medievales, de repente, bueno, a veces parece que nosotros nos disfrazamos de descamisados un rato para sumar corazoncitos en Instagram.
Los Gandalf estuvieron bien, que fueron a cagar a puteadas a Peter Thiel.
Bueno, ahí hubo un quiebre, una disrupción que se va por la tangente, para otro lado. Uno diría, ahí tendrían que estar, no sé, los gordos de la CGT. No, no están los gordos de la CGT, están los Gandalf.
Sirve incluso como contraposición. No debe haber nada más alejado del folclore de la militancia peronista de base, que un grupo de chabones disfrazados con tunicas y barbas largas y blancas. Esa disrupción narrativa, digamos, porque tampoco tiene más impacto que del que podamos hablar de ello.
Sí, el propio objetivo era la viralización de la iniciativa.
Claro. Pero vuelvo, porque te quería preguntar algo más sobre lo del agua. El agua, como vos bien decías, por algún lado se mete, la idea del aluvión incontrolable, invertebrado y no sé qué y no sé cuánto. Exprimiendo la misma metáfora, en el otro extremo de la cañería tenés una rosca. Una rosca que funcionalmente sirve para juntar dos cosas que sin esa rosca no irían juntas, ¿no? Si el exceso de rosca fuera una fórmula ganadora yo no digo nada, sigan, y a cerrar el culo. El tema es que abrís la canilla y no sale nada con este sistema de disputa de Poder. Es un problema muy serio y es que cada dirigente quiere elegir a dónde va la canilla, la más chiquita, la que gotee acá cerquita. Esa reducción de mierda, contrapuesta a lo disruptivo y a lo creativo de la iniciativa de los Gandalf, impulsa una discusión sobre ciertas actualizaciones porque la dirigencia peronista parece atrapada en cañerias de sistemas viejos ¿Qué te parece a vos?
Si, está atrapada. El poder se ejerce. Si vos tenés que hablar mucho de poder, mucho poder no tenés. Hay mucha rosca en el sentido de muchas reuniones, conspiraciones; intento imponer que se haga de esta manera o de la otra, pero porque en realidad no hay poder, no hay capacidad real de incidir sobre cómo transformar las cosas. El peronismo se hace, no se dice. Entonces, si vos te la pasás hablando mucho de peronismo, por ahí no estás siendo tan peronista. El peronismo tiene sobrevida y es bueno que se reivindique una tradición política sabiendo que sí, que puede salir mal y que puede que el peronismo se termine. Yo creo que no va a pasar eso, pero si vos gestionás mal, gestionás mal; en un momento el sello deja de funcionar.
Antes de terminar, quiero preguntarte sobre la Paco Urondo ¿Cómo se sostiene un espacio de comunicación militante durante más de 20 años?
Es una historia muy larga porque ya tenemos 21 años. La historia de la agencia está muy marcada por los distintos tiempos de la política argentina y eso también nos fue configurando y cambiando, más el propio proceso de crecimiento propio. Cuando arrancamos la Agencia, yo tenía 26 años; no soy la misma persona. Lo que me parece más relevante, nosotros armamos la Agencia para final de 2004, principio de 2005. La idea era dar una discusión en torno a la hegemonía que se daba en los medios de comunicación. Es decir, estaba pasando incluso con la derrota de la centro izquierda, de la socialdemocracia en Europa que ganara la fuerza que que ganara siempre era neoliberal; eso había pasado durante todos los años 90. Entonces, lo que nosotros teníamos en la primera década de este siglo, que es algo que me parece que se confirmó, que es que en realidad las victorias de los sentidos comunes neoliberales, era el territorio de las conciencias de los electorados. Entonces, ahí estaba la discusión argentina, que había tenido la suerte del quiebre histórico del 2001. pero la inercia desde los medios de comunicación iba hacia un sentido común pro mercado, individualista, de extranjerización mediática, cultural… Entonces armamos la agencia en función de poder dar ese debate, de llamar la atención en la discusión mediática. Rápidamente tomó agenda porque en 2008 se da la guerra del campo y para 2009, el kirchnerismo empieza a implementar una serie de reformas; que iba desde el proyecto de Ley de Medios hasta los medios aliados con productos famosos como 678 o Duro de domar. Entonces esa agenda, ese rol que nosotros habíamos tenido quedó un poco desdibujado porque fue una agenda tomada por el gobierno nacional, lo cual a su vez nos reconvirtió. Y así sucesivamente en todos los capítulos que están dando. Por ejemplo, ahí pasamos a denunciar asuntos sobre los Derechos Humanos que no estaban en el centro de agenda. Porque el kirchnerismo había tomado como bandera a las víctimas de la dictadura hasta el 83, pero todavía las policías provinciales y la mismísima Federal o los servicios penitenciarios seguían reprimiendo, gatillo fácil y una serie de cuestiones. Mucho conflicto de la frontera sojeras porque es en la época que se expande, que hay conflictos muy grandes en Santiago del Estero por ejemplo, donde tuvo mucho protagonismo el MO.CA.SE. y entonces pasamos a ocupar más ese rol de denuncia de las cuestiones pendientes. Después con la derrota en 2015, con el ascenso de Mauricio Macri y la desaparición de los medios oficialistas que dependían mucho la pauta estatal, un proceso de hegemonía muy grande. Nosotros crecimos muchísimo en esa época porque un poco nos tocó alimentar a las audiencias antimacristas que el propio kirchnerismo había construido. Ahí hay un proceso que siento fue muy grande; 2016, 2017, con muchos militantes nuevos y todo ese proceso de medios populares que crecieron en la resistencia, fraguaron la victoria, por lo menos en el territorio de la comunicación, que va a ser la de 2019 de Alberto y Cristina.
Con ese ciclo, empieza una crisis muy grande del peronismo y también de la militancia. Nosotros podíamos sobrevivir todo ese tiempo porque éramos una organización militante, porque teníamos la voluntad de militar y no vivíamos de la Agencia sino de otros trabajos que teníamos para poder militar. Lo que pasa con el proceso de Alberto y Cristina es que la derrota es más simbólica que material; que se muestra como una fuerza impotente y muy individualista donde cada actor peleaba por la suya en detrimento del conjunto y eso lastimó mucho la militancia y por supuesto también nos afectó. A partir de ese proceso, a partir del 2021 nos fuimos refugiando en tratar de buscar las discusiones de fondo, las discusiones que a nosotros nos parecían más interesantes, por ejemplo a cómo tener un desarrollo industrial siendo un país con enorme potencial pero periférico. Ahí nuevamente fue cambiando para dar esas discusiones más finitas. En eso consistió la última etapa, un poco en la que hoy continúa y que se convirtió a partir de la victoria de Milei en un proceso de autocrítica y de pensar por qué llegamos hasta acá.





