Written by 11:11 am Análisis, Editoriales Views: 41

¿Quieren hablar de revolución? Pueden empezar por escucharnos 

Justicia por Agostina y por todas las mujeres víctimas de femicidios en nuestro país que suceden todos los días. A todas les arrebataron sus posibilidades de una vida tranquila, distinta y mejor.

Más allá de los datos alarmantes en materia de protección de las víctimas de violencia de género del gobierno de Javier Milei, nos parece importante problematizar la falta de propuestas y reflexiones sobre las cuestiones de género por parte de nuestros propios compañeros y dirigentes. En una época comandada por la crisis de representación y la exigencia de las bases militantes de un programa político a la altura de las preocupaciones populares, sigue sin aparecer la voluntad real de construir políticas públicas con perspectiva de género. Aquí nos surge una pregunta inicial: ¿Acaso somos lxs feministas lxs únicxs que podemos identificar la transversalidad del sistema patriarcal en estas problemáticas?

Si bien la editorial la escribimos en conjunto, por algunos párrafos voy a hablar en primera persona, una de las firmantes, para pasar a comentar una pequeña anécdota a modo de ejemplificar un punto: hace unos meses se realizó un encuentro en una oficina en una seccional sindical en CABA a la que fuimos invitades y a la cual asistimos dos integrantes de Viva La Patria. En la convocatoria se planteaba la idea de ordenar y discutir sobre la pata territorial de otra organización política nueva. Como VLP decidimos participar porque estamos abiertos/as a escuchar y dialogar con todos los espacios. Se había elaborado un documento largo, con definiciones. A mi parecer los discursos, la estética del espacio y de los presentes era un poco vetusta. Mi sensación fue que me quedaba todo un tanto lejano, ajeno. Incluso para mi que trabajo en política.

Durante la reunión hubo ciertas frases que me llamaron la atención: “hay que sacarse el chip progre de que vamos a salvar a alguien”, “el pueblo puede solucionar sus problemas, no necesita del estado”. Se hablaba de “hacer la revolución”. En otro momento alguien dijo “no te preocupes por hablar mal de los progres ACÁ no hay problema”. Dando a entender que entre los y las presentes no habría ningún “progre” que pudiera ofenderse. ¿A qué se estaban refiriendo como progres? ¿De quién hablan? 

Cuando terminó la reunión, mi amigo y compañero de militancia se acercó a preguntarme qué me había parecido todo, con lo bueno y lo malo. En ese momento le dije una frase que él luego citó en su editorial: “Yo cada vez que decís revolución me río. No sé a qué te referís, y porqué decís que tenemos que ser revolucionarios”. Efectivamente, le dije que me daban risa algunas cosas que se dijeron. Me parecio gracioso que se hablara así del estado, que se hablara así de la revolución, como algo anacrónico, apelando al imaginario de los guerrilleros de la revolución cubana. 

La idea de comentar esta anécdota no es ir contra los compañeros que organizaron esa reunión, no es personal. Pero creo que sirve para poner en cuestionamiento ideas que allí se esbozaron. En la misma editorial, luego, cito textual, me dice “tenemos que hacer más formación” (…), escabulléndose de enfrentar una discusión que me cuesta transmitir lo que siento y entiendo”. Y ese sentimiento que él expresó de frustración para transmitir ciertas ideas lo comparto.

Lo que le quise expresar con esa risa, lejos de ser una risa cínica, fue mi manera de manifestar cierto asombro y confusión ya que, si vamos a hablar de revolución en argentina, pensando en los últimos 15 años, y no se te viene a la mente las luchas de las mujeres feministas, creo que se te está escapando algo importante. Y esa omisión no es casual, es un síntoma de porque algunos sectores de la política están tan desconectados de las personas. Quizás haya una respuesta a porque el peronismo está perdiendo las elecciones.

La lucha feminista (sí, esa palabra tan progre, tan vapuleada) cambió de manera muy concreta la realidad de las mujeres. Pero no solamente, la lucha de las mujeres feministas mejoró a la sociedad en su conjunto. Fuimos las últimas, en hacer una revolución que por un lado fue simbólica, porque sí, se encargó de cuestionar el lenguaje y las representaciones, pero también material: ya no se cuestiona que matar a una mujer, solo porque no quiere ser más tu pareja, es un hecho aberrante, ya no se cuestiona que para tener relaciones sexuales tiene que haber concentimiento de las dos partes y ya no se cuestiona que el cuidado de las personas requiere de tiempo y una remuneracion acorde. El feminismo habla de trabajo, de producción, de economía, de salarios, de la deuda, de la representación, de la política y de la posibilidad de que tengamos una vida digna de ser vivida.

Retomando esa idea que se mencionaba en la reunión sobre cuál debería ser el rol del estado, si pensamos particularmente en la violencia de género: las mujeres víctimas de violencia no pueden salvarse solas, sin el estado todo va a ser peor. Sin políticas públicas que acompañen la dificultosa realidad de poder salir de una relación violenta, que contemplen los tiempos que lleva, en términos emocionales y económicos y sin un sistema judicial que actúe e investigue a tiempo, teniendo en cuenta las particularidades que conlleva esta difícil realidad, sin esto a las mujeres nos van a seguir matando. Por más amigas que tengamos, por más que se hagan muchas marchas, o que se postee mucho en instagram.

Durante el gobierno de La Libertad Avanza se eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Y no es por defender un ministerio, lo problemático es que se desmantelaron programas específicos y se redujeron drásticamente los recursos destinados a prevenir y abordar la violencia de género.

Aunque algunos funcionarios celebraron la reducción de casos de femicidios entre 2025 y 2026, esa baja estuvo fuertemente explicada por la reducción de casos en la provincia de Buenos Aires. Mientras que las tentativas de femicidio aumentaron de 218 a 301. Es decir: hubo más situaciones de violencia extrema. Además, el 78% de los femicidios ocurrieron en el hogar, el 59% fueron cometidos por parejas o exparejas y solo el 18% de las víctimas había realizado una denuncia previa. Ni hablar de la falta de ESI, el desfinanciamiento de la línea 144 y la nula intención por parte del gobierno a abordar estos temas. 

Como resultado de la negligencia de este gobierno, matan a una mujer cada 31 horas y en los medios de comunicación siguen cuestionando a la víctima a ver qué tanto merecía ser asesinada.  La respuesta vuelve a ser la misma de aquel primer Ni Una Menos, donde la organización de un conjunto de la población se dió de manera casi natural, no había tiempo para slogans, algo casi instintivo que surge de lo más profundo de nuestras entrañas: salir a las calles para pedir algo tan simple, y al parecer tan complejo, “Basta de matarnos”.

Más allá de la decisión política de este gobierno de desfinanciar y deslegitimar a todas las políticas de género y, en particular, de usar al feminismo como un chivo expiatorio para polarizar políticamente, creemos que es importante señalar que dentro del peronismo hay sectores que siguen pensando que perdimos las elecciones por ser “demasiado progres”. En la medida en que los varones, y sobre todo los varones peronistas, no registren el carácter revolucionario del género en la política, van a seguir muy perdidos hablando entre ustedes, performando una estética vintage y dando gracia. 

Creemos que el feminismo, incluso con sus errores, que los tuvo, y con las autocríticas que se hace, esta haciendo un esfuerzo por cambiar de lenguajes: todo el tiempo nos tenemos que dar estrategias para hablar y ejercer feminismo sin usar la palabra feminismo para no espantar a otros que al escuchar ciertas palabras ya te tildan de feminazi, de progre, de gorila. Citando a una querida amiga y compañera, las feministas queremos construir un mundo donde las relaciones entre mujeres, hombres, niños y niñas no esté mediada por la violencia sino por el respeto. Un mundo que ponga en el centro lo humano, lo colectivo, el cariño y la libertad.

Queremos construir un espacio político que nos incluya a todes y en donde se puedan dar estos debates. Porque definitivamente las soluciones para los problemas como los de la violencia de género no los podemos dar únicamente las mujeres y diversidades. Tenemos que poder encontrar un cauce común, y para eso nos tienen que escuchar.  

Micaela Marchelo (@micaelamarchelo)

Nazarena Ramos Mejia (@feminachii)

Ximena Cardoso Ramirez (@lunxim)

Las autoras de esta editorial son integrantes de Viva La Patria, una agrupación política nueva de Morón que nace de la convicción de que la transformación de la realidad requiere organización colectiva y conexión territorial. Integrado principalmente por jóvenes, amigos y amigas, promueve iniciativas comunitarias, culturales y formativas orientadas a reconstruir los lazos sociales, fortalecer la vida democrática y contribuir a la construcción de una Argentina más justa, soberana e igualitaria.

Instagram: @vivalapatria.moron

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