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La interna peronista: del streaming al centro de estudiantes

Por León Lambert, presidente del CEMD (Centro de Estudiantes Manuel Dorrego)

Hola, soy León Lambert. Tengo 17 años y soy el presidente del CEMD. Esta revista me dio la oportunidad de hablar sobre lo que quiero, así que voy a aprovechar: les voy a hablar sobre cómo la interna peronista afecta cada nivel de la política peronista, desde la falta de liderazgo hasta cómo se refleja en el centro de estudiantes de una escuela en Morón.

El problema de fondo

La lucha por el poder entre los dirigentes del peronismo es clara: es una lucha de egos. Eso muestra que el peronismo dejó de ser un movimiento político y social para convertirse en un sistema en sí mismo, vertical y repetitivo, lo que lo hace completamente obsoleto.

Sin embargo, no todo es negativo en esa interna: creo que esa lucha es necesaria para que alguien como Axel Kicillof se afirme como un político que puede llegar a ser presidente. La pelea lo obliga a mostrar su posición y a construir su propia identidad dentro del movimiento.

Si tuviera que elegir al político más fuerte del peronismo, no elegiría a ninguno de los que debería. Para mí, ese lugar lo ocupa Grabois. Es alguien que va al frente, que se pelea, que actúa, y eso me gusta. El problema es que le falta mucho para ser presidente, y principalmente le falta lo que más me gusta de él. Un presidente no puede pelearse con todos y romper todo, porque eso no construye, destruye.

Para completar este análisis, voy a ver cómo todo esto se repite en cada nivel de nuestra política. Primero, hay que definir cuáles son, para mí, los niveles más importantes del peronismo a nivel nacional, dejando de lado la interna como tal.

Escalón 1: El streaming

El stream peronista se divide en tres grandes canales: Gelatina, Blender y Futurock.

Gelatina es el más progresista e intenta ser gracioso, pero desde el segundo programa dejaron de serlo.

Blender, o más específicamente el programa conducido por Tomás Rebord, prometía lograr el equilibrio entre la información y el entretenimiento. Pero hoy en día solo hablan tonterías y le dan micrófono a gente nefasta, supuestamente para reírse de ellos. Por eso creo que tienen que tomar responsabilidad sobre su rol en la sociedad y ser más serios. Dicho esto, cumplen un rol importante en redes: son lo más cercano que tenemos a las Fuerzas del Cielo en Twitter, y eso es un recurso importante en la política de hoy.

Futurock es un programa más serio donde se debate realmente lo que pasa a nivel país y se informa con análisis de calidad. Pero lo más destacable es su comunidad: tienen una suscripción que da acceso a un espacio donde se apoya a emprendedores y se financia el canal. Y esto, para mí, es lo más peronista que alguien pudo hacer en formato radio, porque replica la idea de una comunidad organizada. La gente se suscribe no solo para consumir contenido sino para pertenecer a algo, para apoyar a otros dentro del espacio y sostener colectivamente un proyecto.

Escalón 2: La militancia escolar

La militancia peronista en las secundarias es quizás el nivel más ignorado, pero para mí es el más honesto, porque ahí se ve todo sin filtro. Y lo que se ve es exactamente lo mismo que en la cima: egos, internas y la misma lógica de siempre.

Mi historia con el CEMD lo ilustra bastante bien. Yo venía militando en una lista llamada Pisando Fuerte, en la que estaban varios de mis amigos. Muchas veces me peleé con ellos por diferencias políticas, pero seguí adelante porque creía en el proyecto. El problema vino en las elecciones internas: me ningunearon, me boludearon, no me dejaron ni dar un discurso ni plantear lo que quería hacer. Ahí me fui.

Armé mi propia lista, incluí amigos que no tenían militancia previa en el centro y nos presentamos a las elecciones con un día de anticipación. Logramos que los integrantes del centro lo firmaran y nos habilitaran a competir. En un solo día hicimos campaña y ganamos.

¿Cómo? Vimos algo que la lista anterior no había querido ver: había mucha gente en el colegio que no se sentía representada por el centro de estudiantes. Fuimos directamente hacia ese sector con propuestas concretas que sabíamos que les iban a interesar. No ganamos por estructura ni por historia, ganamos porque escuchamos a los que nadie escuchaba.

Una vez en el poder, propusimos hacer unidad con la otra lista. No por conveniencia política sino porque tiene sentido: los dos somos peronistas, ellos más progresistas que nosotros pero peronistas al fin, y la unión claramente sería lo mejor para el colegio. No quisieron.

Y acá está el problema: cuando estaban en el poder eran tibios. No íbamos a marchas importantes, no se accionaba sobre las cosas que había que accionar. Pero ahora que son oposición de repente quieren hacer asambleas y van en contra nuestra como si nosotros fuésemos una monarquía y ellos la guerrilla del Che Guevara. Es el mismo show de siempre, en chiquito, en una escuela de Morón. Y sin embargo dice todo sobre cómo funciona el peronismo en cualquier nivel.

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