La redacción aclara: Casi no escribimos sobre nosotros hasta esta nota. Para la segunda mitad de marzo habíamos logrado cumplir una pequeña meta; salir a la cancha ¿Por qué?¿Para qué?. Porque estamos convencidos que una tarea militante de este tiempo es romper la inercia. Es decir, producir el esfuerzo extraordinario necesario para sacar a un sistema de su estado actual; en este caso el Peronismo.
Ahora sí. Cabaret Voltaire es una inspiración. Desde Rosario y cada domingo a la noche, abren las compuertas a una profundidad conceptual prácticamente inexistente en ámbitos de politizados y militantes, dentro de las lógicas comerciales que traen las nuevas formas de la comunicación como el stream. Desde antes de la creación de De Frente, ya lo sentíamos cercanos, no necesariamente en el contenido de los análisis (muchas veces sí) pero completamente en la búsqueda terca de ampliar todo lo que seamos capaces de ampliar, para pensar mejor qué somos y qué queremos ser.
Desde el principio, buscamos acercarnos y la respuesta de sus conductores fue generosa y total. Tuvimos la satisfacción de conversar con Tomás Trapé y con Mauricio Vera de lo que estamos convencidos tenemos que conversar, para analizar, comprender, planificar y ejecutar para romper la inercia de esta deformada manera de hacer política en la que el Peronismo quedó reducido los últimos 10 años.
Cabaret, no sólo habla sobre Peronismo, pero tiene una visión peronista de las cosas, por eso crece y aumenta sus niveles de audiencia en Youtube cada semana y el impacto posterior en redes es cada vez mayor; la compañerada silvestre y callejera anda inquieta y Cabaret es un lugar de encuentro. Es por esta razón que celebramos con desbordes (esta nota es la prueba material del sobregiro), la charla que tendrá lugar esta noche, en un nuevo programa por el canal Brindis TV, con la visita de Juan Manuel Olmos, dirigente del peronismo porteño.
¿Por qué celebramos?
Primero, que el encuentro sea en Rosario y no en Palermo o el microcentro porteño es un elemento sumamente valioso en general y un reconocimiento al compañero Olmos en particular por el interés y el compromiso para que esas ampliaciones urgentes ocurran, cada vez con más frecuencia y fuerza. Quienes somos cabareteros, sabemos que ningún invitado/a se mide en las declaraciones que allí realiza porque las características editoriales del programa permiten profundizar y cuestionar sin apuros ni urgencias; no hay rating, ni bots, ni pautas que presionen sobre el desarrollo de cada episodio, por eso duran para siempre, no tienen fecha de vencimiento.
Algunos espacios militantes de base, entre los que orgullosamente nos sentimos parte, estamos buscando plantear debates diferentes a los que se desprenden de los internismos rosqueros y mezquinos en los que parece estar sumergida gran parte de la dirigencia peronista actual. Esa búsqueda tiene relación con el futuro que el Peronismo es capaz de proponer soñar en el Nuevo Mundo de las revoluciones tecnológicas y de la información. el Peronismo del S.XXI tiene la obligación de romper la inercia, consecuencia de formas obsoletas, rancias y deformadas para volver a construir representatividad ciudadana y legitimidad política.
El daño que el gobierno gorila de los hermanos/delincuentes Milei, y su banda de marginales y retardados cívicos y morales, le está haciendo a la Patria parece tener cada vez más puntos irreparables, por eso las soluciones y propuestas que el Peronismo tiene que construir en clave de transformación y en favor de las mayorías trabajadoras, deben ser absolutamente radicales y extremas. No hay soluciones reales desde las reformas cosméticas y conformistas, no hay espacio para especular a partir de los análisis de correlación de fuerzas que se hacen en los escritorios de los palacios públicos. Discutir todo para parir sueños que alimenten y combustionen en la reconstrucción de la Patria; nada más importa en este momento de la etapa.
Un poco de contexto
Hace algunas semanas, ocurrió en la ciudad de Buenos Aires un encuentro en Parque Norte de una porción de la dirigencia peronista que no se repliega tácticamente aún a la interna entre el Kirchnerismo y el gobernador Kicillof abiertamente. “Discutir ideas antes que personas” sintetizaba Olmos en las palabras de cierre de dicho encuentro que terminó con un acto y un escenario colmado de dirigentes y/o burócratas con más o menos representatividad pero con la convicción de producir nuevos ámbitos de discusión política peronistas. El encuentro tuvo tres instancias de comisión de participación, debate y propuesta: Economia, Producción y trabajo y Desarrollo Federal. Sólo con esta introducción contextual nos surge el primer punto sobre el cual nos gustaría saber qué piensan otros compañeros y compañeras que impulsan algunos Peronismos que buscan debatir ideas en clave de disputa de Poder.
Al día siguiente de ese encuentro, Olmos fue entrevistado en Cenital, donde dijo: “El Peronismo necesita ser sinónimo de confianza, de orden macroeconómico, de órden social… Lo necesitamos hacer, si hay compañeros que no creen eso que lo digan y lo expresen y discutiremos cómo, si alcanza (…) Nosotros creemos que ese órden social tiene que ser en base al trabajo y ese trabajo tiene que ser con salarios fuertes, y esos salarios fuertes hacen que se dinamice la economía, fundamentalmente el mercado interno, y eso hace que haya mucha actividad económica (…) El modelo peronista tiene que ser siempre con la gente adentro. No se puede concebir sin producción, trabajo, inclusión. Primero hay que ordenar lo que está desordenado”.
Estamos totalmente de acuerdo con la caracterización y los aportes respecto a las dimensiones económicas del programa peronista para la transformación de la Patria. Partimos desde el siguiente marco para generar interrogantes a partir de esta definición profunda de Olmos, la que no cuestionamos pero utilizamos para bucear en los humildes análisis que somos capaces de desarrollar: La relación de los Estados/Nación con las corporaciones tecnológicas, dentro de las disputas geopolíticas que afectarán el futuro de la especie humana requiere niveles de profundidad política y transformadora que el reformismo conservador que algunos sectores del Peronismo intentan instalar como alternativa moderada frente a la brutalidad delincuencial de La Libertad Avanza y los residuos marginales del PRO nunca serán suficientes. “El futuro llegó hace rato” canta el Indio pero el Peronismo parece no haberlo entendido del todo aún y el tiempo se agota.
La pregunta que creemos podría ordenar la relación entre la tecnología y esos famosos programas de gobierno o acuerdos programáticos es: Los datos digitales que produce cada ciudadano/usuario con una pantalla conectada a la digitalidad global ¿Son un bien económico?. Desde nuestro punto de vista, la respuesta es un rotundo sí. La incorporación del concepto de Peronismo SXXI comienza a tener sentido y materialidad cuando somos capaces de pensar si los datos son una nueva materia prima para la justicia social y la consolidación soberana en el nuevo mundo.
Somos testigos de un cambio de paradigma brutal en el capitalismo tecnológico. Los datos digitales son el combustible con el que las grandes corporaciones globales entrenan sus modelos IA, los que necesitan cada vez mayor volumen de datos para actualizarse y ser más potentes. Cada vez que un trabajador argentino interactúa con una pantalla, genera valor. Un valor que actualmente es extraído, empaquetado y monetizado sin que el usuario reciba un solo centavo de esa riqueza que activa su producción.
En el nuevo mundo, quizás, el objetivo de que el modelo peronista tiene que ser siempre con la gente adentro, con producción, trabajo e inclusión, tiene relación con comprender con muchísima más profundidad y actualizadamente la aceleración de las revoluciones tecnológicas que están en marcha. ¿Cómo vamos a incluir mayorías si permitimos que la riqueza más dinámica que producen —sus propios datos— esté completamente extranjerizada y desintervenida?
Producir sustancia política y narrativa de futuro
En el siglo XX, el peronismo industrializó el país discutiendo la renta agraria y la propiedad de los recursos estratégicos (el petróleo, los ferrocarriles, la energía). En el siglo XXI, discutir la soberanía es discutir la infraestructura digital y la propiedad de los datos.
No podemos dar los debates de este tiempo con las herramientas analíticas de 2015 o 2019. La inteligencia artificial no es un software estático; es un ecosistema agéntico que procesa billones de parámetros extraídos de la experiencia humana de las masas. Si el peronismo no incorpora la soberanía de los datos a su propuesta política, la alternativa de reformismo moderado que elaboremos frente a la crueldad gorila y apátrida de La Libertad Avanza será, inevitablemente débil, conservadora e insuficiente.
También hace unas semanas, como el encuentro en Parque Norte, la empresa Anthropic publicó algunos resultados de su experimento IA llamado Mythos. Mythos no es un modelo lanzado comercialmente, es un experimento de capacidad de razonamiento estratégico avanzado. Este “experimento” sirvió como una demostración de poder para advertir a los gobiernos del mundo que la IA ya no es una herramienta de oficina, sino un arquitecto de orden geopolítico. Esta publicación dejó al desnudo la demora de los Estados en la comprensión de lo que realmente está ocurriendo en el planeta: la obsolescencia del tiempo político, los riesgos, la advertencia que si los gobiernos no integran la IA en su gobernanza, las empresas tecnológicas serán las que dicten la realidad total de las naciones; las leyes digitales y globales por encima de las leyes locales, las soberanías en peligro…
Mythos subrayó que los datos ciudadanos son el nuevo petróleo y la capacidad de transferencia de riqueza sin intervención estatal; la riqueza fluye masivamente desde los ciudadanos (productores de datos) hacia las nubes privadas de las Big Tech. Anthropic utilizó a Mythos para mostrar que la IA puede identificar vulnerabilidades estructurales en una nación que el ojo humano no ve. La advertencia fue clara: o los Estados se involucran en la seguridad y alineación de estos modelos ahora, o perderán la capacidad de contenerlos en el futuro cercano.

Lejos de buscar tener la razón o evidenciar fallas o limitaciones en otros peronismos, manifestamos explícitamente nuestra voluntad inquebrantable de crear, participar, nutrir y profundizar en todos los debates que seamos capaces de generar como movimiento peronista que inunda la patria de creatividad, ideas, alegría y Pueblo. Somos parte; somos laburantes, somos estudiantes, no llegamos a fin de mes y estamos cansados de la decadencia generalizada que supimos conseguir.
Cabaret Voltaire despierta estas cosas, estas ganas ilógicas de usar el domingo a la mañana para contarle a otros peronistas la alegría que nos genera que seamos muchos los que estamos comprometidos con la Patria y con el Pueblo, desde el lugar que sea y desde las formas que sean.
Si el trabajo es la fuente de todo valor, la producción digital del trabajador es una extensión de su fuerza laboral. El Estado peronista debe intervenir y reclamar la soberanía sobre los datos producidos en suelo patrio. Debemos interpretar a los datos como un recurso estratégico.
Es parte del desafío dejar de pensar la tecnología como un “área de gestión” o un ministerio de modernización cosmético, y pasar a verla como el territorio central de la disputa geopolítica y económica. Asumirla es central para lograr romper la inercia reduccionista de Palacio.
Pensando sobre la plataforma programática para 2027, ¿la soberanía de la infraestructura digital y la regulación de los datos nativos van a ser tratadas como un recurso estratégico nacional al mismo nivel que el litio, la energía o Vaca Muerta?¿La dirigencia peronista actual, entiende realmente lo que debemos plantear hacía adelante? Romper la inercia es animarse a cruzar la doctrina peronista con la frontera del mañana.
