Written by 2:34 pm Actualidad, Sociedad Views: 51

Crónica del ritual

“La vida para mí no es una cosa que se deba proteger entre algodones. El algodón está haciendo daño a esa vida. La vida tiene que estar expuesta. Desgraciadamente, claro, entiendo que en este caos que hay se corre peligro. Pero bueno, yo también aprendí en esta cultura de que parte de vivir y casi una cosa fundamental es el riesgo de vivir. La vida es decidir estar vivo, es decidir no estar tan solo, como que la muerte aparezca como una pulsión de mayor importancia.”

Una canción, una frase, un tatuaje, un recital, una caravana, una pared, un amigo, un amor, un recuerdo. Son los lugares comunes donde nos encontramos unos y otros con el sentimiento que nos deja la partida de quien nos consolaba, de quien se comía nuestro dolor.

Pocos son aquellos a los que el pueblo decide idolatrar como algo más allá de lo humano, depositar en alguien esa virtud implica tener una historia que contar. Una de lealtad, lucha y amor.

“Esta vez, (¡por fin!), la prisión te va a gustar”.

De esta manera empieza el primer tema del primer disco de Los Redondos. Era el año 1985 cuando salió a la luz Gulp, una joven y débil democracia transcurría en la Argentina. Cuando la mayoría de los artistas compraban la “primavera democrática” con la famosa frase del Ex Presidente Raul Alfonsin: “con la democracia se come, se cura y se educa”, Los Redondos deciden abrir su primer disco de esta manera, y no fue nada más y nada menos que una premonición, un anticipo de todo lo que iba a suceder luego: Ensayo general para la farsa actual, teatro antidisturbios.

Esa manera de expresar su voz fue la que eligió, a través de sus canciones, para invitarnos a reflexionar y a pensar. Lo hizo de un modo totalmente contracultural e independiente, cosa que jamás había sucedido en una banda de rock. Jamás fue una bajada de línea o una canción banal para distraer a su público, él mismo lo dice:

“Yo he tenido bandas de combate, no he tenido bandas de entretenimiento. No me parece bueno tener entretenida a la gente mientras le están metiendo la mano en el bolsillo.”

Este compromiso que asumió con su público generó una lealtad infinita como nunca se ha visto antes. El Indio le fue siempre fiel a su público, a aquella “banda inconsolable”, al que no solo lo respetó sino que lo cuidó. En los 90’s cuando en las previas de los shows de Los Redondos la policía arremetia contra los Ricoteros, advertía sobre las cosas que pasaban afuera y pedía que se cuiden entre todos ya que nadie lo iba a hacer por ellos:

“cuidense nenes, esta dura la calle” —soltó al final del show en Mar del Plata en 1999.

La violencia policial con complicidad política y mediática lo perseguiría toda su carrera, pasando por el crimen de Bulacio hasta el show de Olavarría en 2017. De esta manera, se fue generando una especie de trinchera en Los Redondos en épocas donde no había representaciones y donde las opiniones tenían precio.

En 1997 luego de que se les haya prohibido tocar en Olavarría, supuestamente por el perfil “peligroso” del público, el Indio dijo:

“yo no estoy para bajarle línea a los chicos. Nosotros hacemos canciones y la banda es de ellos. Yo estoy más para escucharlos. Quizá, esto que está sucediendo es un acto de rebeldía que todos tendríamos que escuchar.” “en sus nervios hay mucha más información del futuro que la que tipos de nuestra edad puedan tener para aconsejarlos.”

La lealtad con el público se fue volviendo cada vez más inquebrantable, las caravanas eran masivas y no había lugares que den a basto ante tanta concurrencia. Lo siguieron por todo el país y ante todas las adversidades como el agua nieve en Mendoza, el barro en Gualeguaychú y las 500.000 personas en Olavarría.

Parte de su compromiso con su público se vio reflejado en cómo se involucró en diversas causas sociales como el femicidio de Micaela cuando llamó a la familia en pleno velorio y cantó “Juguetes Perdidos” a capella. También en la canción “Pabellon Septimo (Relato de Horacio)”, donde visibiliza mediante un relato la masacre de dicho pabellón de la Cárcel de Devoto y denuncia la vulneración a derechos humanos en las cárceles.

El Indio anticipó varias enseñanzas que forman parte de la vida. Nos motivó a que cuidáramos nuestro estado de ánimo, nos interpeló a que saliéramos a exponernos a la vida, a vivirla y asumir los riesgos que ello conlleva: “Vivir solo cuesta vida”. Nos dijo que existen “unos pocos peligros sensatos” y que “si no hay amor, que no haya nada entonces”, entre otras infinitas reflexiones que adoptamos como propias. Sus letras y su poesía se forjaron al lenguaje popular, y fueron inmortalizadas por un pueblo en el cual él siempre seguirá presente.

El público lo ubicó más allá de la humanidad, virtud de la cual él jamás se jactó:

“siempre fui menos que mi reputación”

Pero trascendió lo humano al punto de que su obra ya no le pertenece, es de todo aquel que la sienta propia. Las letras invitan a que cada uno haga su interpretación, por eso digo que hay un Indio para todos, para cada uno. Porque su música y su poesía sigue viva cada vez que alguien la hace propia y le despierta algún sentimiento, “como no sentirme así”. Y eso es, nada más y nada menos, que trascender la humanidad.

“Su llave arrojó. Se fue así, sin más. Puteando por lo bajo, se marchó. Y un killer riff en su contestador dejó sonando como confesión”.

Casi como una premonición, el Indio grabó este tema para que sonara en vivo en el show de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en La Plata en diciembre de 2025, fue su último registro fílmico. Lo avisó, y lo hizo. Antes de fallecer dejó su Marshall prendido en donde estaba grabando sus nuevas canciones, así lo contó la familia Solari luego de la noticia. Tuvo la valentía de marcharse dejando su obra sin terminar, para que la música suene para siempre:

“este asunto está ahora y para siempre en tus manos nene”

“Las despedidas son esos dolores dulces”

Va a doler toda la vida, pero esa frase tan sabia no se equivoca en que será siempre entre risas y lágrimas. Porque es de esa manera como te vamos a recordar, cuando nuestros hijos y nietos pregunten: ¿Quién fue el Indio Solari?

GRACIOSOS Y VALIENTES.

Ilustración de portada: Aureliano Acevedo

Visited 51 times, 1 visit(s) today
Close