La conversación nació empezada porque venimos diciendo casi las mismas cosas sin conocernos hasta el día de la entrevista. Diego Abatecola es un empresario peronista, un “emprendedor de productos digitales”. Su último alboroto público fue producto de su virtud creativa; es el creador de los canales de stream Blender y Carajo, interviniendo en la construcción de narrativas “donde habitan las audiencias”: la digitalidad; la primera obsesión con la que el invitado coincide con De Frente.
Aunque nos gustaría que fuera de otra manera, no son tantos los compañeros dentro del ecosistema político, o quizá deberíamos decir corporación, con los cuales profundizar en debates hondos e incómodos sobre el futuro de la Patria, sin que las respuestas sean “el casete” del funcio o jetón, políticamente correcto; la verdad es que nadie se la juega. Por eso, por fuera de ese ecosistema nos encontramos los que no nos conformamos con discutir un candidato como si eso fuera una solución mágica; Abatecola, nos recibió acordando implícitamente en estos pareceres, no como condiciones sino como motivación; siempre está bueno encontrarse a discutir política integral.
Por esta razón es que afirmamos que la conversación nació empezada, nos une algo más que la identidad peronista. Militante hiperactivo durante la década ganada y mucho más acá en el tiempo; auto caracterizándose como “el gordo Dan de Scioli en 2015”, @robbiegolok aporta amplitud creativa al endogámico y desorientado debate que el Peronismo debe profundizar con urgencia y que muchas veces le cuesta más de lo que la realidad demanda. Abatecola colabora y amplía, a veces también hace quilombo, la segunda obsesión coincidente con este medio.

Algunos de nosotros militamos en otros espacios en etapas anteriores. Y algo que nos resuena en esta que viene del fondo de aquellas pre 2015, es un acto en Atlanta que hizo Nuevo Encuentro en donde (Martin) Sabbatella dijo segurísimo del diagnóstico que “el nombre del campo popular del Siglo XXI se llama Kirchnerismo”. Ya en ese momento, nos sonó apresurado y el tiempo terminó demostrando que la lectura de la progresía prolija que copó el tramo final el rumbo del Cristinismo más aparatista, estaba mal o al menos incompleta. ¿Hay Peronismo para el SXXI?
Me quedé con esa foto de 2015, 2016… Pasaron 10 años desde ese momento y hoy la discusión está en el mismo lugar. El otro día escuchaba a (la diputada provincial bonaerense) Teresa García; que es mi amiga, la quiero, que tengo un vínculo personal, que le preguntan: “¿Buscan un nuevo Cámpora?: si”. Corramoslo un segundo de si está bien, está mal, lo que sea. Es la concepción política que plantea cosas fuera de la agenda pública. Tenemos un país cuyo retroceso trasciende los límites del peronismo. La composición social de la Argentina actual es pre peronista.
Entonces, la primera cosa para recoger un guante es decir: “Mirá, desde la vuelta de la democracia para acá, muchos años fuimos nosotros (el peronismo), sin beneficio de inventario alguno, con lo cual decís: hay algo para revisar de todo esto”. Si nuestra agenda es sobre el liderazgo; quién manda, quién define y no sobre resolver problemas concretos, Milei tiene razón en algún punto. Yo ya lo dije esto y me re putearon, que no importa porque pasa siempre.
Milei está parado sobre medias verdades que da como certezas. Una es que combate a una casta y es relativamente cierto. Digo relativamente porque no es que él no forma parte de la casta, pero eso no quita que está clarísimo que la dirigencia política hoy es un sistema de privilegios y que lo más parecido a una oligarquía política somos nosotros. Es muy difícil pensar que vas a resolver los problemas discutiendo la conducción. Que alguien esté pensando que la agenda es Cristina si, Cristina no; que también es irrelevante en algún punto para este momento político.
Este diagnóstico que haces y comparto, me invita a relacionarlo con la concepción que reduce las soluciones a lo programático, los programas de gobierno que todo lo resuelven. Están bien los programas, por supuesto, pero la pregunta sería ¿Cuáles son los métodos o sistemas que el peronismo es capaz de poner en marcha para construir estrategias de Poder; legitimidad, legalidad y representatividad; que le permitan ganar con contundencia, para llevar a cabo esos programas transformadores para el siglo XXI?.
No es un problema de programa, es un problema de estrategia. Los tecnócratas se cogieron al peronismo. Porque vos no hablas de estrategia, hablas de programas. Y después tenés esta cosa de… “el peronismo se junta a pensar el plan de…” Amigo, te diste cuenta tarde, no me cuentes más que te juntaste a pensar. Para mí el desafío de fondo es encender el fuego que dispute sentido y explicite que hay una etapa política que se está cerrando. Después aparece Milei y te dice en 2023: “Hay que prender fuego el Banco Central”. Seguramente haya un montón de gente que no sabe qué es el Banco Central, pero ¿hay que quemar un banco?, estoy.
Creo que en términos generales entiendo por qué se persigue la búsqueda de un programa, ¿no? Para empezar porque nuestra última experiencia política (Frente de Todos) fue “yo no creo en los planes”. Y nosotros tenemos un tipo que de la teoría de la organización hizo un culto y que fue lo que permitió que un movimiento político subsistiera más de 80 años. Porque la organización vence al tiempo. Entonces de alguna manera creo que hay una búsqueda, por ahí mal traducida, pero que resuena en algún lugar de la memoria común de cómo somos nosotros: que algo organizado funciona mejor que algo desorganizado, y que en todo caso hay que guardar el desorden intentando ponerle gobierno a todo lo que se necesita para gobernar. Entonces entiendo la búsqueda de los programas, pero no me alcanza.
Una de las cosas que queremos hablar con vos en profundidad, es lo relacionado a la representación política y algunos fenómenos de la época. Hay algo que desde lo genuino y directo del formato stream que podría traer a tipos como Rebord o como Pepe Rosemblat a intervenir en la discusión política con una profundidad análitica respetable, válida; sin una intención explícita de algún tipo de disputa política tradicional; es algo que ocurre, quizás cada día más. ¿Qué interpretaciones hacés de estos fenómenos digitales que culminan con estadios repletos de jóvenes politizados sin representación dirigencial detectable, con la necesidad ya diagnosticada de construir estrategias de Poder desde el peronismo en clave de futuro?
Creo que hay una falta de representatividad total en la dirigencia. Para empezar porque no dicen nada, y porque cuando dicen, mienten. Yo creo que el peronismo sufre un problema en esta última etapa y es que no resiste dejar de hacer una promesa que no va a cumplir. Y eso es un tema porque para nosotros anclar en verdad y realidad es importante. Y durante mucho tiempo lo que hubo fueron promesas que no se cumplieron. Hay una lógica de disposición de fuerza que no tiene nada que ver, ya no solo con ser peronista, sino con ser argentino. Una lógica de reglas injustas no significan nada y se las puede romper; “rompan el cerco” (para ir a votar), decía Perón.
Hay que delimitar eso de alguna manera. Cuando el imposibilismo, la correlación de fuerza no te permite hacer nada, eso genera que vos busques un lugar donde decir para después hacer. Esa orfandad en términos políticos, la ocupan los que emiten mensajes que parecen que convocan a algo y sobre todo que lo hacen con pasión. En ese sentido, ponerle “streamer” me parece que es bajarle el precio. ¿Cuál es el otro peronismo? Hay una cosa, donde el status quo de la política busca la manera de disminuir lo que aparece y no entienden. Porque la realidad es que emitir tus ideas en YouTube es usar una herramienta donde hay audiencia y podés comunicar un mensaje. Que no dista mucho de cómo Perón estratégicamente utilizó la radio, en un momento donde no se usaba de esa manera y que fue una herramienta novedosa para comunicar.
De manera que, creo que hay primero una lógica de representatividad donde sindicarlo a una plataforma es bajarle el precio. Tomás Rebord y Pedro Rosemblat son dos amigos; tengo la suerte de considerarlos mis amigos y haber construido ese vínculo. Reducirlos solamente a que son buenos streamers, que hacen buen contenido en YouTube; es ignorar la capacidad de análisis político, de representatividad, de convocatoria y sobre todo de tratar de pensar por fuera de la caja. Porque yo lo que veo de ellos es que se cuestionan y se animan a equivocarse y lo hacen en un foro público. Porque la verdad que estás todo el día expuesto con eso; mientras que los otros, todo en lo chiquito, en la oscuridad, ¿no? Hoy la lógica política opera como los vampiros. Tiras un rayo de claridad y salen todos corriendo; todo es oscuro, no se puede saber, negociaciones extrañas, mesas pequeñísimas, a puertas cerradas. 2023: Íbamos a tener una PASO para disputar este quilombo político, independientemente de los intérpretes. Y de un día para el otro se juntan tres gobernadores y Cristina: “Bueno, no, va a ser Massa”. Massa, un buen candidato, es irrelevante eso. Lo que quiero decir es que la política sigue discutiendo en un lugar que no conecta con nadie. Y no hay cuadros intermedios. Porque los supuestos cuadros intermedios le hablan a los dirigentes; hablan para arriba, para aparecer en las listas. Por eso son muy pocos los dirigentes que tienen voto propio.
Creo que hay algo que tensiona con los que dicen cosas nuevas, los que plantean otra visión, los que generan una convocatoria para construir de otra manera, incomoda un poco. No necesariamente tiene que ser novedosa, a veces es la vuelta a valores históricos que representan lo que vos sos. Genera quilombo: sale un loco que pinta una pared y otro loco dice “nos juntamos”, de repente y quieren hacer quilombo. ¿Por qué? Porque te prende la chispa de todo eso que hoy no está resuelto.
Si hay algo que nosotros tenemos que sacar como saldo es que la última versión (Frente de Todos) fue un desastre; y si este es el resultante, claramente fracasó. Si en los últimos 40 años hay un montón de años peronistas, bueno, hay un guante para recoger, porque se parece mucho a un fracaso de esta forma. El concepto de “la única verdad es la realidad” lo que dice es: “Che, lo tangible es esto, operemos alrededor de esto que todos coincidimos medianamente que es la realidad para tomar decisiones que la mejoren”. Si sólo estamos esperando tener razón, ahí es donde se falla.
Bueno, hay un sector del peronismo que, en los últimos años por lo menos, tiene una visión bastante posmoderna de la verdad. Justo dijiste algo sobre los cuadros y, no por tirar a los compañeros de La Cámpora, pero un poco la consigna de “bajaste un cuadro, formaste miles”… materialmente no fue, ni es así. Las conducciones se deforman en simples coordinaciones y el primero que asoma la cabeza, se la cortan. ¿Cómo romper con esa inercia que trae la corporación política?. Hace falta hacer un poco de quilombo. Existe una liviandad sobre la cual se juzga o se ordena la traición y la lealtad, sin una comprensión histórica, simplemente para ordenar los tableros inmediatos.
Hay que darse cuenta de que se creó un sistema en el cual ser parte te pone en el lugar de cúpula y el que no es parte; ajo y agua, hermano. Eso es lo que tiene que cambiar.
Hay una cosa que venimos pensando y queremos plantearse a ver qué te parece: Hubo un proceso que se agotó en 2015. De 2015 para acá lo que ocurrió fue que se dejó de producir política; el capital político acumulado por Néstor y Cristina en 12 años, fue el capital político de todo el Peronismo que no tuvo nunca más ni una puta idea. Como quien juega al póker con las fichas de otro que supo hacer crecer su stack (fichas acumuladas), toda la mesa del peronismo jugó con las fichas que acumularon Néstor y Cristina. Ese capital se terminó, la demostración más cruda e injusta es la detención de Cristina. Lo que nosotros queremos plantear y poner en la mesa de discusión es la urgente necesidad del Peronismo en el siglo XXI de volver a producir política. ¿Qué significa eso? Hay que generar de nuevo un método, un sistema que permita que lo que sea que ocurre en términos de análisis o de diagnóstico, sobre cuáles son los rumbos a tomar, vuelque de alguna manera hacia cierto entusiasmo ciudadano, conversación pública hasta consolidar nuevos niveles de organización popular, preferentemente desde las bases, de abajo hacia arriba. Nosotros tenemos una propuesta para ese sistema de producción política nuevo que consta de tres dimensiones: la sustancia política, la narrativa de futuro y la resonancia digital. Como tres perlas que la militancia organizada debe cruzar para convertirla en un collar. La idea/fuerza es teñir algunas discusiones para romper esa inercia, hacer quilombo y volver a proponer sueños.
Fíjate qué interesante lo que decís. Porque vos hablás de sustancia, narrativa y resonancia. Que me parece completamente razonable en términos de ejes y que de alguna manera, volviendo al hilo anterior, coincide con la emisión de un streamer como peronista, ¿no?. Vos ponés a Rebord y hay sustancia, hay narrativa y hay resonancia. Entonces, en algún punto de ese hilo conductor, me parece estratégico entender qué significa tener un medio y qué significa poder usar, lo que yo creo en términos casi de registro de los principios de la civilización: la palabra como transformadora de realidad. La palabra puede convencer y modificar realidades a partir de que uno emite un mensaje que despierta algo en el otro. Un mensaje con sustancia, bien narrado y que resuena y queda en algún lugar. Creo que esos son los dispositivos que hoy tienen más posibilidades de permear para terminar un ciclo político e iniciar otro. En contraposición, lo que se declama desde el Peronismo cada vez tiene menos sustancia, sumado a lo que decías antes; hay un proceso donde ser un cuadro político fue declamativo: “Soy un cuadro político porque pertenezco; como estoy, soy…”. En segunda instancia no hay una narrativa porque es difícil de explicar cuáles son los logros o beneficios de los planteos que se hacen. Y sin ninguna duda, no tiene resonancia porque no le hablan a nadie.
Entonces; en ese hueco, en ese espacio de oportunidad; la palabra unifica, puede ser el cordel sobre el cual vos creas este collar de tres perlas. Poder mostrar que se tiene sustento, saber contarlo de una manera que despierte voluntad y convicciones, y que resuene en el tiempo para poder acumular.
Me parece que esos son los procesos que están ocurriendo y pueden encontrar un sentido de oportunidad en este caos. Es lógico si estas cuestiones irritan, incomodan, dan la sensación de que te pueden llevar puesto. Recuerdo que en un acto, que en realidad era un show de un peronista streamer, vi a algunos dirigentes que cuando se hacía el chiste de “este streamer presidente”, se horrorizaban. Quedan corridos, fuera de eje porque además no toleran el humor. No toleran la cercanía, ver un montón de gente que dice: “che, loco, yo empatizo con esto y hasta me puedo divertir con esto, hasta le puedo pegar un tiro a la solemnidad”. ¿Qué es esa carga de sufrimiento de unidad hasta que duela?. Yo no quiero que duela, quiero que resuelva.
Hoy hay un cálculo de costos dirigencial que hasta les cuesta decir de qué cuadro son. Todo es como ultra calculado porque en algún punto sabes que estás en un lugar de privilegio y que hoy estás más expuesto. Ese mismo privilegio que durante mucho tiempo lo sentían como un derecho. El albertismo tenía que jubilar a Macri, parecía que jubilaba a Cristina, pero lo que va a terminar pasando es que jubiló a una clase política completa. Porque desnudó todo. Desde la foto de Olivos hasta la nomenclatura de las cosas. Vino la pandemia y estaban los esenciales. Si yo distingo ciudadanos como esenciales, los que no son esenciales, ¿son descartables?. Entonces en algún punto, hasta en lo semántico, hasta en la palabra, la política se diferencia: “yo estoy en un lugar que vos no estás”. Todo tiene que ver con eso.
¿Y de esas deformaciones y miserias se alimentó Milei?
El voto de 2023 a Milei es el voto más racional que existe. Es completamente racional. Cualquiera estaba al borde de decir: “che, loco, que se vaya todo a la mierda, dame al demente”. Un pibe que laburaba en un comercio, se tomaba el subte, cobraba 100 lucas, viajaba apretado, cagado de calor, pensando: “¿voy al súper o la deposito en un plazo fijo o compro dólar blue y la aguanto porque…”? Un cajero de kiosko tiene que ser trader en Argentina. Es ridículo.
Me surgen algunas reflexiones sobre esta última parte de la conversación que venís trayendo. Creo que hay un consenso, al menos entre nosotros, sobre que hay una época agotada, los recursos políticos que le permitieron tener un ciclo virtuoso parecen ya no existir. A grandes rasgos, el peronismo tiene dos etapas: una etapa movimientista hasta el ’83, que es en el imaginario popular la mayoría automática del peronismo. Y después hay una segunda etapa, que es la que para mí está muriendo ahora, qué es la etapa partidocrática. Salgamos un momento de los cuadros politizados que discuten con categorías que le prestan atención a la política, etc. Cómo la persona común ve el peronismo e interactúa con el peronismo. Yo creo que la experiencia reciente, se lleva puesto ese imaginario. Eso te lleva a que esta etapa tiene que dar lugar a algo nuevo. Ese algo nuevo, no va a aparecer desde el peronismo como un partido de orden y eso es algo que se vuelve problemático, pero tampoco creo que aparezca con Juan Manuel Olmos diciendo que hay que tener orden fiscal y que eso va a ordenar la cosa. Me parece que hay algo mucho más profundo que cambiar que tiene que ver con el sistema de producción política. Para mí, eso nuevo, se parece mucho más a Pedro Rosemblat y Rebord que a Juan Manuel Olmos, más allá de que después en la estrategia convivimos todos en el mismo bote, eso está clarísimo. Lo que sí te quiero preguntar, ¿cuáles son los vehículos?. ¿Cuáles son los dispositivos?. ¿Cómo se empieza a construir materialmente ese peronismo del siglo XXI?
Me parece estratégico lo que planteas. Hay una primera salvedad; plantear el equilibrio fiscal como bandera sirve para responderle a Pagni en una entrevista, ese no es el núcleo de la política y el peronismo del futuro. Administrar bien no puede ser una virtud a destacar, hay que hacer y punto. Hay una cosa medio lavada donde ponemos por delante argumentos de segundo orden en vez de los de primer orden. Lo que decís me gusta muchísimo porque para mí es punto de intersección de toda esta charla, tiene que ver también con el streaming y lo digital, con todo. Remarco esta integralidad porque creo que ya terminó la época en donde lo digital y lo real estaban escindidos. Eso no existe más hace rato. Hoy uno habita el mundo y conversa donde conversa.
La conversación que tengo acá en mi teléfono con mi mujer, es la misma que tengo cuando estamos mano a mano. Entender la digitalidad y esa dimensión como parte de la realidad, para esta resonancia finalmente. Estar donde se están dando las conversaciones. Es un error pensar que la digitalidad es un fuero menor, y la política lo sigue cometiendo. Si las decisiones las vas a ordenar a partir de 1200 casos, vía encuestas telefónicas porque para vos es más confiable o lo que sea… amigo, ¿Quién atiende un teléfono en la Argentina en el siglo XXI? Los 1200 que atendieron son 1200 perros verdes. La pregunta es inevitable: ¿Así se construye la representatividad?. Se quejan, bajan el precio…, “no significa nada, son 50 mil likes, Rebord”. A ver, son 50 mil tipos diciendo: “che, me gusta lo que vi y escuché” cuando habla de política, por ejemplo. O cuando habla de trascendencia, cuando habla de la vida, cuando habla de religión, cuando habla de filosofía, de lo que poronga sea.
Esta construcción material de la que hablas se hace ocupando los lugares, por ejemplo desde los medios también; ocupando los lugares donde hay audiencia. Cuando nosotros hicimos Blender fue desde una premisa política que indicaba que había un tiempo agotado, políticamente agotado; incluso cuando todavía no había perdido el Frente de Todos. Y lo que entendemos que viene desde esa etapa agotada, que de algún punto da cuenta de que todo eso fracasó. Entonces ya hay un modo nuevo cuya primera misión era dejar afuera a lo solemne y ser completamente transparentes en la dinámica que sentíamos aportamos a la conversación. A tal punto que cuando nosotros como grupo tomamos una decisión más de fondo, estratégica: “che, hay una oportunidad para armar un medio de similares características de derecha”, que tiene la misma premisa además, “lo anterior fracasó y hay que hablar de lo nuevo”. Ahí nace Carajo y la cuenta daba que teníamos dos formas nuevas que hablan de lo nuevo y pueden dialogar. Después hablamos de si está bien o mal, o lo que sea. Pero todo parte de esa mirada política que muestra un proceso agotado. Y en consecuencia abrir un espacio sincero para ocupar la conversación, de frente; que incluso sincere los claroscuros de las cosas.
De alguna manera, ocupar esos lugares desde la palabra y en ese sentido, para mí es la oportunidad de la época. Porque si no uno cae en la trampa: “¿Y cómo llego?. Llego sólo por el camino de la política, que es la carrera administrativa del siglo XXI. Me pongo a militar en un espacio, uno que me habilite algún tipo de contrato si hago bien la tarea y me meto y entonces soy militante y de repente opino y me ordeno, me ordeno y sólo cumplo órdenes para ver si entro en los premiados de la rosca cuando se arman las listas. Para mí, inevitablemente hay otra forma que es más desafiante y tenés la vidriera para hacerlo.
Hay un fenómeno de las redes sociales que se parece mucho y conecta con que todos los conceptos con los que se organizó alguna vez cualquier comunidad que luego fue Estado, esas dinámicas se replican en el foro digital. Antes había un gran líder tribal que emitía y delimita lo que después sería una comunidad. A Rebord le pasa con los hagoveros y hay una intención natural de definir que son esas cosas. Las comunidades digitales también se conducen y se organizan. A Pepe Rosemblat también le pasa. Muchas veces discute con su audiencia, el reclamo de por qué entrevista a Feinmann, Carrió, Fantino o Dante Gebel.
La aceleración que la digitalidad trae y cada vez parece separarse más de la capacidad de la sociedad en general y de la política en particular de asimilar esas urgencias informativas y la competencia por la instantaneidad de la agenda. Desde estas nuevas dinámicas hubo actores en la escena política que supieron o saben comprender las formas que tienen para intervenir a su favor dentro del caos y la sobreinformación. Estoy hablando de Las Fuerzas del Cielo como dispositivo de desarrollo digital en redes desde un piso de resonancia dirigida. Una estructura de usuarios medianamente coordinados con un direccionamiento político y comunicacional. Comenzaron como eso y hoy son una agrupación política que reconoce un liderazgo y una conducción desde la lealtad absoluta; simil peronista se podría decir. Una idea que venimos trabajando nosotros, todavía no llevada a la práctica pero ojalá en no mucho tiempo sí, es plantearse realmente construir una organización digital. Así como existen “Las Fuerzas del Cielo”, un fenómeno similar del lado del peronismo.
Yo creo que el peronismo tiene que generar una Organización. Y eso trasciende que sea solamente digital o analógica; en todo caso, digital y analógica. No existe más esa frontera; estar interconectados de una manera muy ágil y donde de manera descentralizada podés emitir mensajes que generen algún tipo de impacto en una mínima audiencia o idealmente en una comunidad, que es como un paso más evolutivo de organización de la gente que lo mira. Creo que esa tarea hay que dársela. De todas formas, hay algo que subyace de todo esto, en pensarlo desde “Las Fuerzas del Cielo”, que en ese caso fueron una organización subsumida finalmente en la política, se los comió el sistema. Hay una irreverencia propia de ese fuego, de desafiar, de decir la verdad que más cerca del poder se diluye, es medio una trampa. Entonces, en los espacios que se ponen a decir cosas, como las piensan, sin especulaciones, hay más oportunidades de consolidar y construir. Los radicales, que son unos vagos bárbaros, a esto le llaman teorema de Baglini. Ahora a los tipos los subsume el sistema, ahora están atrapados. No pueden decir “che, la verdad que Adorni es un chanta, un delincuente”.
A mí me pasa, quizá generacionalmente, ver lo que pasa con “Las Fuerzas del Cielo” y aunque estoy en otro lugar ideológico, digo: “che mirá, estos tipos tienen razón en cómo intervienen en la época, como ven la política”. Entonces, en la interna entre Pareja y el Gordo Dan y… un poco hincho por el Gordo Dan. Incluso digo: “che es más, si yo tengo razón en cómo se configura esta nueva etapa, el Gordo Dan le va a ganar a Pareja”. Pero después ves el desarrollo de la disputa y es exactamente al revés; lo nuevo no le gana a lo viejo, por ponerlo de alguna forma. ¿Qué significa eso para nosotros? Y completo la pregunta ahora… vos decís lo del Teorema de Baglini. ¿Qué pasa que el peronismo, aún lejos de la centralidad del poder, le cuesta tanto generar unas Fuerzas del Cielo? ¿Por qué todas las expresiones digitales del peronismo son gagá?
No tienen huevos. No se animan. Porque cuidan el status quo. Porque están cómodos. Es una lógica de los cómodos, y hablo de la dirigencia política. Pero hay una lógica de la comodidad que no permite animarse a romper eso, porque también es verdad que muchas veces el sistema te coge.
A mí me gusta mucho la referencia de la ficción. No sé si ustedes leyeron o vieron “300”, la historia de los 300 espartanos. En el momento en el que Leónidas se va a arrodillar, salta y tira la lanza hacia el dios y le pifia, pero le raya la cara. A él lo matan pero la verdad es revelada: el dios sangra. Lo que quiero decir es que, de alguna manera lo que nosotros venimos logrando, este gran nosotros ampliado desde donde decir lo que pensamos, de cuestionar que sólo importa tener razón, de cuestionar si la conducción es granítica, de decirles que se equivocan, de decirles que son medio chanta, de decir que te juzgan con la moral y son los primeros que tienen los negocios, de decir que te rompen las bolas con si sos traidor o leal y ellos hablan con todos los tipos que a vos te prohíben hablar y negocian en la oscuridad y todo eso es parte de pegarle esa piña a lo naturalizado. Hay una degradación desde la acción de la dirigencia política, de la cual el peronismo forma parte y este nosotros somos hoy estos reflejos resistentes.
Sin ir más lejos, ustedes tuvieron una idea y generaron un espacio en el cual se pueda decir las cosas que uno piensa; decir “che, quiero hacer quilombo, no quiero ser un obsecuente de este o de aquel”. Porque, en definitiva, es todo lo mismo y ponerlo en palabras de manera descentralizada a partir de la digitalidad y que lo puedan narrar con sustancia y que resuene, es el camino para que puedan llegar a un lugar.
Milei es el síntoma más agravado del fin de una etapa política. No sé si después de esto viene lo nuevo, no lo tengo claro. Pero sí parece confirmarse cada vez con mayor claridad, que hay una degradación total donde la discusión es cada vez más afuera de la gente; eso se tiene que terminar de raíz y ese es el proceso que nosotros tenemos que colaborar a que suceda. Que no significa querer ver el mundo arder, un poco sí, pero hay que colaborar activamente con que una época termine para que pueda ser definitivamente la nueva.
A nosotros nos parece que esta nueva etapa debería poder volcar discusiones que rompan un poco la idea del peronismo reformista. Salir de la matriz que dicta que la alternativa que el peronismo puede traer es en vez de hacerlo de esta forma como lo hace Milei, lo vamos a hacer de esta otra forma y ya está, santo remedio. Creemos que eso no es así. Hay cuestiones estructurales, tanto institucionalmente en la Argentina como en los sistemas de producción y sistemas de desarrollo, donde está todo patas para arriba; parche sobre parche, un día el pantalón ya no tiene arreglo.
Entonces, hay dos cosas que queremos plantear en clave de futuro: La primera cuestión tiene que ver con la necesidad inevitable de una nueva Constitución Nacional para la Argentina del siglo XXI. Y la otra cuestión tiene que ver con algo que son discusiones de futuro que vienen planteando las Big Tech por sobre cualquier capacidad de reacción que tengan los Estados en la actualidad. En relación a Palantir y esta propuesta política para el nuevo mundo que parece va a ser muchísimo más desigual de lo que venía siendo hasta ahora.
Uniendo estos dos asuntos, la Constitución y el futuro que busca la igualdad entre las personas en una comunidad organizada, tenemos una duda que nos parece clave ¿Los datos digitales son un bien?. Las horas que cada ser humano dedica a producir ceros y unos en sus pantallas, generan una cadena de producción que termina al final del camino generando una ganancia abismal por acumulación monstruosa en poquísimas manos. ¿Las Big Tech deberían pagar a los ciudadanos/usuarios por la producción de datos?. Esto se parece un poco a la discusión sobre la renta universal o algo por ahí, pero se arma medio un tuco ahí porque no está muy claro el tema aún. ¿Qué pensás de estos temas?
Está bueno. Para mí cada vez que uno hace un diagnóstico lo hace en función de pensar qué carajo va a hacer con eso después. ¿Qué plan tenés? Creo que hay dos cuestiones de lo que decís que me parecen medulares. La primera es que se rompe todo profundamente y va a costar, van a hacer falta soluciones radicales. Y si bien en la Argentina se viven estas destrucciones de manera extrema, es un fenómeno de carácter mundial. Creo que nosotros estamos ingresando al siglo XXI de manera furiosa finalmente, ¿no? Una plaga sanitaria y se rompieron todas las lógicas del siglo anterior; de las democracias occidentales, la paz, la globalización…
Se rompió todo y está sucediendo un proceso tecnológico acelerado en el cual no está claro cuál va a ser el rol del humano en términos de su trascendencia. Su utilidad real en función de algo que lo reemplaza en muchos niveles; en su versión más utópica puede ser que vivamos todos felices con rentas universales altas porque hay un montón de robots que hacen todo lo que nosotros ya no queremos hacer y somos una sociedad de ocio griego, imaginario. La otra, hay unos pocos que viven bien detrás de un muro y todos los demás afuera, juntaremos litio con la mano para sobrevivir. Supongo que hay que intentar ecualizar entre esas dos cosas y pensar que puede ser más concreto y real. ¿Qué pasa con el trabajo?. Yo no lo tengo claro y me preocupa.
Respecto a una nueva Constitución estoy totalmente de acuerdo. Como todo cuerpo de leyes estructurales tiene que tener un proceso de adaptación a la realidad. El mundo cambió considerablemente y no es ni por asomo lo que era hace 30 años atrás, mucho menos el del ’94. Porque mi preocupación ya es la de un viejo meado, que tiene dos pibes… Entonces, ¿qué sociedad querés que les quede a tus hijos, cómo querés que se organice?.
Para nosotros una de las líneas divisorias en la política, que busca estar cerca del peronismo del siglo XXI, tiene que ver justamente con comprender o no los datos digitales como un bien. El que no entiende esa discusión es muy difícil que entienda la política del siglo XXI. Hay gente de la política que no lo hace porque es perezosa, hay gente de la política que no lo hace porque es ignorante, hay gente de la política que… etcétera. Parece que hay una relación directa de la crisis de representación y el fracaso de las democracias liberales con la cuestión del Poder y no incorporar estas nuevas dinámicas de producción digital. Ahora, lo que para mí no termina de aparecer es cómo se construye poder en el mundo tecnocrático. ¿Cómo se construye el poder en el siglo XXI? Porque sin eso para mí no se destraba la cuestión política.
A mí me parece que estas búsquedas como la de ustedes, la palabra, la narrativa fortaleciendo una construcción política, el arte, todo eso, hay que pensarlas como fuerzas transformadoras. Me parece que hay una buena oportunidad de pensar cómo nosotros edificamos un discurso que, primero que nada, deje de querer chocarse con la realidad. Entonces, ya este ejercicio donde se están juntando con distintos compañeros, compañeras para nutrir debates, donde les interesa cómo piensan, qué tienen algo para decir o que creen que puede haber algo para pensar y todo, empiezan a hilar ideas sobre eso. De ahí nacen las cosas. Yo creo que la creatividad humana y el pensamiento humano no tiene límites en ese sentido. Al mismo tiempo, a mí también me vuelve loco la foto del funcionario en su despacho, sentado con alguien, dos cafés y un mapa atrás. En un escritorio se resuelven candidaturas, problemas reales de personas reales, no creo. Hay muchísimo para hacer, con un propósito, sin pedir tanto permiso.


