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Cuando el fuego crezca

El Indio es uno de esos nombres que se van alojando en la mente casi por inercia. No conviví con su obra en su auge, por una cuestión etaria. Sin embargo su nombre se fue alojando en mi inconsciente, como en el de millones de argentinos. Primero “El Indio” era una calcomanía en las motocicletas, colectivos y cristales de viejos coches. Luego fue un pelado con lentes, al cual de niño aprendí que era el rostro que le correspondía a la calcomanía. Más adelante entré en contacto con su música y de a poco fui entendiendo todo, pero incluso desde mucho antes ya sabía que El Indio era un grito plebeyo. Sucio, marrón, puro. La Argentina tiene una curiosa tradición, los héroes con pies de barrio. Gardel, Fangio, Diego, Francisco, Indio. Ídolos populares que descansan en la eternidad en la forma de cuadros colgados en las esquinas de los bodegones, murales callejeros, altares religiosos… 

El Indio será recordado como una deidad. Como un nombre de fantasía capaz de estremecer multitudes. Por las misas ricoteras. Por la poesía con sabor a vino del peor. 

Tengo un amigo que dice cuando uno defiende a otros se defiende a si mismo. Hay mucha verdad en eso. Los ídolos son personas extraordinarias en las que vemos algo de nosotros mismos que vale la pena defender. En ese sentido, El Indio tuvo multitudes de personas que lo defendieron, y en ese acto se defendían a sí mismos. Gracias Indio, por ayudarnos a defender lo que somos. En la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida.

Franco


Indiar: Conducta argentina de mostrar el alma apasionadamente. 

Primero llorar, como estoy haciendo ahora. Después cantar, pensar, sentir… indiar. La mosca y la sopa fue el primer compact disc que le regalaron a mi hermano cuando él tenía 8 y yo 11. De ahí hasta acá, para siempre.

Fede


El indio para mí es el recuerdo de mi vieja cantando en el auto “maldición, va a ser un día hermoso”.

 También el de mi viejo obsesionado con su trabajo solista y la producción musical de esa etapa “Pedro, fíjate cómo graba capa sobre capa”.

 Y también soy yo de niño, descubriendo el CD de La mosca y la sopa entre un pilón de CDs y escuchándolo todo el día hasta el hartazgo.

 Mentira, nunca llegó el hartazgo. Sigo escuchándolo a pleno. Y Oktubre también. Y todos. 

Gracias Indio. Hiciste mucho, fuiste mucho, podes descansar en paz.

Pedro


Siendo artista, para mi el indio representó muchas cosas, Que no necesitabas de grandes corporaciones qué te digan que decir, hacer y pensar para lograr el éxito masivo, para generar arte de verdad y calidad, que la música que se hacía y hace acá es tan buena o mejor que mucha de la música que se hace afuera, que el arte puede ser una plataforma para algo más que solo entretenimiento, que es un espacio donde se puede hacer política y combatir contra aquello que nos mata, quizás por sobre todo esto, el indio era la máxima expresión de cómo ese mismo arte conecta a las personas, de cómo millones de personas pueden no conocerse y sin embargo tienen algo en común que los une, una remera con dos letras que los identifica como un hermano, como un compañero en este amor que no entendemos del todo y sin embargo no podemos evitar entregarnos al mismo.

El indio fue y es el pueblo argentino en sí mismo.

Si el arte es una forma de prolongar nuestras vidas más allá de la de nuestra carne, el indio logró la inmortalidad,  su obra no puede ser olvidada porque ya es uno mismo con la Argentina.

Salvador


Se fue el gran poeta argentino. El más querible. El tipo que más escuché sin querer en la vida. El que convocó masas alrededor de una escucha contemplativa. Un verdadero pastor.

Salgo a la calle y veo tanta gente triste. El celular se me llena de lamentos. Recibimos en el panteón de lo argentino a uno de los últimos ídolos de antaño, venerado por generaciones enteras.

Un día rojo, un día negro. Y la danza de las exequias en tu honor.

Hoy es un día para llorar. Efectivamente, 10:52 llueve en el Oeste del conurbano

“Me acaban el cerebro a mordiscos,
bebiendo el jugo de mi corazón,
y me cuentan cuentos al ir a dormir.”

Resuena la canción y se escucha el legado. 

Un Argentino ha creado liturgia para la posteridad. Liturgia Argentina. 

Leo (36)


No fui fan. Nunca lo vi en vivo pero charlé con él unos minutos en el intermedio de una obra de circo. Mi sentimiento no está con él sino en la tendencia de abrigar el corazón de mis amigos y familia que hoy se sienten solos porque una parte de sí se fue con él. Como en el Kinstsugi, arte japonés de reparar piezas cerámicas quebradas, deseo que sus canciones sirvan para reparar esa rotura. Tal vez las canciones tienen ese fin: ser el pegamento de los fatales desgarros de la vida. Viva el Indio en el corazón de mis amores y en el corazón del pueblo argentino!

Guillermo


Los Redondos fue la primer banda por la que me escapé para ir a ver…

Tendría 13 años…

Ya todo era un caos (el país, el estado de ánimo, las personas)..

Fue la primera vez que ví a la muchedumbre devolver los palazos a la yuta, pero devolverlos en serio… Y después reír y poguear. Poesía con olor a nafta y dura como una baldosa rota.

Es increíble todo lo que me (nos) dió el Indio en momentos especiales…

Hoy me quedo con algunos escritos de el:

” …El tipito tiene el enojo del prisionero con el culo domado a bastonazos, y parece condenado a la violencia por falta de placer…

¿Cuánto falta para que tú calle se haga salvaje? 

Para quienes no pueden sentir la vida, la muerte no es una tragedia

Nuestro espíritu no se puede traducir en ningún dogma ni se puede incorporar con ninguna ideología, que tienden a justificar los medios para alcanzar los fines y que funciona para un “después”. Para nosotros cada medio es un fin en sí mismo y el tiempo siempre es “ahora”.

Somos el miedo de los gobiernos que mienten en nombre de la verdad. El miedo del poder militar, económico y jurídico que impide la comunicación humana de pueblo a pueblo.

Así aprendimos que ciertos fuegos no se entienden frotando dos palitos.

Somos el viejísimo miedo agazapado en todos los rincones del imperio.

¡Y estamos encantados! 

Hoy hay pintura de guerra flotando en las calles ..”

Marcos


Uno de los días más fuertes de mi vida, fue cuando operaron a mi viejo a corazón abierto. Cuando salió del quirófano y me dejaron verlo, todavía sedado, le agarré la mano y a él se le cayeron unas lágrimas. Cuando me subí al auto para irme a mi casa, en la radio empezó a sonar “Un ángel para tu soledad”, esa canción siempre había hablado y hablará de mi papá.

Malena


“Fuiste mi primer cd a los 8 años, mi primera birra en un pool con amigos, la primera canción en la voz de mi hijo, fuiste familia, sos famila. Hasta siempre indio!” 

Facundo, 40 años


Pese a mi juventud, el indio y su musica estuvieron siempre presentes en mi vida, en lo momentos más lindos y los más feos. Hoy todo es tristeza y dolor, pero paradójicamente orgullo también.
Gracias Indio por todo, por no ser tibio, por ir al frente y por ser autentico.
Cómo dijiste alguna vez, “el mundo sigue girando aun sin tu amor” y así es, aunque eso no lo haga menos doloroso.
Serás recordado por siempre.

Santiago


Gracias Indio.
Por ser el mejor y único héroe en este lío.
Por marcar nuestra vida con tus canciones, que quedarán para siempre en todos y cada uno de nosotros.
Por haber defendido siempre tus convicciones y no dejar de resistir.
Hay miles de momentos y recuerdos atravesados por vos, tu música y tu poesía: caravanas para escucharte y celebrarte, noches, madrugadas, momentos solitarios donde la unica compañía era tu voz.
Te vas físicamente pero lo que dejas es tan grande que no nos alcanzará la vida para poder dimensionarlo y agradecerte, siempre donde hay dolor habrá canciones y van a ser las tuyas.
Porque, como nos enseñaste, ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos, ni se apagan con solo soplar.
¡Graciosos y valientes, Indio!

Thiago


Hay personajes que la vida nos obliga a encontrar. En el caso del Indio, la cuestión trasciende su obra; es esa extraña sensación de hallarse frente a alguien que, siendo un poeta melancólico, enrevesado y complejo, escribió versos que a veces superan nuestra propia capacidad de comprensión. Sin embargo, en ese afán por encauzar el camino del alma, él logró construir rutas y puentes para que todos nosotros podamos encontrarnos una y otra vez, siempre convocados por el ritual de sus poesías.
El Indio me convoca a través de la memoria de mis hermanos y mi padre; personas que pudieron vivir su máximo esplendor y que me regalaron, como herencia, la posibilidad de escuchar en vivo la voz de aquel que, con una naturalidad pasmosa, supo movilizar a las masas más maravillosas y, a la vez, más grotescas que hayan recorrido nuestra patria.
No debemos olvidar que el Indio fue un verdadero profeta de su tierra. Si bien permaneció como una figura casi desconocida en el extranjero —en parte por su lógica underground—, ese anonimato internacional no fue un fallo, sino la consecuencia lógica de su profundo arraigo con el suelo argentino. Su mística no estaba hecha para la exportación, sino para ser respirada aquí, en la intimidad de nuestra propia historia.

Lautaro


Cuando le empecé a dar bola a la música en la preadolescencia. Mi hermano mayor escuchaba electrónica a mí vieja le gustaba el rock & roll clásico en inglés. Pero en mí casa por alguna razón había un CD de Los redondos. Lo escuché y me sabía todos los temas.
Ahora me doy cuenta que al Indio lo llevamos internalizado porque es parte de nuestra cultura. Es parte de lo popular, es la Argentina misma. Los ídolos populares le dan identidad a un pueblo. Algunos nos dejan más felicidad, orgullo o pasión.
Siento que el indio le dió poesía a los barrios, le dió epicidad al barro. Y nos deja mística para un país. La mística del pueblo argentino.

Pablo


 

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